Hasta el finAL | Cusco F.C. 1 - Alianza Lima 2

Quien escribe estas líneas ya había dado por perdido el Clausura y proponía empezar a pensar desde ya en lo único que parecía quedarnos: las finales o, en el peor de los casos, las semifinales. Pero el fútbol (y, en especial, la Liga 1) tiene estas cosas. Hoy, cuando faltan 18 puntos por disputarse, Alianza Lima se encuentra a tan solo 3 unidades del actual puntero. O debería decir de LOS punteros.

Alianza consiguió una victoria histórica en Cusco (relajen, que luego explicaré por qué lo fue) y se mete de lleno en la lucha por el Clausura. ¿Es posible campeonar sin final? El fixture invita a soñar. Y de todo eso y más hablaremos hoy.

Liga 1 Max.

Escribe: Rubén Ravelo (@RuBenchoRavelo)

Análisis del Cusco F. C. 1-2 Alianza Lima: Contra todo y contra todos

El cuadro blanquimorado saltó al campo del Garcilaso con un par de sorpresas absolutamente guedianas. La primera fue la inclusión de Gianfranco Chávez como volante de marca. Algo que, por cierto, ya habíamos visto durante aquella convulsa primera mitad del año, hasta que el DT argentino pareció haberse rendido con la idea. Pues no. El exceleste volvió a ser el seis, con el «agravante» de tener en la banca al mismísimo Jesús Castillo.

La otra sorpresa fue la decisión de jugar sin nueve. Así es. Parece que el buen Pablo Guede escuchó todos los pódcast deportivos que, durante la última semana, se dedicaron casi exclusivamente a debatir quién debería ser el nueve titular del equipo. Sobre todo, después de la última presentación amistosa en Matute, en la que Luis Ramos marcó dos golazos que elevaron considerablemente sus bonos. Lástima, por supuesto, que hayan sido en un amistoso. Y lo otro que da pena es que le hayan anulado injustamente el segundo, pero no importa: en mis libros metiste dos, Luis.

Entonces, Guede dijo «al carajo» y no puso ningún nueve. En su lugar, apostó por el recientemente perdonado Kevin Quevedo, quien, junto a Eryc Castillo, comandaría el ataque íntimo. Detrás, lo ya conocido: Duarte en el arco y la línea defensiva conformada por Advíncula, Garcés, Antoni y Huamán. Gaibor acompañó a Chávez en la primera línea de volantes, mientras que Vélez y Gentile, como interiores, completaron el esquema.

¿Qué tal jugó Alianza?

El primer tiempo fue, diría yo, casi impecable. Desde lo defensivo, cero errores críticos. Duarte transmitió una confianza que hacía pensar que estábamos ante otro arquero. Los centrales estuvieron solventes y bien complementados. Huamán fue impasable y Advíncula, ojo, firmó uno de sus mejores partidos del año. Tampoco es que tenga tantos, es verdad. Por ahí, la vuelta ante el 2 de Mayo y el triunfo en Tarma; no mucho más.

Chávez no dejó respirar a Colman, que era precisamente su misión. Gentile (otro que hizo un buen partido después de muchas lunas) y Vélez dieron una mano en prácticamente todas las facetas del juego. Y arriba, los falsos nueves estuvieron siempre movedizos, aunque ninguno terminó de redondear su mejor versión.

Quizá fue precisamente en ataque donde Alianza tuvo sus mayores problemas. Tanto en la primera mitad como en la segunda, cuando, ya con un hombre de más, no supo recuperar el dominio territorial. Pero no nos adelantemos.

Antes de hablar del gol validado, conviene detenernos en el gol anulado.

La noche anterior hubo otra polémica, en otro estadio y con otro club. Pero ahí el VAR brilló por su ausencia. Una jugada cuando menos discutible, en la que no se consideró necesaria la revisión del juez central. Una acción previa al gol que significó el empate del equipo local y le permitió salvar una derrota que parecía inminente.

Pero, a lo que iba: en aquel partido, el VAR estuvo ausente. En el nuestro, en cambio, estuvo más presente de lo que debería.

Quevedo recibió un pase largo desde campo propio y, sin marca, sombreó al arquero cusqueño. Golazo. Las repeticiones muestran que inicia su recorrido antes de la línea del mediocampo. Eso, en cristiano futbolero, quiere decir que ahí no puede haber fuera de juego. Sin embargo, el juez de línea levantó la bandera después de la gran definición de Kevin. Y luego, con una toma diagonal y lejana (la misma que vimos en las repes) y unas líneas hasta ahora indescriptibles, el VAR concluyó que el asistente tenía razón y anuló el tanto.

Esto no es nuevo. Alianza, en particular, viene viviendo situaciones así desde 2019. El VAR en nuestra liga está mal implementado. No cuenta con la tecnología suficiente ni con los profesionales mejor capacitados para aplicarla correctamente. Es, palabras más, palabras menos, lo mismo de siempre, pero con más demora.

¿Que a veces sirve? Sí, y lo vimos ayer mismo, cuando Fuentes, con sus dos metros de humanidad, hizo breakdance para intentar patear a Vélez en la cabeza y Alarcón no fue capaz de advertirlo.

Pero lo cierto es que el VAR nos ha perjudicado mucho más de lo que nos ha servido. Y ese argumento, por sí solo, se tumba el de que «el arbitraje es malo para todos». Porque sí, es malo para todos, pero no todos pueden decir, evidencia en mano, que vienen siendo perjudicados SISTEMÁTICAMENTE, como sí podría hacerlo Alianza Lima. Ahí está la cuestión que pocos medios quieren abordar, seguramente para evitar alguna acusación de partidismo.

De cualquier forma (literalmente), llegó el gol íntimo. Un córner, un centro de Gaibor, al fin, decente; un cabezazo forzado de Antoni; y, después, el nerviosismo y la falta de comunicación entre el arquero y la defensa, algo que hace poco nos tocó vivir a nosotros, por cierto.

La ventaja era justa porque Alianza Lima había controlado a su rival tanto en lo territorial como en lo defensivo. Además, había generado más ocasiones de gol. A eso se sumaba la «polémica» anulación del tanto de Quevedo. Por lo visto hasta ese momento, los íntimos tenían argumentos suficientes para irse al descanso con la ventaja.

Sobre el final del primer tiempo, Fuentes cometió la estupidez que describí líneas atrás y fue expulsado. Con un hombre más, todo pintaba para que en la segunda parte los victorianos se dedicaran a consolidar el triunfo.

Spoiler: no sería tan sencillo.

Club Alianza Lima.


Alianza siendo Alianza

Obviamente, el rival hizo cambios. Y no necesariamente orientados a fortalecer su defensa ante la inferioridad numérica.

El Cusco F. C. de Rabanal se sentía capaz de empatarlo y darle vuelta al marcador y, ciertamente, argumentos individuales no le faltan. Tampoco, por supuesto, la ayuda de la altura, que no es un asunto menor. La pregunta era si Alianza sería capaz de sostener la ventaja o, mejor aún, ampliarla. La respuesta llegó rápido.

Una tímida incursión de Diego Soto encontró un camino prácticamente dibujado para él solito. Cuando se acercó lo suficiente, y mientras todos lo miraban, ensayó un remate que fue directo al lado derecho del arco aliancista. Golazo, sí, pero tampoco se le podían dar tantas facilidades al tipo. La orden de marca personal a Chávez mostró aquí su lado amargo: él era el llamado a cubrir esa zona, pero se preocupó más por su pareja de baile. Eso queda clarísimo en la repetición: casi que lo invita a pasar. Nadie más se dio cuenta y el resto fue puro mérito del volante cusqueño. Repito: golazo.

Y nada que hacer para Duarte, por si alguien le quiere achacar algo. Esa no la sacaba ni el Butrón de 2017. Con eso digo todo.

El empate transitorio era un duro castigo para Alianza, pero Guede entendió rápido lo que estaba pasando y se animó a reforzar la medular con el ingreso de Jesús Castillo por Chávez y el ataque con Girotti por Quevedo. A partir de ahí, el mediocampo volvió a equilibrarse y la sensación de metegolgana se instaló, silenciosa y certera.

Cusco tuvo lo suyo, pero le faltaron profundidad y contundencia. Alianza, por su parte, aunque cada vez más lento por el natural cansancio, supo manejar sus tiempos y darse maña para generar peligro. Fue así como, a falta de 15 minutos para el final, el Equipo del Pueblo daría el golpe mortal.

El zurdo que quiso ser derecho

Una buena triangulación entre Marco Huamán y Jesús Castillo dejó a este último cerca del área chica. Intentó buscar a Girotti con un pase a media altura, pero antes apareció la bendita pierna derecha de Ampuero. El hermano del recordado «Loco Mayonesa» terminó introduciendo el balón en su propio arco, ante la triste mirada de sus compañeros y el jolgorio de la visita.

Era el 2-1 y se gritó. No porque el gol tuviera alguna dosis de virtuosismo, sino porque, en efecto, tenía toda la pinta de ser el gol del triunfo. Y, añadiendo algo un poco más personal, porque, al fin, «las cosas se nos dieron», si me dejo entender.

Esa dosis de suerte que nos ha sido esquiva en los últimos tres años (muy al margen de los bajos rendimientos y los horrorosos planteamientos tácticos) apareció ayer en dos jugadas que terminaron dándonos el triunfo.

Aun así, no confundamos las cosas: en el trámite general, Alianza hizo un muy buen partido. Un primer tiempo casi perfecto y un segundo en el que sufrimos, sobre todo, porque el rival, con mucha dignidad, valga decirlo, salió a buscar la remontada con todo lo que tenía, pese a estar en inferioridad numérica.

Otro detalle no menos importante es que los de Guede jamás renunciaron al ataque. El equipo sostuvo un gran nivel defensivo, pero sin dejar de mirar el arco rival, lo que le permitió generar peligro en todo momento, independientemente de cómo se desarrollara el partido.

No pasó mucho más. Pitazo final y a festejar.

Alianza Lima se mete nuevamente en la pelea por el Clausura.

La figura

RPP.

Anoche, el canal oficialista premió a Mateo Antoni. Y sí, en un partido en el que nadie destacó demasiado, jugó bien y merece el reconocimiento. Sin embargo, este humilde servidor se inclinará por rescatar, en primer lugar, a uno de los villanos de los últimos tiempos: Alejandro Duarte.

Mano, si me estás leyendo, mira siempre el video de cómo tapaste ayer en Cusco y trata de hacerlo así en todos los partidos. Salidas siempre seguras, pases siempre al compañero y sin retener tanto la pelota. Bien, todo bien.

En segundo lugar, quisiera destacar al otro villanazo: Gianfranco Chávez.

Quienes ven o escuchan el pódcast de El Blog Íntimo saben cuánto lo he respaldado a pesar de sus limitaciones. Pero la buleada que se comió después del clásico (y que le sacó varias lágrimas después del triunfo ante ADT) se la recontra mereció. Ayer, jugando de seis (un puesto que no es el suyo) y con la responsabilidad de marcar a uno de los volantes creativos más complicados del medio, puedo decir que se reivindicó. Simplemente lo anuló. Y sí, dejó el huequito que terminó facilitando el gol del empate, pero la responsabilidad no fue únicamente suya.

En fin, quería resaltar a la dupla que nos hizo perder contra la U porque creo que, así como se les criticó con furia en aquel momento, también corresponde reconocer que vienen siendo muy importantes en este resurgir aliancista. Pero, como tengo que quedarme con uno, me quedo con Duarte.

Reflexiones finales y próximas fechas

Con 19 puntos, Alianza Lima se ubica en el octavo lugar del Clausura 2026. Y aquí es donde alguien que tenga el dato desde afuera podría decir: «Están recontra descartados». Pero no. Los cuatro (sí, son cuatro) punteros actuales tienen 22 puntos cada uno, así que la diferencia entre Alianza y la cima del torneo es de apenas tres unidades.

Más curioso se vuelve todo si miramos hacia abajo y encontramos al Atlético Grau (precisamente nuestro siguiente rival) en el puesto 11, pero con 17 puntos. Y esto tiene, entre varias otras, una interpretación bastante clara: el Clausura está para cualquiera.

Si Grau gana en Matute (toco madera), por ejemplo, se pone a dos puntos de los punteros. Pero si Alianza gana, que es lo que esperamos que pase, prácticamente estaría sacándolo de la pelea. Esto, a su vez, le da otra dimensión a la victoria aliancista de ayer, pues Cusco F. C. es uno de los equipos que todavía tiene opciones de campeonar. Con apenas un punto de ventaja sobre ellos, no podemos decir que los hayamos sacado de carrera, pero sí que dimos un paso importante frente a una especie de rival directo, considerando el contexto particular del torneo.

Además, se trata, nada más y nada menos, que de la primera victoria como visitante ante Cusco F. C. (ex Real Garcilaso). En efecto, les hemos ganado allá a los otros cuadros cusqueños, pero a ellos nunca, hasta antes de ayer.

Y un datito más: Alianza está cerca de cerrar una racha de ensueño en ciudades de altura. Este año no ha perdido en ninguna de sus visitas a esas plazas. Quedarían Moquegua (altura baja) y Andahuaylas para completar con éxito esa suerte de misión secundaria.

Otros choques interesantes que se vienen son Alianza Atlético de Sullana (el reciente verdugo del Boys) versus Universitario; Sport Huancayo versus Cusco F. C.; y Melgar versus Deportivo Garcilaso. Partidos que, de todas maneras, tendrán una incidencia directa en la definición del Clausura.

Estamos hablando, pues, de un fenómeno bastante particular: más de la mitad de los equipos del campeonato todavía tienen intactas sus opciones de ganar el segundo torneo del año.

ESPN.

Se vienen seis fechas de infarto. Seis finales en las que Alianza deberá mostrar toda su jerarquía y madera de campeón.

Repasemos lo que se le viene al cuadro íntimo (fechas por confirmar):

  • Atlético Grau en Matute (17 de octubre).
  • CD Moquegua en Moquegua (25 de octubre).
  • Cristal en el Gallardo (29 de octubre).
  • Cienciano en Matute (31 de octubre).
  • Los Chankas en Andahuaylas (7 de noviembre).
  • FC Cajamarca en Matute (14 de noviembre).

Así que, más allá de los discursos sobre la fe, parece que el equipo ha recuperado confianza y solidez. Esto, sumado a un campeonato en el que nadie ha podido despegarse lo suficiente, nos plantea un escenario interesante y bastante más optimista de lo que uno podía prever hace apenas unas semanas.

Pero vamos con calma: partido a partido y mejora a mejora. Que todavía falta mucho y cada partido tendrá su propia historia.

Y alentando estaremos.

¡ARRIBA ALIANZA!

Hasta el finAL | Cusco F.C. 1 - Alianza Lima 2 Hasta el finAL | Cusco F.C. 1 - Alianza Lima 2 Reviewed by Bencho Ravelo on octubre 12, 2026 Rating: 5

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