Diez razones por las que Sanguinetti debe irse de Alianza

Luego del desastroso partido ante Huracán, la continuidad del DT uruguayo, Guillermo Sanguinetti, ha vuelto a ser tema de discusión en las redes sociales. 

¿Renunciará?, en las redes sociales la hinchada lo pide a gritos.
Nuestra postura es clara al respecto: para nosotros debe irse. Y aquí enumeramos diez poderosas razones:

1) Porque, tras un año de trabajo, el equipo sigue sin mostrar una idea clara de juego.

2) Porque es un técnico de los necios: coloca jugadores que objetivamente no rinden (y decimos "objetivamente" porque incluso en cifras o parámetros, es más que demostrable que Cedrón no es más que Cueva ni Albarracín más que Atoche, solo por dar dos ejemplos).

3) Porque, justamente por ser necio, le resta posibilidades a un equipo de fútbol que, por definición, necesita variantes y replanteos para lograr ser competitivo.

4) Porque, según se evidencia, ha perdido el liderazgo en un plantel donde algunos jugadores no lo respetan.

5) Porque en más de una temporada no ha cumplido los objetivos principales de Alianza como el club más grande del país; y ojo, ganar el Torneo del Inca le significó clasificar a la etapa previa de la Copa Libertadores 2015, es decir, tras esta eliminación (aunque aún no sea oficial, levantar un 4 - 0 en Buenos Aires es una tarea utópica) ya no hay más crédito para él.

6) Porque el producto que vendía ya caducó: Alianza ahora no solo carece de elaboración ofensiva, su defensa también está floja, ocho goles en dos partidos (sí, contamos el amistoso ante Agremiados) y los pésimos resultados de la pretemporada en España lo demuestran mejor que nada.

7) Porque también falla la actitud, en la cancha el equipo no plasma reacción o rebeldía ante la adversidad (ignoramos qué pasa en camerinos pero sí sabemos qué pasa en la cancha y ahí Alianza carece de alma; si Sanguinetti intenta hacer reaccionar a sus jugadores, no lo está logrando).

8) Porque, aún con interesantes contrataciones para la presente temporada (la directiva le cumplió prácticamente todos los pedidos), no ha logrado armar un equipo superior al del año pasado. Es más, a mi parecer, este equipo luce incluso peor.

9) Porque es el momento: estamos iniciando el año con un plantel que para el medio es más que respetable, iniciar en estos días un nuevo proceso con otro DT sería lo ideal, contrariamente al caso de que se hagan cambios de esta naturaleza a medio año, por ejemplo, con el torneo nacional a cuestas (y hasta, quizás, excluidos de toda posibilidad de título).

10) Porque, sumado a todo lo antes mencionado, su estilo de juego mezquino y poco vistoso disgusta a la mayoría de hinchas blanquiazules (si al menos intentara jugar de modo más generoso de seguro aumentaría sus créditos). Este aspecto es subjetivo, es cierto, un estilo por no gustar no necesariamente es malo, pero en este caso no gusta y además es malo, pues no rinde, no se están cumpliendo los objetivos.

¿En su defensa?

Saldrán los defensores del "topo" a hablar de números. Dirán que, a pesar de todo lo aquí expuesto, Sanguinetti sigue teniendo "buenos números" con Alianza (más derrotas que victorias o empates). Aquí hagamos un alto y recordemos a nuestros amigos los plumíferos, quienes se jactan de tener "más puntos" que muchos otros clubes en el acumulado de puntos histórico de la Copa Libertadores y afirman que por eso son "coperos", sin embargo, no tienen ningún título, en ese caso, ¿los números valen de algo?, sí, valen para concluir básicamente que la 'U' ha tenido más y mejores participaciones que muchos clubes peruanos y extranjeros, pero solo eso, pues en la tabla de títulos, que es la tabla que importa, no aparecen. ¿Estamos de acuerdo, entonces, en que esos números resultan poco menos que inútiles para hacer una evaluación objetiva de éxitos?, pues es lo mismo con Sanguinetti, ¿de qué sirve que tenga tantas victorias contra pocas derrotas si no ha logrado salir campeón el año pasado ni avanzar con Alianza al menos hasta la etapa de grupos de la Copa Libertadores 2015? Señores, pensemos como hinchas de club grande, el objetivo de un club grande no es ganar partidos, eso es apenas un medio, el objetivo de un club grande es obtener títulos.

Tiempos que no volvieron.
Ok, se va, ¿y quién llega?

Aquí es donde todos vamos a reventar tecla como locos proponiendo candidatos; en la fanpage de El Blog Íntimo muchos han pedido nuevamente a Gustavo Costas, pero debemos recordar que actualmente tiene contrato con el Independiente de Santa Fe colombiano, club donde, además, le está yendo muy bien hasta donde sabemos. Otros han hablado de Roberto Mosquera (lo que nos parece una propuesta más interesante y realista); nombres como Fredy García y Julio César Uribe se suman a la lista. 

Más allá de nombres, creo que la administración del club debería redefinir el perfil del entrenador: debe ser una persona (lógicamente) profesional y trabajadora, alguien capacitado para el puesto, alguien que además tenga ambición y objetivos a mediano y largo plazo que quiera cumplir con un proceso correctamente planificado. Deportivamente hablando, el DT de Alianza debería ser versátil y flexible a cambios y replanteos propios de un plantel numeroso donde nadie debería tener el puesto asegurado. Debe tener experiencia y manejo, ser un líder con carácter y que eso se plasme en la cancha: que se empiece por ahí, por recuperar el carácter que no sé en qué momento perdimos, porque lo teníamos y hasta fue nuestro sello con Sanguinetti por algún tiempo. 

Al César lo que es del César

Sanguinetti llegó para mostrarnos un nuevo horizonte de posibilidades de estilo. Hizo que Alianza gane una definición después de muchos abriles y demostró que con un planteamiento ordenado y aguerrido se puede lograr lo que antes pensábamos que solo se podría conseguir con jugadores-figurita. Sanguinetti hizo trabajar y correr con criterio a jugadores no acostumbrados a seguir ese ritmo, y nos acercó de esta forma al rigor aún lejano del primer mundo. Lamentablemente esto se fue diluyendo. Olvidó reforzar la otra parte del fútbol: el ataque. Se conformó con hacer de su equipo una máquina tira-centros descontrolada, y creyó que así seguiría en la senda de la gloria. Se equivocó, quizás lo reconoció, no lo sabemos, pero nunca cambió. Sigue con un mismo libreto donde lo máximo que se logra es el intento, el intento de elaborar, el centro, el pelotazo, el intento de ser dinámicos, y nuevamente más pelotazos, y nuevamente más intentos. Hoy Alianza debería ser mil veces mejor que el del Torneo del Inca 2014 y no lo es. Es un equipo que no defiende bien, ni ataca bien, ni recupera bien, ni la sabe tener en el medio. Un equipo inútil y sin alma que deberá replantear todo para afrontar un torneo local que no precisamente vendrá en una caja de regalo.

Por todo ello, gracias por todo, "Topo", pero adiós.

Por: Alejandro de Cotabambas
Foto: Líbero

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