Un café para soñar despiertos

Deportivo Municipal 0- Alianza Lima 2

'Un café por favor', le dije al joven que atendía, '¿café?' dijo casi en simultáneo, acaso sin oírme, 'para soñar despierto' concluí asintiendo. Tenía que alargar el domingo, seguir disfrutando el momento, creérmelo, vivir el que parece ser un bonito sueño, pensar en esta crónica. Porque sí, el andar errante e irregular de mi Alianza parece haberse diluido, el trote inseguro e incierto de mi equipo parece haberse reconducido, la punta del Torneo Apertura sigue siendo nuestra a falta de sólo dos fechas para su conclusión y ahora, como fue antes, dependemos de nosotros mismos. De que Leao mantenga su nivel extraordinario, de que Godoy y compañía crezcan en solidez, de que nuestro experimentado medio terreno siga explotando cuando más se le requiere, del viril liderazgo de Aguiar, de la consolidación de la novedosa propuesta táctica de Bengoechea, de que siga alineando a Hohberg y se convenza que a Quevedo lo necesitamos desde el vamos. Y dependemos, como fue ayer, de la confianza de Pajoy, quien contra Municipal, asumiendo el rol para el que se le mantuvo en Alianza y acallando (momentáneamente) nuestras muchas críticas, se encargó de servirnos la taza de café que necesitamos para seguir soñando despiertos.
Pajoy jugó, hasta aquí, su mejor partido en la temporada.
La ficha del partido:
Captura: soccerway.com
Primer tiempo: 

Ante treinta mil personas, de visitantes sólo nominalmente, en medio del entusiasmo desbordante del pueblo blanquiazul, Bengoechea dispuso en el campo la misma formación táctica que nos mostró el último jueves en Matute. Tres al fondo, dos 'contenciones', dos carrileros y un organizador detrás de los dos puntas. Lo que (debo creer) no esperaba es que Ameli hiciera lo propio, por ello Alianza y Muni fueron uno el espejo del otro, por ello el primer tiempo fue un concierto de trabas, de choques, de faltas y pelotazos frontales, por ello ninguno se hizo daño ni estuvo realmente cerca de hacerlo.

Especial mención merece, para explicar las comillas y por mínima consecuencia, nuestro mediocampo. Antes del partido, habríamos coincidido todos en que Cruzado y Ramírez juntos no iban a marcar a nadie, que no iban a funcionar jugando ambos al mismo tiempo que Aguiar, que ese trío ya se probó muchas veces y casi siempre (o siempre) tuvo que replantearse, pero con Muni funcionaron una vez que tuvieron los espacios necesarios para hacerlo.

Como adelanté, no hay mucho más por decir de los primeros 45', pero entonces, ¿dónde estuvo el acierto del 'Profe'? No estuvo en el planteamiento inicial, que sí funcionó con Aurich, estuvo en el primer cambio y en el replanteamiento técnico-táctico que supuso.
El primer tiempo fue de mucha marca, de mucha presión y estorbo, ninguno pudo hacerse daño.
Segundo tiempo:

Así es, la respuesta vino del banco y se llamó, oh sorpresa, Kevin Quevedo. El desequilibrante delantero entró por Garro y el equipo obtuvo más profundidad y la movilidad que exigía el partido, por eso no tardó en llegar el primero, una de sus incursiones por derecha y un (inusualmente) lujoso quiebre de Pajoy mediante, rematando Hohberg, en posición lícita, el rebote que dio Delgado.

Y el cambio de Cotrina también sumó. No será el más prolijo contención del país y tendrá mucho por madurar, pero nuestro canterano muerde y recupera lo que, lógicamente, Cruzado y Ramírez no, por eso con su presencia y la ausencia de Hohberg, ambos veteranos empezaron a jugar con libertad y a generar peligro a una Academia cada vez más 'volcada' en ataque. De tal forma llegó el peculiar segundo gol de la tarde. Pelota frontal para Pajoy, el cafetero luchó y ganó la posición, se sintió tocar por Cuba y cayó. Penal para Alianza, discutible si me preguntan, pero penal para Alianza que convirtió suavemente el delantero norteño.

Ni los desvaríos de Legario ni los últimos enviones ediles nivelaron el partido. Alianza ganó con justicia, se mantiene en la punta y, gracias a esta necesaria taza de café, sueña (y debe seguir soñando) despierto con el título.
Hohberg sigue marcando diferencia en ataque y lo muestra con goles. Ayer aprovechó la más clara que tuvo.
Apreciaciones finales:

Más allá de las muchas críticas que le hemos hecho y le podemos seguir haciendo a este equipo, hoy quiero resaltar que se nota, nítidamente, que es un equipo muy unido. Para muestra, el ejemplo que nos dio a todos Aguiar. Hay que tener el pecho bien frío para no sentir hondo lo dicho por el 'Canario' cuando fue preguntado por el penal que le cedió a Pajoy. "No, no, me lo pidió y como a mi me importa, con el perdón de la palabra, tres carajos quién hace los goles; creo que ha corrido todos los partidos como un caballo, se le ha criticado, y tenemos que darles confianza a nuestros jugadores, los que están con nosotros, no los que pueden venir y todas esas pavadas que se hablan cuando un equipo grande está peleando el Campeonato; así que contento por él y contento por toda esta gente que gritó el gol de Pajoy". Y vaya que tuvo razón, ya que junto a Ramírez y Cossio (por segunda ocasión, otra grata sorpresa), a mi juicio el colombiano estuvo en el podio.

En suma, se evidencia que en la interna la tienen clara, no importa quién meta los goles o quién los evite, no importa quién alinee, todos miran al mismo objetivo, y si bien (lógicamente) no coincido con el atacante uruguayo en que debamos dejar de hablar del futuro cercano y las posibles incorporaciones, sí creo que esa es tarea de la dirigencia y de la hinchada y que el equipo debe mantenerse hermético a ello y a todo cuanto mengue su tranquilidad. Es el camino correcto.

Próximo rival:

Recibimos a la Universidad San Martín en el templo de La Victoria. Ganar es obligación del equipo, por supuesto, como lo es de la hinchada copar el coloso de Matute y alentar a todo pulmón para seguir viviendo un sueño que a la postre sea realidad. ¡Ahí nos vemos!

¡Arriba Alianza!

Fotos: Agencia Andina, DeChalaca.

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