De finales anunciados

La salida de Valencia, nuevos malos resultados y el definitivo adiós al título

No me gusta regodearme con mis aciertos. Odio cuando alguien me dice que algo va a suceder y que, cuando finalmente sucede, me diga: «te lo dije». La verdad odio eso. Es muy fácil ser negativo por serlo y así acertar la mayoría de las veces, porque cuando algo está tan torcido como el fútbol peruano es fácil echar barro con ventilador y luego decir «soy objetivo y siempre tengo razón». Y particularmente, detesto cuando soy yo el que presagia cosas feas y estas suceden. Peor cuando se trata de Alianza Lima. Pero es que, cuando todos hablaban de que aún era posible llegar a la final, porque numéricamente uno todavía puede permitirse el sueño, yo veía más bien el campo de juego. Veía a Alianza, trataba de analizar su juego, claro, dentro de mis limitadas apreciaciones. Y me encontraba con poco y nada. No había una idea clara (y perdón por caer en esta letanía que de seguro han escuchado en todo lo que va del año, pero es que es lo único certero), no había una propuesta cuando menos interesante, mucho menos convincente. Se vio ante Cristal. Se vio ante Huancayo (aunque aquí nos enfrentamos a un rival que padecía de lo mismo), y ahora ante Vallejo.

Domingo 29 de septiembre

Había terminado el partido en Huancayo con granizada incluida. El resultado fue de 1 a 1 ante el Sport, en un partido en el que una vez más dispusimos de las mejores chances para poder controlar el marcador a favor que habíamos conseguido inicialmente, gracias a un golazo de Guevgeozián. Y una vez más, errores infantiles nos arrebataron los puntos. El dato: Luego del partido, Wilmar Valencia confirmó los rumores que venían desde el choque ante Cristal, diciendo «en Lima decidiré si continúo o no en Alianza». La prensa empezó, entonces, a especular que en definitiva Valencia renunciaría y ya se hablaba de posibles reemplazantes. Sólo era cuestión de tiempo para que esto se concretase.

Adiós a 'bam bam'

La renuncia de Valencia, aunque la Administración Temporal la haya querido maquillar con el rótulo de 'asuntos personales', se debió a una irreconciliable ruptura con la interna del grupo o, debo decir, los dos grupos que actualmente se han formado en los camerinos (como si no fuera suficiente tener un plantel tan limitado, ¿no?). El grupo de los 'experimentados', liderado por Henry Quinteros, y el grupo de los 'jóvenes', liderado por Paulo Albarracín. Antes del partido ante los celestes, Valencia tuvo un altercado con Carlos Beltrán, e inmediatamente fue a la oficina de Susana Cuba a decirle que renunciaría y los motivos para ello. Cuba trató de calmar las aguas pero esto ya fue imposible (peor aún ya que el resultado en el partido no acompañó). La AT quedó en evaluar la permanencia de Valencia y así fue que el arequipeño fue a Huancayo y afrontó su último partido como estratega grone. El resultado, 1 a 1, como lo habíamos anunciado. Y luego dijo que en Lima se definiría todo. Estos datos fueron confirmados por el periodista Elkin Sotelo en su blog 'Comando Azul' en la web de El Comercio. Horas o días después, los jugadores implicados negaron todo esto ante la prensa y en sus cuentas de Twitter.

Se viene 'Panchi'

Ante los fuertes rumores de que Miguel Ángel Arrué sería el reemplazante de Valencia, pocos esperaban que el que finalmente fuera nombrado sea Francico Pizarro, entonces preparador de arqueros del primer equipo íntimo y que no había tenido experiencias previas como DT. Evidentemente, la hinchada cuestionó mucho su designación, pero de alguna forma esta fue más aceptada que la posibilidad de Arrué, quien ya había demostrado varias veces su escasa capacidad como estratega, aunque al final fuera nombrado asistente de 'Panchi', lo mismo que Martín Quintero. Pizarro la tenía difícil: debutar ante un rival siempre complicado como Vallejo y en condición de 'visita' siempre es una dura prueba. De pasarla no sólo recibiría el envión anímico del que debuta con triunfo, sino que además hubiera puesto al equipo nuevamente en la lucha por alcanzar la tan ansiada plaza a la final de diciembre.

7 de octubre: Universidad César Vallejo 3 - Alianza Lima 0

El choque con la realidad fue aún más letal. No se trata de hacer leña del árbol caído. Sucede que nuestro campeonato es una mazamorra extrasazonada de mediocridad, y aquí sólo vale esto: jugar a algo. Si juegas a algo, mínimo tendrás un torneo internacional. Cristal, la 'u', Garcilaso, Inti Gas, Vallejo, todos estos equipos son incompetentes e impresentables para la alta competencia, sí, pero al menos tienen una idea de juego definida, más allá de gustos o disgustos. Y eso acá les basta para destacar. Queda claro entonces que este año Alianza está, más bien, consiguiendo «mucho premio» tentando una Sudamericana para lo que ha trabajado (o intentado trabajar) realmente en todos estos meses. Así es, si Alianza está todavía con chances de llegar a la final se debe a que nuestro campeonato es tan discreto que permite que equipos que no juegan a nada puedan pelear hasta el último, y porque, claro, es Alianza, y algo de su grandeza debe ser contagiada a uno que otro jugador (jugadores preparados mentalmente como para absorberla y plasmarla en la cancha, desde luego, y son pocos, muy pocos).

Juan Jayo, besando la camiseta que siempre honró.
Aquí vale la pena hacer una reflexión: cuántos de nuestros jugadores sienten de verdad lo que significa Alianza. Cuántos conocen tan siquiera un poco de este enorme sentimiento llevado de generación en generación. Cuántos, finalmente, sienten y asumen con valentía el peso de nuestra camiseta. No soy de mencionar nombres, pero creo que cada hincha sabe bien quiénes son los que no merecen estar en La Victoria, practicando con maestros como César Cueto y Jaime Duarte. Respirando el mismo aire que respiraban Cubillas, Sotil, 'Caíco', Velásquez, Escobar, entre otros que sí estaban a la altura de nuestra historia. Conversaba con un amigo hace un par de días y ambos llegamos a la conclusión de que el último jugador que parecía poner los huevos en sus chimpunes fue Juan Jayo. Sus últimos años en Alianza me dejaron un sabor agrio en algunos sentidos, pero sí lo admiraba mucho como líder e impulsador del equipo (virtud que también tenía José Soto en sus épocas de back central). Era un tipo que reclamaba a los árbitros, que puteaba a los mocosos, que desahuevaba a quien esté en otra. Que «preparaba el cafecito en los camerinos» cuando las cosas no iban bien, si me entienden. Ahora no tenemos uno así y eso se extraña. Créanme, se extraña. Alianza, además de todos los problemas mencionados, necesita un líder dentro del campo, pero un líder positivo, no varios que armen grupos y prioricen sus propios intereses. Alguien que se suba el equipo al hombro y avance con todo el peso, aún en contra de sus limitaciones. Muchos dirían 'Albarracín'. Yo diría que él tiene las ganas y podría ser, quizás más adelante (si es que no se va a otro equipo), pero que aún es muy joven e impetuoso y no controla sus dotes ni sus impulsos. Luego veo a Koichi como un proyecto aún más lejano. Y no hay más. Así estamos. No veo más.

Próxima cita

Tras la inoperancia de nuestras autoridades para velar por nuestra seguridad, el partido ante Pacífico FC, que iba a ser en Matute el miércoles pasado, fue pospuesto para este miércoles 9 a las 7:30 pm. Las entradas están ya a la venta en los módulos de 'Tu Ticket' de TOTTUS. Y los precios son los siguientes (información extraída de la web del Club):

Tribuna Norte: 12 soles.
Tribuna Sur: 15 soles.
Oriente: 30 soles.
Occidente: 50 soles
Occidente Lateral: 40 soles.
Palco Rojo: 60 soles.

El aliento es algo muy aparte. Nosotros somos hinchas y no alentamos a técnicos ni a jugadores, alentamos a los COLORES.

¡ARRIBA ALIANZA CARAJO!

Fotos: DeChalaca.com, Terra

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