Sueños cortos, nuevos comienzos

Sin chances en el Torneo Apertura, Alianza se jugó todas sus fichas en la Copa Sudamericana. El resultado ya lo sabemos todos. El equipo regresó de Guayaquil goleado, fue a Cajamarca y se limpió un poco la cara ─corroborando una vez más la diferencia de nivel entre el fútbol peruano y el ecuatoriano, por si hacía falta─; el partido de vuelta ante Barcelona se jugó en un Matute ardiente y tenso donde la gente cumplió con acompañar ─y algunos con empañar─. Ni el DT ni los jugadores encontraron respuestas en la cancha. O algunos de ellos no tuvieron la actitud para buscarlas. Cerramos la primera mitad de la temporada en La Victoria empatando a un gol con Melgar, en un partido por de más tibio, mientras, en Chiclayo, un Juan Aurich muy convincente daba la vuelta frente a Universitario. Este es el resumen de lo que fue la primera mitad del año, dejando de lado el Torneo del Inca, donde más allá de gustos por el estilo ─entonces─ novedoso de Sanguinetti, se obtuvo un campeonato con justicia terminado en una final infartante. Lo cierto es que en el Apertura hubo un "crack" que hasta ahora nadie se explica con suficiente argumento, "crack" que nos ha valido volver a ser un equipo mediocre en resultados, y sumar un nuevo fracaso en el plano internacional.

UN PUEBLO: La hinchada blanquiazul presente en el Estadio Monumental Isidro Romero de Guayaquil.
Copa Total... que no la vimos

Esta será una crónica distinta a las demás, pues quien escribe fue testigo de la corta aventura copera de Alianza Lima en la Sudamericana, tanto en Guayaquil como en Lima. Empezaremos, entonces, con lo ocurrido en tierras ecuatorianas cuando, prácticamente, se cerró la llave entre ambos rivales.

Lo que Guayaquil nos dejó

Luego de un viaje tan extenuante como hermoso por todo el norte peruano, llegamos a Ecuador, específicamente a Guayaquil. ¿El objetivo?, estar presentes en el partido de ida que afrontaría Alianza Lima ante el Barcelona Sporting Club. Por órdenes de la policía ecuatoriana debíamos ingresar al Estadio Monumental Isidro Romero Carbo varias horas antes del cotejo, así lo hicimos. Las previas de la barra en los pasillos del Monumental estuvieron a la orden del día. Cánticos, gritos de aliento, ¡mucha alegría por haber venido a ver a Alianza en otro país! Un sentimiento distinto e indescriptible, algo que infla el pecho de orgullo. Salimos a la tribuna con la idea de dejar en alto el nombre de la hinchada grone, y esperando que los jugadores hagan lo propio con los colores que defienden. Las cosas no salieron como hubiésemos querido...

Los once del vamos.
Primer tiempo

El dominio territorial del partido fue compartido por ambas escucadras, pero de rato en rato se notaban las brutales diferencias físicas que favorecían a los ecuatorianos. Y esto sobre todo cuando alguno de sus volantes laterales se animaba a trepar hasta la última línea, teniendo sólo que superar ya sea a Luis Trujillo o a Roberto Guizasola ─quien tuvo, quizás, el peor partido de su carrera─; ambos quedaron muy mal parados cada vez que tuvieron que ir al choque, o superar en potencia a sus rivales. Precisamente un desborde barcelonista por el sector derecho blanquiazul que no pudo parar la zaga central ─el cual llegó luego de un grave error técnico de Jorge Molina en el medio campo─ devino en el primer tanto amarillo a través de Christian Suárez, esto a los 32 minutos de iniciado el choque. Más allá de dominios y oportunidades, Barcelona SC demostraba así su contundencia y dejaba herido a un Alianza que aguantó como pudo el resto del primer tiempo, y que en el segundo estaría obligado a reaccionar. La reacción nunca llegó.

Segundo tiempo

Lejos de buscar una mejora ofensiva, Sanguinetti parece haber preferido aguantar el resultado, quizás, por considerarlo manejable con visión al partido de vuelta. Esta postura podría parecer sensata viendo el trámite del partido: cuando nos arriesgábamos a salir, los contragolpes locales NOS MATABAN. Aguantar en defensa era, entonces, una medida relativamente inteligente, pero eso siempre y cuando la concentración en la marca sea al 100%, y es que, tal vez, sea eso lo que aún no se nos mete en la cabeza: a lo mejor para el torneo local nos basta con una concentración de 50% o 60% en partidos ante rivales accesibles, pero un torneo internacional la concentración mínma es de 100%. Esto puede sonar algo muy obvio, pero a la luz de los hechos no lo fue para el equipo. Errores muy puntuales nos costaron los siguientes dos goles ecuatorianos. El segundo tanto del partido llegó a los 67' con una jugada muy básica de Pedro Velazco, quien sólo tuvo que acelerar un poco para sacarse la marca de Trujillo y Albarracín, para luego enfrentarse a la pésima barricada que conformaban los centrales; sacó un remate seco al primer palo y listo, a celebrar. A partir de este tanto el dominio territorial fue único y exclusivamente de los dueños de casa. La barra aliancista no dejaba de alentar, pero la actitud no se contagiaba en el campo de juego. Aún con todo ello, Alianza sostenía el 2 a 0, un mal resultado pero no algo inalcanzable en la vuelta ─suponiendo con vaga esperanza de que este partido se jugaría de modo diferente─, pero el golpe mortal llegó a los 92 minutos, sí, cuando prácticamente el partido estaba finalizado. Un tiro libre desde la izquierda ¿sorprendió? a la defensa íntima, que dejó solo al argentino Ismael Blanco ─quien debutaba en el club guayaquileño─. Sólo tuvo que meter la cabeza para vencer a Forsyth, mientras que Ibáñez, Aparicio y el resto de los que debieron impedir que esto pasara sólo lo observaron como espectadores de lujo. Listo, 3 a 0, llave cerrada. La hinchada siguió alentando aún con lágrimas en los ojos. Los locales y sus hinchas celebraban el seguir avanzando. Nosotros debíamos volver a Perú aferrados de un milagro.

Sin nada que hacer: Alianza fue superado físicamente por su rival, y con diferencia.
¿Qué rescatar de Guayaquil?

El trabajo de Míguez, las salvadas de Forsyth, las ganas de Costa y el atrevimiento de Landauri, lo poco rescatable de este pésimo partido en tierras norteñas. Los demás estuvieron en un nivel lamentable que ni siquiera vale la pena desarrollar temáticamente.

Por el milagro

El partido de vuelta en Lima estuvo enmarcado por un clima tenso, un aliento incansable pero a la vez hostil. La intención de ganar como barra a toda costa se percibía en el oxígeno. A diferencia de la hinchada aliancista que llegó hasta tierras ecuatorianas, la barra del Barcelona apenas y se hizo sentir, sin poder copar tan siquiera la pequeña capacidad de la "perrera": enrejado entre las tribunas de oriente y norte en el Alejandro Villanueva.

¿El partido?

Más de lo mismo, con la diferencia de que el Barcelona le entregó la pelota a Alianza la mayor parte del choque, preocupándose sólo por su sector defensivo, por recuperar rápido la pelota y jugar al contragolpe. A pesar de esta teórica repartición de protagonismo, la visita fue el equipo que tuvo más y mejores oportunidades de gol, oportunidades que, de no ser por Forsyth, habrían terminado en un resultado global aún más catastrófico. Por su parte, Alianza casi no generó ninguna clara. Guevgeozián fue puro empuje, lo mismo que Costa y Landauri. Del medio hacia atrás mucho nervio y desorden. Daba la sensación de que Barcelona sólo tuvo que haber puesto el pie en el acelerador para hacernos tres goles más. No hubo mucho más que rescatar. Jugadores que deambulaban en la cancha cual fantasmas. Sin actitud ni ganas. El protagonismo del partido se lo había llevado ─y de lejos─ la bulliciosa barra aliancista. Y todo estuvo bien ─más que bien, ¡estupendo!─ hasta que la frustración se apoderó de algunos, y aquellas bengalas que tan bien quedan en una tribuna a horas nocturas, volaron hacia el campo, provocando la preocupación de los que estaban en la cancha ─mal o bien─ haciendo su trabajo. 

Sin ideas: En el partido de vuelta, Alianza no pudo cambiar el rumbo de la historia.
El infierno que costó

Ya en la previa el ambiente se había calentado. Desde Guayaquil hubo altercados con facciones de la barra amarilla que habrían acuchillado a una mujer aliancista, incumpliendo con los llamados "códigos de barras". Facciones del Comando Svr esperaban en Lima para darles "el vuelto", y empezaron en el aeropuerto, tratando de atormentar o asustar a los miembros de la plantilla oficial guayaquileña. En este altercado los ánimos se habrían caldeado más aún por los insultos del preparador físico barcelonista, lo que conllevó a las acciones violentas conocidas por todos. En el estadio todo esto se llevó al aliento y la provocación. La lamentable actuación del equipo agravó aún más las cosas. Antes de finalizar el primer tiempo la barra ecuatoriana lanzó la primera bengala hacia el grupo de hinchas aliancistas de norte. Luego de esto, las tribunas blanquiazules se "armaron" de bengalas, dando un show de luces espectacular y que luego se convirtió en una peligrosa expresión de hartazgo y rechazo. La bengala que pasó a tres centímetros de la cabeza de Víctor Cedrón fue la gota que rebalsó el vaso. A segundos de terminar el tiempo reglamentario, el partido fue suspendido y todo hacía indicar que las sanciones lloverían tanto de organismos internos como de la Conmebol. Y así fue: Al día siguiente, el Ministerio del Interior prohibió indefinidamente la participación de público espectador en Matute. Horas después, la Conmebol oficializó la suspensión indefinida del estadio para torneos internacionales y una multa de diez mil dólares para el club Alianza Lima. Todo esto mientras en las redes sociales las opiniones estaban bastante divididas.

Punto crítico: la imponente barra blanquiazul y la irresponsabilidad de algunos. El infierno que nos costó.
¿QUÉ LOGRAMOS? 

Nuestra postura sobre estos hechos. Texto escrito la noche del 27 de agosto.
«Separemos las cosas:

PRIMERO, lo futbolístico. Pésimo rendimiento del equipo. Planteamiento predecible de Sanguinetti. Sin variantes tácticas, sin replanteos, sin dinámica, en fin, todos lo vimos en la cancha. Jugadores sin huevos, sin rebeldía, sin vergüenza deportiva. Muchos cayeron en la impotencia, lo cual es distinto a ser rebelde. El rebelde intenta, se pone el equipo al hombro, marca, corre, grita y putea. El impotente sólo quiere que acabe la pesadilla o romperle la pierna al rival. Felizmente esto último no ocurrió pero la intención estuvo. Conclusión: derrota justa de Alianza ante un Barcelona que nos pasó por encima en el plano físico, y que gracias a nuestros propios errores aseguró la llave en el partido de ida. Irrefutable eliminación.

SEGUNDO, la hinchada. Se sintió la localía. SVR cantó todo el partido, Oriente estuvo a la altura, Norte también. Ese aliento redujo por completo a los intentos de bulla de la pequeña barra rival que se alojó entre oriente y norte, en ese espacio que algunos llaman "la perrera". ESA es la función de las barras en un partido y lo hicieron excelente, de principio a fin.

TERCERO, los desadaptados que nunca faltan. Sucede que hay gente, felizmente unos pocos considerando la inmensidad de la hinchada blanquiazul, que parece ser más hincha de su grupo que del club. ¿No se supone que somos hinchas de Alianza Lima?, pues bien, las bengalas pueden ser parte del espectáculo y sirvieron, por ejemplo, para el gran ambiental de la presentación del equipo a inicios de año. Pero una cosa es usarlas para armar la fiesta y otra muy distinta es hacerlo para estropearla. Lanzar bengalas al campo de juego no atenta sólo contra los jugadores o contra el partido ─partido que, dicho sea de paso, necesitábamos ganar─, atenta contra el mismo club. Es probable que en los próximos días EL CLUB ─y no esos hinchas que con tanta ligereza lanzaron las bengalas─ reciba una sanción económica, también es probable que no podamos jugar más partidos internacionales en el Alejandro Villanueva durante un tiempo indefinido.

Algunos creen que sacamos algo positivo con portarnos así, nos preguntamos ¿qué? Para los que quieren que se vaya Sanguinetti, él no se va a ir por sus bengalas en la cancha. Para los que quieren que se vayan algunos jugadores, ellos no van a renunciar por sus bengalas en la cancha. Para los que quieren que se vaya Susana Cuba, ella no se va a ir por sus bengalas en la cancha.

Para los que quieren ver a un Alianza campeón de un torneo internacional, ESO NO SE VA A LOGRAR CON SUS BENGALAS EN LA CANCHA.

Todos estamos de acuerdo en que necesitamos una reforma, pero evidentemente ese no es el camino correcto. Ayer pudo haber acabado incluso peor. Por centímetros Cedrón se salvó de recibir una bengala en la cabeza, sólo por dar un ejemplo; pero las bengalas ya las estaban lanzando desde mucho antes. Y sí pues, quizás esos hinchas de su grupo lograron su objetivo de intimidar a los jugadores (de ambos equipos) y a la barra rival (que ahora festeja la justa clasificación de su equipo mientras nosotros nos quedamos en el camino y además nos vamos a comer una sanción), pero nos seguimos preguntando, ¿qué más logramos con eso?

Y aquí no se trata de "moralismo" y "radicalismo"; hechos concretos: evitemos hacer cosas que perjudiquen a nuestro club. Dejémonos de egoísmos y tonterías, actuemos unidos y con criterio. Somos hinchas de Alianza Lima, y por eso Alianza Lima estará siempre por encima de todo».

¿El goleador?: Gabriel Costa terminó el Apertura como el máximo anotador blanquiazul con 4 dianas.
Cerrando el Apertura, sin novedad

Otra llama de controversia se encendió en la última fecha del Torneo Apertura. En la tabla teníamos a Juan Aurich como líder absoluto, y debajo a Universitario y FBC Melgar empatados en puntos, a tres del puntero ─¿y Alianza?, sin comentarios─. La 'U' se jugaba la vida en Chiclayo mientras que el 'dominó' visitaba un Matute desértico por la suspensión del público. La primera opción era la del 'ciclón del norte', los arequipeños la tenían mucho más complicada. Por su parte, los cremas no tenían forma de asegurar el Apertura en Chiclayo, lo máximo que podían hacer era forzar un partido extra, algo que sólo se iba a lograr si le ganaban al Aurich y Alianza vencía a Melgar. En otras palabras, una victoria blanquiazul podía "dar una manito" a los estudiantiles. No obstante, si Alianza perdía con Melgar, Universitario perdería toda opción a ganar el Apertura. Esto generó que algunos hinchas ─no muchos, al menos los que lo dijeron─ no vieran con malos ojos una eventual derrota aliancista. Nosotros siempre sostuvimos que Alianza Lima debía ganar y que la 'U' debía ver lo suyo por su lado. Se entiende la rivalidad, pero al menos en nuestro caso esto no llega a niveles tan altos. Lo que deseamos como hinchas de Alianza es que Alianza siempre gane, y punto. Lo demás nos resulta secundario. Más allá de esta polémica, ninguno de estos resultados se dio. La 'U' perdió en Chiclayo y vio al Aurich dar la vuelta, mientras que Alianza y Melgar se repartieron puntos en el Villanueva, en un partido dominado mayormente por los characatos. El gol de la visita ─un golazo─ fue de Minzum Quina, mientras que para Alianza empató la cuenta Gabriel Costa, quien cerró esta parte del año como el máximo anotador victoriano, con cuatro tantos.

Torneo Clausura, una nueva oportunidad

Con sus cuestionados refuerzos ─hasta ahora Christian Cueva, Fischer Guevara, Miguel Araujo y Daniel Prieto─, algunos prestados que dejaron el equipo ─Julio Uribe e Israel Kahn─ y una interna bastante movida por dimes y diretes entre Susana Cuba y Guilermo Cuéllar ─representante de Roberto y Guillermo Guizasola, Diego Minaya, Jorge Molina, Julio Landauri, Mauricio Montes y Víctor Cedrón─, el primer equipo de Alianza sigue entrenando con miras al campeonato Clausura, donde depositará ahora todas sus esperanzas para lograr el objetivo primordial de salir campeones nacionales. Por tener elementos en la selección, la directiva aliancista pidió la postergación del partido correspondiente a la primera fecha ─ante Inti Gas en Matute─, razón por la que jugará primero en Cusco ante Real Garcilaso, y luego el miércoles 17 en Lima cumpliendo con su partido postergado. Ya se confirmó, precisamente, que este partido en el Alejandro Villanueva será a puertas abiertas a las 7:00 pm.

¡ARRIBA ALIANZA LIMA! 

Fotos: Revista Blanquiazul, Comando Svr, La Crónica.

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