El corazón que nunca debe faltar

Nunca he sido partidario de la popular frase "las finales o partidos importantes se ganan, no se juegan". Me parece que sí se puede hacer buen fútbol en una instancia decisiva y ganarla. Alemania no renunció a su identidad y derrotó a un aguerrido y experimentado Chile en la Confederaciones 2017. España goleó en la final de la Eurocopa 2012 a Italia, un equipo "hecho para ganar finales". Uso de vez en cuando esos dos ejemplos (y otros) para mostrar que no necesariamente es cierto que las finales se jueguen distinto, pero ayer mi equipo me calló la boca, y estoy feliz por eso.

El equipo del pueblo, los herederos de Villanueva (como me gusta llamarles), Alianza Lima, está a un paso de obtener el Apertura. Para el minuto 92 del partido de ayer, muchos ya pensábamos nuevamente en sacar la calculadora y ensayar distintas posibilidades: Alianza debe ganarle a Comerciantes, UTC y la 'U' deben empatar y quedarse los dos con siete hombres, y  Garcilaso debe solo hacer siete de nueve puntos. Pero apareció el corazón de Godoy para acercarnos más a la segunda meta (la primera, aunque no daba premio de final, era el Torneo de Verano) y llenarnos de satisfacción al menos por aquella la noche.

No obstante, esto aún no ha acabado, y ya habiendo tenido una merecida celebración (por un triunfo con coraje; no por un título) corresponde analizar por qué ganamos recién en la última jugada.


Foto: Comando Svr

La ficha del partido:

Captura: Soccerway

Primer tiempo

Qué mal empezamos ¿no?. Le regalamos el balón a un rival que tiene fútbol. Se hizo todo lo que seguramente se había planeado evitar: entrar con nervios, que la camiseta no pesara, perder en el mediocampo, tener cuidado con los laterales y ser un equipo partido. Pero así iniciamos ayer. Los santos nos acorralaron en nuestro campo durante los cinco primeros minutos.

Con pelota al piso y sin ser unos fenómenos, Cartagena, Vélez y Cáseres nos pintaron la cara. <<Oye, ¿y si nos gana San Martín? El año pasado teníamos que ganarle y nos ganó, hasta Butrón se metió un blooper>> <<Calla, no seas salado>> eran algunos diálogos que venía escuchando desde un día antes y en esos minutos los volví a recordar, y mucho más con el gol de Cáseres (5´).
Tras un centro al área, Butrón no despeja del todo bien, el balón llega a los pies de Cáseres que logra evadir a Riojas (de mal partido por su zona) y remata al arco, el primero del encuentro.

¿Por qué tenemos que volver a pasar esto? ¿Por qué cuándo Alianza depende de Alianza esto sucede? Los once en la cancha y la hinchada nos pudimos resignar, mas no lo hicimos. Si nos anotaron, nosotros también podemos hacerlo, tenemos bajas y limitaciones, pero arriba tenemos gente que sin haber brillado en el año tiene talento y una hinchada que ha ido con la ilusión de un triunfo, de un buen sábado.

Tuvimos varias oportunidades para empatarlo rápido. La mayoría por pelota parada o una floja marca del rival. Godoy se sumaba al ataque, ya avisaba. El fútbol lo puso Pacheco, por su zona se generaba más peligro; por su parte, el temperamento estuvo a cargo de Aguiar, que no se resignaba a irnos al descanso perdiendo. Fuentes tratando de apagar incendios con De La Haza, a veces no lo lograban. Hohberg también intentó desequilibrar por la izquierda y gracias a tanta insistencia logró un justo (claro, comprobado) penal para nosotros. Aguiar de un derechazo puso la paridad a los 25´ y nos pudimos desahogar. Todo iniciaba de nuevo.

Con la ausencia de L. Ramírez, Alianza tenía que seguir apelando a las pelotas quietas y cabezazos, con esas fórmulas casi llega el segundo, pero el arquero Duarte estuvo en su noche. Quien no estuvo en su noche fue nuestro joven delantero Carrillo. Particulamente, lo usaría detrás del punta, porque ayer como nueve no pudo hacer mucho. La primera etapa culminó y se venía otro partido.
Segundo tiempo 

Quevedo ingresó desde el vamos por Carrillo. Se suponía que íbamos a ser los protagonistas del partido, pero no sucedió. San Martín ordenó mejor su defensa y nos hizo caer en innumerables fuera de lugar. A los árbitros ni reprocharles mucho, porque salvo una, en todas acertaron. También entró E. Ramírez por De La Haza, estuvo por derecha, sin embargo, no tenía con quién asociarse, teníamos jugadores ofensivos, pero no había ofensiva (ya parezco Peredo); esto, debido a que tras la salida de Paolo, Fuentes se quedó solo en el mediocampo y Aguiar fue a apoyarlo.

El ingreso de Ponce le permitió a San Martín dominar el partido. Los santos buscaban profundizar por derecha, pero Duclós estuvo atento. Para mí era el más sobrio de todos en el campo, pero por las cosas del bendito fútbol comete un penal de manera infantil (mano) y se nos venía la noche. El siempre peligroso Succar convirtió el segundo (74´), como la celebración de los santos demoró algo de 60 segundos, teníamos menos de quince minutos y descuentos.

Pensé que algunas personas se irían. Desde que voy al estadio, he visto que hinchas (sobretodo familias u hombres con sus enamoradas) de todo equipo deciden retirarse. No importa si eres de Alianza, U o Cristal, sucede y hay que admitirlo. Pero ayer no pasó eso, la gente decidió no moverse, probablemente se habían percatado que este Alianza, juegue bien o juegue mal tiene como revertir este resultado y se quedó.

Premio para ellos (para nosotros) porque Godoy empató a los 83´ de cabeza tras centro de Aguiar que capitalizó mal despeje del rival. Quedaban pocos minutos, pero podíamos remontar. Tuvimos que sufrir un ataque santo de gol, y luego todo fue de nosotros: el desafortunado remate cruzado de Aguiar que se fue apenas fuera, el cabezazo de Hohberg que atajó Duarte y una colocada del mismo enano que también pasó cerca. Ya para ello había ingreso el joven Merina por Riojas.


El 2 a 2. Foto: De Chalaca
Dieron tres minutos de descuento y ya habían pasado 2 y 45. Duclós sacó un tiro libre desde el mediocampo al área y casi todo Alianza estaba ahí, alguien debe cabecear, tiene que entrar, es la última jugada, vamos todos, la cabeceó Godoy y entró (92´), imposible para Duarte. El grito de gol se escuchó en todo el Perú, Alianza peleando (a la uruguaya, con verdadera garra y corazón) más que jugando había conseguido superar a un rival siempre complicado. Sí, algunos partidos decisivos se ganan..

Apreciaciones finales:

Ganamos con poco fútbol, situación que debemos intentar evitar para este domingo. Ya basta, debemos asegurar nuestro duelo que la ansiedad quede para Real Garcilaso y UTC. Aún no somos campeones, pero Alianza depende de sí mismo.

Próxima cita:

Debemos buscar la victoria a toda costa contra Comerciantes Unidos, en la siempre difícil Cutervo.  El partido se jugará el próximo domingo por la tarde, y para esta jornada decisiva recuperaremos a varios suspendidos. Queda una sola fecha, ¡ganemos como ayer si es necesario!

¡ARRIBA ALIANZA!




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