Testimonio de Juan Gonzáles Ganoza y crónica de una jornada nostálgica

El "mantón" de los potrillos, que tiene grabadas cientas de firmas de blanquiazules homenajeando a nuestros mártires aliancistas.

La llegada a la casa nuestra de Matute, el día jueves a las seis de la tarde, fue distinta a las tantísimas veces anteriores en que arribé a aquel sagrado templo del fútbol peruano. Entrando a la explanada de Occidente, empezó a soplar en la cara un aire cargado de añoranza, de un dolor ahora lejano, de nostalgia. Al llegar a las escaleras por fin vi a unos metros míos el "mantón" hecho para los Potrillos, bastante grande, que tenía a sus pies once ramos de flores a los que acompañarían varias velitas no bien terminara de caer el sol. Al costado de la gran "tela" había un pequeño grupo de barristas tomando cerveza. La chacota y la picardía innata en ellos esta vez es mesurada, en voz baja. Definitivamente era otra la atmósfera en el Alejandro Villanueva.

Uno de los cuadros de la exposición gráfica.
Entré, y en las paredes de los pasadizos de Occidente estaban colgadas las fotos. Más de la mitad eran ampliaciones de recortes periodísticos de los años ochenta: "Ballet grone fue un galope" (sobre el 5-1 de los Potrillos a la 'U'), "Alianza se paseó con la 'U'" (sobre el 4-0 al mismo equipo), "Escobar fue la clave íntima", "La punta del torneo es de color 'grone'" (tras aquel último partido en Pucallpa). Continuando con el recorrido, aparecían imágenes de aquellos aliancistas desenvolviéndose en la cancha, y de los mismos en momentos más íntimos: Almuerzos del equipo y algunas de los jugadores con su familia. Al terminar de ver las fotos, fui hacia un grupo de hinchas que rodeaba a un hombre mayor bastante abrigado y con anteojos muy gruesos. Era el padre de uno de los fallecidos en el accidente aéreo (no alcancé a escuchar de quién), comparto la frase suya que más me impactó: "Si esta horrible desgracia le dolió en el alma al país entero, imagínense lo que habrá sido para los padres de los que se perdieron ahí", dijo. Se sumaron al grupo dos periodistas, también aliancistas a muerte, y finalmente tomaron la palabra. Miraban las fotos recordando automáticamente muchísimas cosas: Goles, partidos, jugadas, jugadores famosos y otros no tanto, jugadores que se consolidaron y otros que pudieron haber sido, los días posteriores a la tragedia, lo que repercutió esta en la historia de Alianza y del fútbol nacional. Una conversación de nivel, imperdible para cualquier hincha del fútbol. 

Uno de ellos empezó a tomar protagonismo al contar varias anécdotas de la niñez: "Tiradas de pera" para ir a ver entrenar a Alianza, diversos recursos criollos para colarse al estadio a falta de dinero, jornadas largas  y cansadas para poder conseguir saludar a algún jugador... Y entre las memorias poco a poco iba resaltando un nombre: José Gonzáles Ganoza, "Caíco", aquel larguirucho arquero que defendió solamente los colores de Alianza Lima a lo largo de sus catorce años de carrera futbolística, interrumpidos por la tragedia que todos recordábamos ese día. Con un notable brillo en sus ojos, el periodista contaba apasionadamente sobre su máximo ídolo. Aún conserva en un pedazo de papel un autógrafo que 'Caíco' le dio hace más de veinticinco años, un día en que aquel niño lo esperaba ansiosamente afuera de un hotel donde el arquero concentraba. Tiempo después de la tragedia, este blanquiazul se mandó a hacer réplicas de diversas camisetas del Nº 12 aliancista, aquel que no fue superado por ningún otro jugador en su estima, en toda su vida como hincha. Pero lo más conmovedor fue cuando soltó este testimonio: "Yo no conocí a mi viejo. De adolescente me dijeron en terapia que todo ese vacío peternal en mí fue llenado por mi afición por el fútbol, por el Alianza Lima, por mi dedicación a esta pasión. El momento en el que me enteré de esta tragedia fue muy, muy impactante para mí. La presión se me bajó y sentía que me desvanecía. Uno a uno iban llamando amigos y seres queridos, hablándome sobre la noticia y dándome una especie de pésame. Sinceramente sentí que había perdido a una parte de mi familia ahí. Aunque han pasado veinticinco años, no ha habido un solo día en que no me acuerde de ellos". 

Por ahí pasaba un señor de poco cabello, de tez oscura y una mirada llena de humildad y sabiduría. Se nos unió también y comenzó con sus testimonios de los días posteriores a la caída del avión, las largas y desgarradoras jornadas de espera por los cadáveres traídos por el mar. Enseguida nos dimos cuenta de que era familiar de una de las víctimas. El mencionado periodista preguntó su nombre y de quién era familiar. "Yo soy Juan Gonzáles Ganoza, hermano de Caíco." Ya se imaginarán la reacción del periodista. "Maestro, mucho gusto. No hay otro ídolo más grande para mí que su hermano". El diálogo continuó y los corazones se hacían cada vez más sumisos a los sentimientos emanados por todas las palabras que escuchábamos. 

Cuando otros dos miembro del Blog me dieron el alcance a Matute, les conté resumidamente todo lo que había escuchado. Necesitábamos oír más palabras de este hombre, de todas maneras. Entonces, realizamos una algo improvisada entrevista:

- Señor Juan, ¿Cómo se siente al cumplirse veinticinco años de esta dolorosa tragedia que enlutó al fútbol peruano?
Bueno, algo triste, recordando todo. Los días después de la caída... Todos los familiares de aquí para allá buscando con desesperación los cuerpos. Yo vivo en Chorillos, y tuve que hacer viajes largos hasta el Callao para continuar buscando. Hasta hoy no aparecen las respuestas, no se sabe qué pasó exactamente ni por qué. No hay palabras, fue algo muy triste. Pero, bueno... Es cosa del destino. Dios sabe por qué hace las cosas y ahora tiene a mi hermano en su gloria.

- ¿Qué se siente ser hermano de un jugador tan querido por la gente y tan importante dentro de la historia de Alianza Lima?
Es un orgullo incomparable. Nosotros somos sobrinos del gran "Patrullero" Gonzáles. Caíco dejó huella, se hizo uno de los jugadores más queridos en su momento y después nuestro sobrino Paolo Guerrero se formó en Alianza. Es un gran orgullo tener como hermano a caíco y pertenecer a una familia 100% identificada con el único equipo del pueblo.

Juan Gonzáles Ganoza, entrevistado por El Blog Íntimo
- ¿Podría hablarnos en pocas palabras sobre la clase de persona que era Caíco?
Fue una buenísima persona. A diferencia de sus hermanos, era un tipo bastante sano y algo quedado para las bromas. No sabía jugar a los casinos (risas). Era muy tranquilo, humilde, apegado a su familia, le gustaba ayudar a la gente, era muy bueno con los aficionados. Una maravillosa persona a la que se le extraña mucho hasta hoy.


Le dije "maestro" y se despidió de nosotros. Todo el tiempo que lo observé en los pasillos de Occidente, tenía en la mirada una mezcla de nostalgia y orgullo al observar las fotos en las paredes, donde su hermano aparecía en las portadas. En esos pocos minutos nos dio su disposición y, me atrevo a decir, su cariño a través las palabras hacia su hermano, a este trío de jóvenes que no pudo verlo defender el arco blanquiazul, pero que se lleva en el corazón el sentimiento de aquellas personas que lo admiraron y amaron. Fue casi irreal ese encuentro, fue simplemente conmovedor ver al hincha presentándose con el hermano de Caíco, el ídolo, el máximo líder de aquella generación, ver los ojos de don Juan mientras pronunciaba para nosotros esas breves palabras, ver como humildemente dejaba Matute para ir a tomar su carro de regreso a casa. Ya nos sentíamos bastante agradecidos...

"Caíco volando hacia la eternidad". Frase del blanquiazul Ricky Asencio.

Y otro momento memorable llegó aquella noche cuando las puertas de la tribuna de Occidente fueron abiertas a los hinchas. Aunque nadie lo dijo, sabíamos que estábamos siendo invitados a salir hacia las graderías. Silencio sepulcral. La bellísima imagen del estadio a oscuras nos invitaba a intimar con él. El mismo aire fresco con olor a nostalgia que se sentía al llegar a Matute nos volvió a acariciar. Comencé a realizar un ejercicio que he puesto en práctica las pocas veces que he tenido la oportunidad de encontrarme así, de mirar en silencio el verde de la cancha: Imaginar y recordar. Visualizar aquellos goles y campeonatos ocurridos en aquel gramado. Cueto, Cubillas, Sotil, el bicampeonato del '78, el 5-1 a los rivales de siempre, el clásico del 6-3, el celebradísimo título del '97 tras dieciocho años de sequía. Recordar mi primera vez en el estadio, el bicampeonato del 2004 y el título del 2006, los goles de Waldir, la goleada a Estudiantes...

Y mientras el aire nostálgico se mezclaba con el olor a cigarrillo de algunos hinchas pensativos, una llama se encendió en la tribuna Svr. Al comienzo pensé que algún mal barrista estaba quemando algo en la tribuna, en ese momento tan especial, pero luego fueron encendiéndose más llamas. Una surgió bajo el arco de Svr, otras más fueron apareciendo repartidas como jugadores a lo largo de la cancha, también apareció una en la banca de suplentes y otra en las graderías.

Las antorchas representaban a los jugadores titulares y suplentes, el entrenador y su cuerpo técnico, los dirigentes y los barristas que encontraron trágicamente la muerte aquel maldito 8 de diciembre de 1987 que hoy, veinticinco años después, sigue siendo tan doloroso y encontrándose tan marcado en la historia del club al que amamos. Aquellas llamas ardiendo le reclamaban a mi baúl de los recuerdos el agregar más imágenes la próxima vez que me encuentre en intimidad con el estadio. No solo goles de los viejos cracks e ídolos, no solo jugadas virtuosas de los canteranos blanquiazules, no solo copas alzadas y vueltas olímpicas, también dolor... Desde cosas no tan fuertes como campeonatos frustrados y partidos perdidos, hasta el tristísimo velorio de nuestros mártires.

Preciosa foto tomada por Giancarlo Herrera, miembro de El Blog Íntimo.

Porque el aliancismo es como la vida misma: Siempre hay objetivos trazados, buscamos celebrar, buscamos alegría, buscamos títulos y partidos memorables, pero no siempre las cosas saldrán como esperábamos. En el aliancismo y en la vida siempre habrán momentos de dolor y de pérdida, alcanzando a veces grados tan altos como la tragedia del '87. Pero siempre habrá la obligación de levantarse, de no permitir que la tragedia y el caos nos ganen, y eso fue lo que supo hacer Alianza Lima, el club de fútbol más grande de este país.

Creo, personalmente, que esa fue la principal lección que nos dejó la pérdida de los Potrillos. Aunque de un modo ingrato, su partida nos hizo más grandes de lo que ya éramos. Aunque quizá no todos lo hayan pensado así, tengo la certeza de que esa es la principal razón por la que los recordamos tanto.

Esperamos que este humilde homenaje haya podido expresar el inmenso agradecimiento que tenemos hacia ese grupo de personas que se hizo inmortal y permanecerá en el corazón de un pueblo que los recordará por siempre. Por todo lo dicho y muchísimo más, muchas gracias, con todo el corazón, hermanos blanquiazules que partieron de Ventanilla.

ARRIBA ALIANZA LIMA, ahora y para toda la eternidad...

*Puede ver todas las fotos que tomamos aquella noche aquí.

3 comentarios:

  1. Este año ha sido muy conmemorativo con respecto a otros años y eso cabe recalcar , tambien quisiera dar gracias a todos los que estuvieron detras de este homenaje , pues se nota que fue una ardua labor con vasta preparacion pre liminar. Un saludo a este Blog que demuestra obejetividad y un constante deseo de superacion no propio sino para todo hincha alianzista ( mediante recordar la historia , el apoyo incondicional y demas ) Muchos mas exitos en su labor de difundir el alianzismo , un saludo desde Guam

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  2. Espectacular David, como siempre. Y es que aveces la ignorancia es atrevida al edcir que lo nuestro es una Tragedia, esto solo sirviò para afianzarnos màs y demostrar lo que siempre fuimos, una gran familia..eso es lo que mas destaca en el hincha de ALianza y es algo que jamàs, JAMÀS, debemos de perder.

    ALianza es mi vida, es todo para mì, es el amor mas bonito que pueda tener. Por este amor es que, a pesar de aùn no haber nacido en esa època, siento el dolor como si hubiese estado presente. Y es que la historia de ALianza tiene muchas pàginas tristes, y esta es la peor. Esperemos que nunca màs vuelva a suceder algo asi.

    ARRIBA ALIANZA

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  3. gracas alianza lima soy primo de aldo chamochunbi argote y cuando ocurrio el accidente tenia solo 10 años fue muy dificil ver a tanta gente querida llorar por todos nuestros seres queridos que partiero ala gloria .

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