2013 de resurrección

Reflexiones y expectativas

Con la contratación del chileno Meneses, entre otros,
Alarcón intentó seguir comprándonos con ilusiones.
 
Hace once días se terminó uno de los años más difíciles que me ha tocado vivir como hincha. Sin dudas, y más allá de que siempre se puede estar peor, el 2012 se escribió en mi retina como una historia tragicómica, una historia que inició con cierto optimismo, cuando Alarcón me seguía mintiendo en pantallas y radios locales, la pretemporada en Chile, la llegada de Meneses, Charquero y unos cuantos más. José Carlos Fernández se hacía cada vez más grande. Alianza Lima me hacía olvidar todo malestar cuando salía a la cancha y me emocionaba, pero mi lado racional siempre me dijo que el Club se iba pudriendo desde sus entrañas y que, tarde o temprano, podía estallar una bomba de infartantes consecuencias.

A su (discutible) manera, Cuba llegó al club a poner orden.
Muchos no aguantaron las nuevas medidas y  decidieron irse.
Así, a la par que la historia pasaba de optimista a deprimente, tras algunos meses de luchas internas entre socios y dirigentes, y protestas de los hinchas, quienes nos tuvimos que hacer respetar desde afuera, el ex-presidente fugó y nos dejó las arcas vacías, innumerables deudas, jugadores inconformes y dubitativos y, como si esto fuera poco, un equipo que no rendía en el verde. Se creó la famosa junta de acreedores y nos designaron una administración temporal que llegó con guantes de hierro a botar lo que "no les servía". Hubo propuestas, dicen, mal hechas, es decir, de malas maneras, a jugadores que se habían quedado desde el 2011 aguantando la crisis, porque esto no es nuevo, no señor. Alianza se terminó de pudrir con Alarcón, pero el resto de mandatos tampoco fueron del todo solventes. El último ladrón fue el que quedó peor, pero lo que en realidad quedó peor fue la imagen institucional del Club. De esa forma, Susana Cuba llegó para convertirlo (a la fuerza) en una empresa que se manejara a su ritmo y obra. Muchos no aceptaron sus nuevas prerrogativas. Se fueron muchos jugadores en pocas semanas. Alianza quedó con pocos experimentados, con Pepe Soto como DT, y con una gran cantidad de jóvenes que, contrariamente a los que se iban, tenían los ojos brillantes de emoción: había llegado su oportunidad.

Alianza Lima fue salvado por sus canteras.
En ese duro contexto, Yordy Reyna fue
la mejor aparición de 2012.
Finalmente, el elenco quedó completo. Empezó el verdadero show, el show del sufrimiento, de la queja, del aliento, del empeño, de la necedad, de la incapacidad, del talento, de la experiencia e inexperiencia. El show del hincha yendo a Matute, sabiendo que a lo mucho vería once voluntades luchando contra todo. Cada partido se convertía en un suplicio sólo comparable con pelear la categoría, y la peleamos por varias fechas. Cuando la salvamos, la historia cambió sus matices y ya escribía un final más tenue para mí. Se comenzó a hablar del próximo año, es decir, de este. De la despedida de Jayo. De que los hinchas siempre estuvimos, aunque no tanto como en otros años. De que la administración temporal hacía un buen trabajo en pos de ordenar el Club, aunque era un hecho que la señora "no sabía de fútbol". Cosas discutibles, por cierto, aunque el año fue indiscutiblemente terrible en líneas generales.

El retiro de Jayo: el momento más emotivo del año
 llegó sobre el final.
¿Qué fue lo mejor del 2012?, además de la consolidación de ciertos juveniles y del mejor jale extranjero, Walter Ibáñez, yo creo que el último partido jugado en el Alejandro Villanueva. Mando al cofre de los buenos recuerdos el gol de José Carlos a la 'U' y al Nacional por la Copa. Mando al mismo cofre los buenos partidos que hicimos ante Sporting Cristal, que al final fue el club que dio la vuelta merecidamente. Mando al mismo cofre las buenas apariciones de Cánova, Reyna y Vidales, entre otros. Yo me quedo con esa última fecha en Lima. Con ese estadio prácticamente lleno. Con ese rival que se plantaba apuntalando a su calidad de candidato al título. Un rival respetable desde todo punto de vista, con jugadores importantes que ese día no pudieron tomar brillo en La Victoria. Me quedo con esa nostalgia alucinante de ver a Juan Jayo, discutido, odiado y querido, pero fiel, siendo cargado por todo el gramado, derramando lágrimas repletas de experiencia y lealtad a la institución. Fue emocionante haber terminado nuestro año con esas emociones y sonrisas. Como cuando apareció aquel sol, poco antes de ocultarse detrás de la tribuna de occidente, mientras los últimos protagonistas bajaban a camerinos; un sol esperanzador y metafísico. Esa esperanza quedó y se mantuvo hasta ahora, quebrando con su fuerza toda especulación de repetir el desastre, e incrementando el deseo de los hinchas por ver a su siempre querida blanquiazul, sin importar otras cosas.

Wilmar Valencia asume el reto más grande de toda su carrera:
Satisfacer a una hinchada hambrienta de gloria.
Para este año, Alianza Lima apunta a resucitar, una vez más y como tantas otras veces, como el ave Fénix. Hasta ahora la Administración ha contratado con criterio. La renovación de casi todos los jóvenes que brillaron en 2012 y cuatro jales oficiales de experiencia, son lo único que alumbra la ilusión. Algunos acuerdos de palabra y otros "tapaditos" que es preferible no develar para evitar la patinada. Alianza se arma con poco, pero se arma. Soto ya no está, ahora está Valencia, quien no es garantía de títulos o de "cosas grandes", siendo más bien un técnico aún joven pero que asegura mucho trabajo, disciplina y voluntad, cosas que en las que el anterior DT no terminó de convencer a la afición; además de una idea clara de juego que ha logrado plasmar en casi todos los equipos que dirigió. Podemos tener, entonces, muchas dudas, pero de que Alianza jugará a "algo", pues lo hará sin temor al error. La suma de los esfuerzos y compromisos de cada jugador, hará que este nuevo reto vaya tomando forma y que hasta lo podamos ganar, ¿por qué no?

El potencial está, los hinchas están. La fe, siempre de nuestro lado, depara un año complicado aunque con mejores aspiraciones, sin descuidar lo más importante: que nuestro amado Club siga renaciendo desde adentro.

Fotos: EPENSA.

1 comentario:

  1. llore de la emocion al terminar de leer todo y es que un verdadero hincha sintio todo lo que paso el año pasado pero siempre estuvo ahi para apoyar al equipo de sus amores ARRIBA ALIANZA!!!

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