Derrota interna...

Sporting Cristal 1 - Alianza Lima 0


Adiós al título 2014.

Se ha comentado a través de un medio radial que Christian Cueva y Guillermo Sanguinetti tuvieron un altercado previo al partido por razones que aún hay que esclarecer. ¿Por qué empiezo así la crónica sobre esta dolorosa derrota? No porque esté buscando excusas. Cristal ganó en buena ley, ratificó la superioridad demostrada en el partido jugado el 20 de noviembre; sin embargo, lo que sí es absolutamente cuestionable, imperdonable, es que un duelo de egos interno haya provocado que el equipo no saliera a plantear el mejor partido posible, con sus mejores armas (aquí la nota al respecto).

Sanguinetti condenó a Alianza al anteponer el respeto hacia su autoridad por encima del bien común del pueblo aliancista, de su ilusión, del dolor por no alcanzar la gloria en ocho años que ahora se convertirán en nueve. Solo empezando por ahí, quien escribe piensa que el DT uruguayo cumplió su ciclo en La Victoria. Ojo, no intentaré minimizar la culpabilidad de Cueva: es totalmente indignante que dos miembros de un mismo equipo, más allá de las jerarquías, se permitan pelear cuando se debe estar más comprometido y unido al resto que nunca; pero la irresponsable decisión final de llevar la pelea al planteamiento del equipo fue del entrenador y de nadie más.

A lo largo del año, cuando Sanguinetti arrancó con alineaciones "inéditas" en partidos trascendentes, casi siempre le fue mal, y hoy escogió el peor momento para repetir su experimento. Del mismo modo, creo que no llego a contar con los dedos de una mano las veces que supo replantear bien un partido en la temporada, ni siquiera sé si puede llamársele replanteamiento a meter dos (¡un par de veces hasta tres!) puntas y apostar al guerrazo propulsado por la entrega de algunos. Esto se vio en los últimos partidos en los que Alianza se encontró en desventaja: Cristal, Unión Comercio, Melgar y nuevamente Cristal. La más contundente prueba de que solo meter corazón no basta, es que de esos cuatro partidos solo se ganó uno de manera angustiante. 

La seguidilla de partidos en el Clausura en los que Alianza puso el balón al piso y ganó nunca terminó de consolidarse como la realidad de un estilo definido, de una idea. De los partidos que puedo recordar en los que Alianza empezó con el marcador en contra, el único en el que no apeló al pelotazo fue contra Los Caimanes en Matute, equipo que curiosamente descendió hoy a la Segunda División. Sanguinetti nunca terminó de encontrarle el rumbo a un equipo que, sin contar con un gran plantel en cuanto a calidad y cantidad (hoy Cristal nos demostró que estamos lejos de eso), tenía jugadores como para intentar algo más elaborado. Como se dijo, en la opinión de quien escribe, Sanguinetti ya ha cumplido su ciclo en Matute.

Así alinearon:


  • Cambios en Cristal: Balbín por Núñez; Da Silva por Calcaterra; De la Haza por Cazulo.
  • Cambios en Alianza: Cueva por Albarracín; Montes por Aguirre; Cedrón por Atoche.

Primer tiempo:

Ciertamente, el planteamiento inicial de Alianza funcionó mejor que el presentado en el Nacional en el aspecto defensivo, pero solo en cuanto a la contención. En las bandas, por el contrario, Guizasola y Trujillo confirmaron ser nuestras principales falencias defensivas al ser superados por Yotún y Chávez respectivamente, especialmente por el segundo. Las acciones de peligro de Cristal en la primera mitad llegaron por el lado de 'Talara', quien nunca supo cerrar bien su zona. Alianza, por su parte, apelaba al contragolpe sin una transición fluida por el medio, sino a través de pelotas largas buscando a Aguirre y Landauri, para llegar con sus desbordes y/o centros a Guevgueozián. 

Tanto celestes como blanquiazules tuvieron ocasiones, aunque los primeros mostraron mayor jerarquía. Así, Sanguinetti regaló todo el primer tiempo al no utilizar a Cueva ni emplear un planteamiento más imponente ofensivamente, fue por eso que Cristal salió al ataque sin tantas preocupaciones por un contragolpe aliancista certero.

Segundo tiempo:

El trámite del segundo tiempo inició parecido al del primero hasta la jugada que marcaría el encuentro: en el '57 llega una pelota larga para el 'Maxi' Núñez, quien de pecho la deja para que Sergio Blanco remate bajo y rasante al palo derecho de Forsyth. La marca de Núñez fue totalmente soltada por Guizasola, quien se quedó parado pidiendo el off-side. A partir de ahí, volveríamos a lo de siempre.

Es curioso cómo Sanguinetti, cuando se encuentra marcador abajo, tira por la borda el planteamiento inicial: no modifica, sino que cambia completamente el esquema, como reconociendo una gran inutilidad por parte de su propuesta inicial. Tras el gol, volvimos al "guerrazo". Chau a la tan cuidada contención: Cueva por Albarracín y Atoche por Cedrón; chau a los desbordes por la banda derecha: Aguirre por Montes. Si bien los ingresos de Cueva y Cedrón sugerían una búsqueda de mayor elaboración, en realidad significaron solo una pequeña variante para buscar el desborde por los costados y meter pelotazos; o perdón, centros más peligrosos a los dos puntas. Ninguno trascendió y quien terminó cumpliendo esa labor fue Julio Landauri con su enormísima entrega, pero esta vez no bastó. Sin más argumentos que mostrar, Alianza nunca se encontró con el empate hasta el doloroso pitazo final.

El mejor en Alianza fue...


Julio Landauri. De lejos, el aliancista con más entrega a lo largo de todo este 2014. A través de sus desbordes y su empuje por la banda izquierda, logró lanzar varios centros que lamentablemente no encontraron una buena respuesta en el área celeste. Mención honrosa para Joshimar Atoche y George Forsyth, igualmente comprometidos en este partido de definición. El resto... Lo dejamos a criterio de ustedes.

Conclusiones personales:

En medio del dolor, hay que reconocer la justa victoria celeste y el merecimiento del título para un Cristal que sí tenía una filosofía de juego definida. Creo también que no podemos ser tan mezquinos con un Alianza que, lejos de contar con planteles amplios y caros como los de Aurich, Cristal o San Martín, logró luchar el título hasta instancias finales, aunque queda la molestia, la rabia de que algo más pudo hacerse si algunas decisiones se hubieran tomado de mejor manera.

Guillermo Sanguinetti ya dio todo lo que tenía para ofrecer en Alianza, no hay más. Aún me queda la duda de si sería saludable jugar la siempre complicada primera fase de libertadores con un entrenador nuevo, pero la verdad es que ya no me interesa seguir estancado en las limitaciones del 'Topo' como DT, más allá de todo lo que nos hizo pelear en el torneo. También hay zonas que deben reforzarse y jugadores que deben irse, pero sobre eso hablaremos más a fondo en las próximas semanas.

Próxima cita:

Alianza y su gente volverán a unirse para el inicio de la temporada 2015. Doy por descontado que el partido inaugural volverá a ser una fiesta y que el pueblo blanquiazul regresará con el mismo amor y la misma fe de siempre. El dolor pasa, pero el amor por los colores siempre permanecerá intacto.

¡ARRIBA ALIANZA!


Por: El Mago del arco
Fotos: Club Sporting Cristal, El Comercio.

2 comentarios:

  1. A darle vuelta a la pagina, este año que se viene tiene que ser nuestro.
    ARRIBA ALIANZA POR SIEMPRE

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  2. A ver Mago, sin tener acceso a la interna del club no puedo opinar, pero en mi muro subrayo varias cosas, 1.- Sanguineti inexplicablemente volvió a plantear mal el partido, insistiendo en el inoperante Aguirre hasta el minuto cincuentaitantos y solo luego que nos vacunaron, 2.- Sacó a Atoche que era uno de los mas efectivos en el medio campo y a Albarracin que es uno de los mejores en el tipo a media distancia. Finalmente, considero que se debe contratar para la próxima temporada a Ascues y en mi modesta opinión a Céspedes que es un marcador que se conoce con Landauri a ojos cerrados desde sus inicios en el Boys, finalmente, no creo que el SC sea mejor que nuestro Alianza, sino que la jodió el cuerpo técnico (allí coincido contigo en que Sanguineti debe irse YA!!) , un abrazo y Arriba Alianza!!!!!

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