Para ubicarnos todos

Para comprender a plenitud lo sucedido con Víctor Cedrón, debemos tener en cuenta los siguientes puntos:

1) Cedrón llegó a inicios de la temporada como "la esperanza" de Alianza Lima, el "10" que muchos esperaban, y nos olvidamos que sí, efectivamente, como él mismo dice, es un jugador todavía "en formación", y claro que eso no es lo ideal. Mientras en otros países los jugadores maduran a los 19 años, en Perú estamos acostumbrados a verlos "explotar" a los 26 o más. Cedrón no se equivoca al decir que aún está en formación, porque así es nuestro medio, lo que está mal es el sistema que lo permite, aunque un poco de rebeldía no vendría nada mal.

Hasta hace un año, Cedrón formó parte de la selección sub-20 de Perú.

2) Como decíamos, Cedrón llegó con la carga de ser "la esperanza" del equipo cuando todos aún saboreábamos un Torneo del Inca obtenido con poquísima elaboración en el medio campo, pasando de un club prácticamente sin hinchada, como la U. César Vallejo, al club más popular del país, y por defecto con la hinchada más exigente. ¿Que no tuvimos paciencia?, nada más alejado de la realidad. Se le ha esperado más de medio año, ojo, no por el gol, sino por ese primer partido determinante que debe tener todo jugador que desee destacar en un club de la magnitud de Alianza.

3) Hay diferencias entre presionar y hostigar. Para poner un ejemplo práctico y con lenguaje más que coloquial: guapear a un jugador, exigirle correr, lamentar con 20 lisuras por segundo que se falló un gol, putearlo, tratar de desahuevarlo desde la tribuna, alentarlo con fiereza, eso es presionar; un trance normal en la tribuna para nosotros, algo que los jugadores de clubes grandes deben asumir con hidalguía, y quien no sea capaz de soportarlo simplemente debe dedicarse a jugar en clubes sin hinchas. Mientras que hostigar no es otra cosa que el insulto gratuito: el jugador puede estar haciendo un partido correcto, pero como no te cae, no lo quieres en Alianza, no te gusta cómo se peina, etc. te agarras de cualquier excusa y te dedicas a insultarlo tanto en tribuna como en redes sociales ─los jugadores usan las redes sociales y leen la gran mayoría de sus comentarios, otra cosa es que no se dediquen a responderlos─. De más está decir qué suma y qué no suma, lo dejamos a su criterio.

La celebración que generó polémica, luego de su gol frente a la San Martín.

En nuestra opinión, parece que Cedrón todavía no termina de asimilar todo el peso de nuestra camiseta, y no sería el primero en caer en ello. Debe tratar de sentir más lo que es Alianza y con eso empezará también a entender a los hinchas.

Sinceramente, cuando metió su gol y se puso las manos en las orejas sabíamos que iba a empezar otra novela. Cada jugador es libre de celebrar su gol como quiera siempre que haya respeto, eso sí, pero lo que debe primar es la mentalidad ganadora. Cedrón no puede salir a decir ─y ya en frío, se supone─ que no le tenemos paciencia, porque eso es falso, así como tampoco el hincha debe dedicarse a atormentarlo con insultos todo el partido, ni en las previas, ni en los post ─y del mismo modo con el resto del equipo, incluyendo al DT─ Si lo que queremos es que Alianza salga campeón y siga creciendo para conseguir cosas más y más importantes es tirar todos para el mismo lado, no hacernos enemigos entre nosotros. La unión hace la fuerza, y mientras sepamos distinguir hasta qué punto estamos exigiendo y desde qué punto estamos estresando al jugador, creemos que todo andará mejor.

Fotos: Peru.com, Youlima.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sin importar el color de tu camiseta, eres libre de opinar en este espacio, siempre y cuando demuestres educación y respeto. Saludos.

El equipo de El Blog Íntimo.