Nos fuimos de Boca, pero sólo fue un tropiezo

Después de los dos buenos resultados obtenidos en las dos primeras fechas, todos esperábamos un resultado importante, por fin ante un grande: Boca Juniors. Sin embargo, el equipo argentino se encargó de desnudar todas las falencias aliancistas, y no sólo las futbolísticas, sino también sobre las decisiones que se toman para afrontar los partidos.
Creo que todos podemos estar seguros de que el arquero suplente, cualquiera que sea el que tenga nuestra sub 20, es mejor que Mamani; así, a ciegas. Creo que lo de su titularidad pasa más por un tema de solidaridad, tras su escándalo farandulero, que por merecimientos propios del jugador. Se busca demostrar que dentro del plantel no hay discriminación, anteponiendo esto al bienestar del equipo. Antes de este campeonato nuestro arquero se veía en un mejor nivel, pero, al parecer, sus asuntos personales lo tienen fuera de sí, pero cuando juegas en Alianza no hay excusa que valga. Espero, como la gran mayoría, que este muchacho deje de ser titular. En el segundo gol dio un mal revote y se la dejó servida a Fragapane; y en el tercero, en donde también se comió un remate controlable, previamente cometió un error grosero al sacar al medio, desesperado, provocando un quite del delantero argentino y posteriormente una falta obligada del compañero. Ya fue suficiente.
A Alianza le bastaba el empate para asegurar la punta, y Pepe Soto, pensando ya en cuartos, guardó jugadores. Seguimos con el mismo error: Los equipos peruanos no podemos menospreciar, bajo ninguna circunstancia, partidos o equipos. No arrancaron Ascues, Hurtado, Portugal, entre otros titulares habituales. Por algo Boca es para muchos el mejor equipo del torneo: Varios de sus jugadores ya han cumplido los 21 años y su biotipo es superior al de los demás equipos, además de que están muy bien trabajados y definitivamente se saben parar en la cancha.
Alianza, con un equipo a medias, comenzó tratando de hacer lo suyo: Buscar que Bazán penetre la defensa por la banda –ya que no contábamos con Hurtado por la derecha-, buscando habilitar a C. Soto, pero los jugadores se encontraron con una muralla sólida, conformada por Olivari, Flores, Chaparro y Álvarez.
El equipo de J. Soto es muy frontal, está acostumbrado a verticalizar rápido y, tras pocos toques encontrar el remate o el centro final. No sabe cuidar la pelota en campo rival, y con estos defensas la sufrieron bastante. De media cancha hacia atrás se vieron algunas cosas confusas, como Truijillo por la banda derecha y, por momentos, de contención. Alianza, al no encontrar el rumbo con los toques y la velocidad, tuvo que apelar al pelotazo largo, pero resultó menos efectivo que con la pelota al piso, pues Soto no podía ganar ninguna de las pelotas que le llegaban, siendo el más sacrificado de la noche. Después entraron Hurtado y Tarrillo para darle más fútbol al equipo, pero nunca se pudo tener la pelota y los de Boca fueron muy inteligentes y pacientes, manteniendo la posesión del balón y esperando las oportunidades de llegar al arco de Mamani. Cabe resaltar que los cuatro goles argentinos fueron por errores gruesos de los grones, o por complacencias del árbitro de turno, que también se jugó su propio partido (el primer gol de Boca parte de una clarísima mano de un xeneize; además, estuvo errado durante todo el encuentro, perjudicando a Alianza).
Es verdad que tuvimos ocasiones claras, pero, seamos sinceros, llegaron de ataques hechos a la guerra, sin fútbol y sin ideas. Fueron muy pocos, y el descuento aliancista llegó de pelota parada (no se veía venir por otro medio).
Creo que todo se puede resumir en que teníamos un equipo disparejo en sus líneas, –que no conectaron-con una formación confusa y contra un equipo ordenadísimo, con mucho oficio, buenos jugadores y fortaleza física, como Boca.
En fin, lo mejor de la noche fue el marco de gente que se vio en el Alejandro Villanueva. Boca no goleó al verdadero Alianza Lima, y, si los partidos que vienen Soto se los vuelve a tomar enserio –que lo hará- podemos encontrarnos ante los xeneizes nuevamente y tener nuestra revancha. La derrota no debe causar pesimismo, pero tampoco nos confiemos para más adelante, que el torneo está muy parejo y peleado.
Los cuartos de final serán contra el Flamengo; duro partido, pero nuestros potrillos tienen con qué luchar y demostrar el buen y tradicional fútbol que siempre sale de las canteras blanquiazules. Todos debemos volver y alentar al equipo. Esto fue sólo un tropiezo, y si de algo sabe nuestro equipo, es levantarse ante las adversidades. ¡ARRIBA ALIANZA!


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