Permítanme extenderme unas cuantas líneas, con una pequeña reflexión de lo ocurrido esta semana en Alianza Lima.
Mi sentimiento dubitativo y de —aún— enojo persistió durante todo el día de ayer, en la presentación del equipo, tras lo ocurrido esta semana en Matute. Los principales responsables de esta grave falta de respeto hacia Alianza Lima ya salieron —tarde— por la “puerta de atrás”, y el reclamo airado del Comando Sur se hizo notar. Aun así, la amargura como hincha sigue latente por la mancha mediática y, sobre todo, por el daño a los valores del club de mis amores.
Y digo esto por una razón concreta. Lo sucedido pudo y debió evitarse a comienzos de año, cuando correspondía cortar de raíz un problema de conducta sostenido en la interna del plantel. No hacerlo fue una decisión, no un descuido. La responsabilidad recae en quien hace poco se mostró “sorprendido” cuando se le consultó en RPP si evaluó renunciar tras hechos que ya eran evidentes y conocidos.
Ese responsable tiene nombre y apellido: Franco Enrique Navarro. Quién le entregó una 'papa caliente' innecesaria a Guede. Sabíamos en el fondo que ocurriría un acto de indisciplina por los antecedentes de estos jugadores y el presente nos dice que fue, tristemente, más pronto que tarde.
Escribe: Adrian Tejada (@adrianfran_15)
Y para echarle más “sal a la herida”: a puertas de nuestra icónica Noche Blanquiazul —que pasó a realizarse por la tarde—, en pleno 125.º aniversario institucional, se cometió un error comercial al entregarle “las llaves” de un evento de Alianza, pensado para aliancistas, a una productora que no tuvo el mínimo sentido de pertenencia por nuestros colores. Pensaron que la presencia de Lionel Messi y Luis Suárez era motivo suficiente para pagar una entrada que costaba más del doble de un sueldo mínimo. Conviene recordarlo siempre: Alianza Lima, sea cual sea el rival que enfrente, es razón justa para pagar por un evento aliancista, sin importar quién venga.
El público dejó notar su incomodidad: gradas semivacías, un ambiente confrontativo y un recibimiento frío —colindante con el clima limeño que nos cubría— al primer equipo; una presentación en conjunto para evitar pifias a los futbolistas y no encender aún más un Matute desanimado. Decisión coherente, aunque injusta como bienvenida para los “queridos” del plantel —apellídense Cantero, Garcés o Castillo— o para nuestras recientes bicampeonas del fútbol femenino, que merecían una tarde por todo lo alto, al igual que nuestros equipos de futsal down o la reserva que disputará la Liga 3.
El daño ya estaba hecho y tocaba aceptar el presente. Organizacionalmente, una de las noches blanquiazules más desoladoras que me haya tocado vivir.
¿La primera derrota de Lionel Messi en Perú? Ante Alianza Lima, en el Alejandro Villanueva. Foto: Alianza Lima - X
EL PARTIDO | Guerrero, Vélez y Antoni: los puntos clave de la goleada aliancista en Matute
Sin más detalles que agregar, entramos de lleno al partido. Alianza Lima repitió el mismo esquema del último amistoso ante Colo Colo: un 4-2-2-2, con Viscarra en el arco; Antoni y Garcés como centrales; Carbajal de lateral izquierdo y Advíncula, por derecha; la dupla en la medular conformada por Chávez y J. Castillo; Gentile y Vélez como interiores; y Guerrero junto a Castillo en la delantera.
Y lejos de atisbar una merma en el rendimiento por lo comentado anteriormente, el equipo de Pablo Guede se plantó con firmeza, mantuvo las buenas sensaciones vistas ante Colo Colo y mostró un engranaje colectivo más pulido.
La idea ofensiva de Guede se notó en largos pasajes ante Inter Miami: presión en bloque alto, libertad sin pelota de los interiores Vélez y Gentile, y la calidad asociativa de nuestros hombres clave —Guerrero, Castillo y Vélez—, todo ello complementado con una solidez defensiva consolidada en la zaga conformada por Antoni y Garcés, de extraordinaria actuación de parte de ambos.
Todo esto se reflejó en el marcador. El 1-0 llegó tras un gol trabajado, con Guerrero dando el puntillazo final y celebrándolo hacia la tribuna Norte, en son de “aquí estoy yo”. El 2-0 se inició con una recuperación de Jairo Vélez, el “motorcito omnipresente” de este equipo, quien trasladó la pelota hacia Castillo; este desbordó y asistió a Guerrero para que la colocara al palo más lejano del arquero St. Clair.
Matute, por primera vez en toda la jornada, fue una fiesta. Alianza Lima dio motivos de ilusión al dominar a un Inter Miami que solo encontraba respuestas aisladas en la individualidad de Messi, rápidamente neutralizado por Antoni y Garcés en la zaga central, y por un correcto Carbajal por la banda izquierda.
"Añejo como el buen vino". Foto: X.
Para la segunda mitad, hubo modificaciones de nombres y sistema. Alianza pasó del 4-2-2-2 inicial a un 4-3-3, con Girotti y Quevedo como extremos, Ramos de “9”, Cantero de “10”, y Gaibor junto a Chávez en la medular. La defensa central que arrancó el partido se mantuvo sin cambios y firme sobre el gramado del Alejandro Villanueva.
¿El resultado? Salvo los primeros diez minutos de reajustes, que aprovechó el Inter para atacar y obligar a intervenir a Viscarra, Alianza siguió siendo un equipo competitivo y feroz. Sea cual sea el sistema, Pablo Guede encontró en Cantero, Girotti, Gaibor y Antoni —esta vez como lateral izquierdo— como pilares clave para que el equipo engrane nuevamente y encuentre el 3-0, obra de Ramos tras asistencia de Girotti, y certifique la goleada íntima en su presentación.
A excepción de algunas aproximaciones más de Alianza y la lesión muscular de Garcés, no hubo tiempo para más. Kevin Ortega pitó el final en Matute: un 3-0 soñado, impensado en la previa, pero justo por lo visto en el campo y premio a la autoridad de Guede durante la semana, al no traicionar sus ideales y tomar la decisión irrevocable de desaforar —sin objeciones— a tres jugadores del plantel por una indisciplina consensuada.
Habrá tiempo para sacar conclusiones, pero ya podemos coincidir en que la piedra angular de este Alianza Lima tiene nombre y apellido: Jairo Vélez, omnipresente en el ataque aliancista. Es una barbaridad cómo presiona en bloque alto, cómo se ofrece como primer pase de salida y cómo se suma como centroatacante en distintos momentos del partido.
Palmas para Gentile, jugador de plena confianza de Guede por su trabajo sin pelota; para Antoni, quirúrgico en los cruces y pulcro en la salida; para Castillo, que mantiene la sintonía de la temporada pasada; y para Guerrero, que vuelve a recordarnos que hay motivos suficientes para confiar en él, dentro y fuera de la cancha, como líder.
El bendecido de la noche. Foto: Alianza Lima - X.
Nos vemos este viernes 30, en la primera cita del “equipo del pueblo” por la Liga 1: ante Sport Huancayo, en condición de visitante, a las 12 del mediodía en el IPD de Huancayo.
Hoy más que nunca: ¡Arriba Alianza, toda la vida!
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