El final de un bello sueño, el comienzo de uno aún mejor

Sí, con bronca, ¿verdad?, yo estoy igual. Aún me duelen los pies y las piernas por tremenda lataza, ese esfuerzo que uno hace por ir a ese lugar que dicen es un estadio, pero que no evoca mayores memorias importantes, sino más bien frialdad y vacío. Esfuerzos que uno hace por los colores que ama y que, aunque no siempre, son recompensados de algún modo. Claro, ya no soy un chiquillo, ahora mis accciones traen consecuencias inmediatas, así que en este momento sólo mis dedos se pueden mover, mi mente puede pensar y mi corazón sentir.

Podría usar estas líneas para llenarlas con bronca, frustración y una buena dosis de ofensa, pero no lo haré. Lo bueno de tremenda caminata es que pude desfogar mis penas con el sudor y con el dolor muscular. Ahora sólo escribo con el sentimiento de un hincha abatido pero inmensamente agradecido.

Por eso, digo con orgullo: GRACIAS, ALIANZA LIMA. Gracias, potrillos. Gracias, hincha fiel. Porque pusimos todos nuestro granito de arena para crear algo maravilloso; la calidad, la técnica, la picardia, el buen toque, el gol y el aliento incondicional. A veces los que no saben de esas delicias creen que el resultado lo es todo, claro, no tienen más que eso. Recurren al anti-fútbol, a la coima, a la mafia, y a todo lo que puedan hacer con tal de satisfacer sus insustentadas ambiciones. Encima, llaman a eso "amor". ¿Amor?, amor es lo que yo siento, y lo que sienten millones de hinchas blanquiazules alrededor del mundo. Un amor que ha aguantado todo tipo de pruebas. Malas campañas, malos partidos, vergonzosas derrotas y hasta tragedias. ESO es amor, algo que está hecho a prueba de todo y que sólo algunos podemos sentir.

Hoy perdimos porque Alianza juega al fútbol, y en el fútbol se puede ganar, perder, o empatar. Pero MI AMOR SIGUE INTACTO.

Nos vemos pronto, mi amada blanquiazul.

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