De lobos, zorros y corderos

FC Melgar 1 - Alianza Lima 1

Ya no quedaba tiempo para preguntarse cómo o por qué, tan sólo había que actuar, que conseguir, que lograr. Aún este equipo tan cuestionado y corto, sin líderes que sepan realmente a qué se viene a la cancha, es más que difícil. Mas nunca imposible en el fútbol peruano es quedar con chances de algo, lo que sea, por más que se sea tan poco. Siempre hay uno peor, dirían. Y los de arriba no son tanto más. Este es más o menos un resumen retórico del fútbol peruano. Sí, ya cansa, aburre, quizás, estimado lector, creyera usted que las reseñas de cada fecha siguen una misma plantilla desde hace meses y sólo vamos cambiando algunos datos. No se equivoca del todo. Alianza es más de lo mismo y esto no es nuevo, aunque suene paradójico. Es más de lo mismo desde hace varios años. Con o sin dinero, con o sin buenos jales, con o sin buenas dirigencias, con o sin estafas, hace mucho que Alianza no tiene los brillos que su historia exige, pero acaso esto tampoco es nuevo para usted. Hablemos, pues, del partido ante Melgar. Porque es lo que toca hoy.

Un 80% del partido con la fórmula de todo el año: 'san pelotazo'. Tuvo que entrar el criticadísimo Christian Andersen, y digo criticadísimo porque lo es: dicen que está muy gordo, que está muy flaco, que no sabe cubrir el balón, que es malo, que es un 'paquete', entre otras cosas, pero ayer tuvo que entrar él para, de alguna forma, demostrarle a los veintiún jugadores restantes que el fútbol también se juega utilizando un poco el cerebro y no tanto el físico; y tratando de dirigir los pases hacia un determinado jugador o espacio para que el mismo reciba utilizando velocidad o habilidad; o sea, jugar al fútbol. Andersen empezó a habilitar a Aguirre y a Ponce, quienes por momentos parecían sorprendidos de que alguien les empezara a dar pases pensados. En una de esas, el 'zorro' recibió del paraguayo una gran pelota que controló muy bien en el área chica para luego intentar sombrear a Butrón, el arquero rival. En una felina reacción, logró desviar la sutileza de Aguirre pero no contaba con la arremetida del 'lobo' Juan Diego Gonzáles Vigil, quien la introdujo y a celebrar. Buen gol de Alianza. Algo, por fin, de elaboración para la llegada de un tanto esperanzador. Faltaban casi quince minutos para el final del partido. Si algo ha tenido Alianza en lo que va del año, aparte de entrega, es una paupérrima capacidad para mantener resultados a favor (sobre todo en provincia). O nos empatan o nos voltean, y Melgar no quería ser marginado de tan aciaga estadística. 

Minutos antes de que el partido acabara, una pifia en un despeje de Ibáñez y una desatención en el resto de la defensa blanquiazul, permitió que el rival gestara la única jugada elaborada de su parte en todo el encuentro. Acabó en gol y se empataban las cosas. Ya era un resultado más acorde con lo visto, aunque más acorde, la verdad, hubiera sido un perfecto cero a cero (ambos equipos mostraron un espectáculo muy pobre). Sin embargo la intensidad y falencias de ambos equipos permitieron unos quince minutos finales bastante electrizantes. Y aún faltaba más...

Segundos después del empate de Melgar, Wilmer Aguirre tuvo una inmejorable chance para decretar lo que hubiera sido un 'triunfazo' victoriano en Arequipa. Tras un buen pase desde el medio campo, el 'zorro' quedó mano a mano con el arquero, luego definió colocado ante la salida de Butrón, quien desde el suelo se quedó mirando cómo el balón se iba arrimando lentamente hacia las redes de su arco. Por su parte, Aguirre ya se preparaba para el respectivo festejo con el Comando Svr. Pero bueno, esto es fútbol, y como diría el odioso de Daniel Peredo, «los palos son así...». La base del poste derecho le negó al 'zorro' la oportunidad de festejar el que hubiera sido, probablemente, el gol más gritado de los últimos meses. Los comentaristas de CMD afirmaron muy campantes que si Aguirre no se hubiera ido abriendo para, en caso de que sea gol, irse a celebrar con la tribuna, pudo haber tenido la chance de tomar el rebote y anotar. No sé si tienen ojos biónicos o pueden calcular planos trigonométricos a simple vista, de ser así: genios, están perdiendo plata (?). Personalmente me parece que la jugada era impredecible. Es verdad que el delantero debería intuir este tipo de situaciones, lo que llaman «optimismo de gol», pero hay muchos factores a considerar: Eran los últimos minutos y ya casi no había resto físico en los nuestros (y en los rivales tampoco, a decir verdad). Aguirre había definido correctamente, es decir, eligió bien. La pelota iba dando la curva lentamente (el mismo Butrón ya estaba resignado), y bueno, nadie esperaba que seamos tan piñas (esto último es una frase muy personal, claro). Ojo, no justifico la falla de Aguirre y el hecho concreto de que se perdió un gol (uno más en su carrera), pero de ahí a sodomizarlo porque iba ya con la tribuna a festejar me parece buscar un chivo expiatorio para desfogar un año echado al tacho por cosas que van más allá de las fallas de un jugador en específico. En otras palabras, por Aguirre no nos hemos casi despedido del play off. Habría que ser no sólo injusto, sino además cero analítico para afirmar algo así.

Adiós al play off, un mensaje para a la AT

Correcto, la señora Cuba se ha preocupado con fiereza en enderezar organizacionalmente al club. Los empleados (incluyendo jugadores) ya cobran sus sueldos al día. Se están pagando deudas que ya estaban cubiertas de polvo, algunas petrificándose. Se está encaminando todo con carácter. Y está bien. Hoy en día estamos cerrando un año en azul, algo que no sucedía desde hace sabe Dios cuánto tiempo. Hasta aquí la administradora temporal tiene mi agradecimiento y de seguro el de toda la hinchada grone (no creo que no haya nadie que no esté contento de que glorias como César Cueto y Jaime Duarte estén al día en sus remuneraciones). El problema es que parece haberse olvidado que Alianza Lima es un club representado en equipos de fútbol (y otras disciplinas también, pero no nos engañemos, el fútbol manda en el país), en especial en el fútbol profesional, que tienen un arraigo popular bastante importante y competencias en las que destacar. La pasión de los hinchas se muestra cada fecha en una cancha en la que hay un equipo que está obligado a sacar los mejores resultados y brindar el mejor espectáculo posible; lo que sumado a una regularidad nos daría el título, prueba de haber sido los mejores (o menos malos, a juzgar por el nivel de nuestro fútbol) año tras año. Y este no es un capricho nuestro, claro que no, es una obligación derivada de la historia y de la tridición aliancista, algo que, a todas luces, Cuba parece desconocer. Y no es mera crítica decir que desconoce la riqueza histórica de Alianza; de hecho, la señora llegó al club para mejorarlo en el plano económico, y de seguro eso intenta (y los resultados la avalan). No llegó a Alianza por su comprobado hinchaje, y de sobra tenemos pruebas de que el hinchaje no basta para gobernar adecuadamente al club. Lo que sí es crítica es la despreocupación casi absoluta por el rendimiento deportivo de nuestro primer equipo. 

Contrataciones cuestionables (sobre todo al principio del año), permisiones antijerárquicas (como el intento de 'camita' a Wilmar Valencia, el cual no terminó en el despido de ningún jugador, extrañamente), y designaciones increíbles como la de nombrar DT a quien no está listo para asumir tal reto (no es culpa de Pizarro), son sólo algunas cosas que no se debieron hacer este año. 

Por otra parte, las apresuradas ventas de jugadores como el caso de Reyna, que al final no han beneficiado tanto como se esperaba (ni en lo económico, más allá de que ese dinero sirvió para sanear las deudas del momento, ni en lo deportivo, pues está más que claro que emigrar a Austria no fue la mejor opción para el desarrollo profesional de Yordy), y más bien perjudicaron al equipo, que, nos guste o no, se armó tomando como referencia a Reyna, y a pesar de que nunca llegó a ser una 'máquina' mientras estuvo cohesionado, al menos mostraba un nivel superior al actual y competía (incluso los vencía) con los que ahora tienen mayores chances de lograr el título nacional. En resumen, se perdió más de lo que se ganó. Reyna, con un título o un torneo internacional encima, pudo haber sido valorizado en cifras mucho más altas. Alianza, con Reyna, estaría hoy en una mejor posición de cara al objetivo de salir campeones en el presente año, ¿necesitamos más pruebas de que su venta fue apresurada?

Me reafirmo en decir que el campeonato de este año se perdió desde hace ya varias fechas, cuando dejó de alcanzar el corazón y el aliento y empezó a faltar lo que se necesita para ser un equipo de fútbol que se respete: jugar a algo, o intentar jugar a algo (válido sólo en Perú). Me dirán algunos que faltan nueve puntos en disputa y que los que están arriba no son mucho más que nosotros, y podemos estar de acuerdo en eso, pero, llámenme 'romántico', luchar el campeonato con un equipo que juega execrablemente al pelotazo no me sabe a Alianza;  ganar por ganar, y sin mirar cómo, más me sabe a otros clubes, sin ofender; y todo esto, más allá de que muchos esperaban menos de Alianza a inicios de 2013 (siempre recordando que algunos hasta pretendían pelear el descenso con este equipo nacido de la austeridad y de la reforma), corresponde a un fracaso tratándose de un club con nuestra importancia y grandeza. Ya pensando en el próximo año, y siguiendo más o menos esas mismas intenciones de generar dinero, aunque sin descuidar aspectos deportivos, se me viene a la mente una ecuación muy simple que de seguro no esto descubriendo yo: juvenil + roce + logros = mayor valorización (ergo, más dinero a las arcas en caso de venta). Además de que esto permitiría que el jugador pueda elegir una mejor liga (ya que habría muchos más clubes pretendientes) en la cual desarrollar su fútbol adecuadamente y crecer para luego seguir dándonos réditos tanto económicos como deportivos (¿tendrá idea la señora Cuba de lo que vale un jugador exaliancista en ligas competitivas en función al prestigio del club?, yo creo que vale mucho más que un titulo nacional, por dar una idea). Dejar de confiar tanto las operaciones a los agentes o managers, ejercer una mayor representatividad en las transacciones, el club debe ser el representante más importante del jugador. El club lo alimentó y formó, el club invirtió en él, por lo tanto el que más valor debe ponerle a su juvenil es el propio club. 

No me queda más que esperar que por cosas de las divinidades la señora Cuba pueda leer estas palabras salidas de un hincha como cualquiera. Yo no le he ganado nadie, no soy nada. No soy periodista, ni analista deportivo. Insisto, no soy nada. Quizás tener esta tribuna podría sugerir una diferencia pero eso no habla de capacidades ni de méritos. Soy como el que me lee, ni más ni menos. Pero si mi opinión puede servir de algo, me sentiría más que complacido. 

Así cierro este extraño post. Esta reseña del cieno que hoy es blanquiazul, este sentimiento que hoy sufre golpes pero que queda intacto, parado con valentía, inamovible; porque quien escribe volverá a Matute este sábado, y hará lo posible por viajar a Huacho, y volverá a Matute en la fecha final. Porque aliento a Alianza, no a quienes, por pura ignorancia (y habrá quienes lo perdonen o no), no saben lo que es (o lo que significa) una camiseta blanquiazul.

Nos vemos el sábado a las 5:30 pm en el Alejandro Villanueva, ¡ARRIBA ALIANZA LIMA!

Foto: De Chalaca.

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