Lecciones en la cancha (humildad y contundencia)

Unión Comercio 2 - Alianza Lima 1

Una tarde de esas que queremos olvidar. Esta fue una de ellas, un domingo en el que todos cerraban un descanso festivo y querían seguir festejando gracias a la blanquiazul, un domingo que se vio arruinado por factores muy puntuales que le costaron la derrota a Alianza Lima, perdiendo así el invicto que ostentaba en el Descentralizado. 

Sobre lo futbolístico ya se ha hablado bastante: La blanquiazul ha tenido momentos de buen fútbol, pero no es secreto para nadie que el equipo no llega a convencer del todo. Amparado por los resultados, el trabajo de Wilmar Valencia comenzaba a ser respaldado por la mayoría de hinchas grones que veían con buenos ojos el recambio generacional que experimentan los íntimos, soltando figuras como Yordy Reyna, Jhonny Vidales, entre otros. Hoy, sin embargo, la brillantez individual mostrada en los partidos anteriores fue opacada por un factor que preocupa: la displicencia. Podemos llamarlo también "soberbia", "canchería", pero es que no hay otra explicación que se le pueda dar a una derrota como esta. Contra un rival que apenas pudo llegar al arco protegido por Manuel Heredia y que además tuvo en contra la expulsión de uno de sus jugadores a los diez minutos del primer tiempo.

El gol de Koichi Aparicio había llegado poco antes; su celebración eufórica desató aún más nuestra emoción  de hinchas y todo hacía presagiar un partido cómodo para los aliancistas. Y en realidad lo fue. Fue un partido cómodo que tranquilamente pudo haber finalizado con un marcador holgado, mas nos faltó eso que exigimos a gritos: contundencia, eficacia. Instinto asesino.

En el segundo tiempo, Alianza Lima dispuso de ocasiones clarísimas de cara al gol que no fueron concretadas por una cuestión que más parecía rozar con la actitud que con la aptitud, ¿qué nos pasó?, ¿acaso pensábamos que el rival era incapaz de reaccionar por su inferioridad técnica, táctica y hasta numérica?, no, señores, un partido de fútbol dura noventa minutos, noventa minutos en los cuales TODO, ABSOLUTAMENTE TODO puede ocurrir. 

Y así nos lo demostró el humilde Unión Comercio, de la mano de su gran figura, Luis García, quien se puso el equipo al hombro e hizo desmoronarse a la otrora imbatible defensa grone, donde todos agarran su pizca de responsabilidad.

Arriba, lo de Mostto en el primer tiempo fue poco menos que lamentable, Ánderson Cueto parece sufrir de exceso de ansiedad, no dudamos de su técnica y habilidad, pero en el fútbol no sólo eso basta. Aguirre, quien fue por fuera esta vez, intentó varias veces hacer lo suyo y demostró empeño, pero no fue más que eso, empeño. Jhonny Vidales fue un caso similar. El medio campo, habitado por Ciucci y Albarracín, ni frenaba ni generaba situación alguna. Valencia trató de cambiar el tema generando el ingreso de Yordy y Quinteros, pero el "pato" se volvió a mostrar lento y frío, en un partido donde él era el llamado a poner orden en el verde. Lo de Yordy no prosperó por falta de acompañamiento. Y aún con todo esto Alianza tuvo varias chances de gol que se fallaban una tras otra, una tras otra, con mucha piedad. 

Al llegar el empate de U. Comercio no era difícil presagiar que "el gigante de Altomayo" echaría el resto para obtener la victoria y así lo hizo. Ante un Alianza desorbitado, ahuevado, Tarapoto fue testigo del corner que concluyó en el gol del triunfo para los locales. Luego de eso, y ya sin los mismos espacios de antes, Alianza trató de despertar, pero poco pudo hacer para cambiar el rumbo de una historia que se escribió con una buena dosis de soberbia y tontería. Con un hombre de más y con una superioridad técnica y territorial, Alianza pierde tres puntos que luego podrían, no, ¿dije "podrían"?, NOS VAN A COSTAR cuando nos volvamos a dar cuenta de que el objetivo de ser campeón no se conseguirá portándonos cancheros con un rival disminuido. 

Quiero pensar que fue sólo por este partido, que la para por los partidos de la selección nos ha caído mal, y que en el próximo encuentro, ante José Gálvez en Matute, despertaremos y volveremos a meternos en la pelea. Y es que esa sería la única forma en que Alianza pueda pedirle disculpas a su hinchada por tan horrorosa exhibición de ¿fútbol? en la selva peruana.

De la lealtad que ni se preocupen, el hincha estará, la idea es que ellos estén también. Lo veremos en la cancha.

A pesar de todo, ¡ARRIBA ALIANZA!

Mal generalizado (?)

Por su parte, la Reserva Aliancista sucumbió también ante su similar tarapotino por 3 a 0, perdiendo el invicto en el torneo de Promoción y Reserva. A levantarnos todos.

Foto: Peru.com

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