Pasado un mes desde su anuncio, el libro definitivo sobre el tetracampeonato aliancista continúa generando reacciones que hoy toca atender.
Por Rubén Ravelo
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| Academia Antártica. |
Si bien escribir T3TR4CAMPEONES se presentó como un enorme reto, tanto en mi faceta de hincha como en mi papel de difusor de la historia del club, los autores teníamos claro que un desafío aún mayor llegaría después: cuando, finalmente, la editorial Academia Antártica empezara a usar sus redes sociales para advertir a la opinión pública que este tsunami blanquiazul iría a estrellarse contra las altas murallas de viejas narrativas y falsedades, muchas de ellas convenientemente acomodadas en el seno del oficialismo de turno. Iba a ser muy complicado que esto dejara indiferente a todos.
Así, las primeras reacciones no tardaron en llegar.
Independientemente del aluvión de likes y visitas a las primeras publicaciones de la editorial —creo yo, inequívoca señal de la aceptación general de la propuesta—, los primeros en comentar fueron decenas de hinchas rivales. Sin embargo, más allá de la cantidad, difícilmente podrían presumir de calidad, pues casi el 100 % de estos comentarios compartía la misma idea: ironizar, a menudo con tosquedad, diciendo que se trataba de un libro de ficción o de fábulas. Algo totalmente comprensible desde una perspectiva que conozco bien porque, repito, soy hincha; y en cualquier debate sobre la supremacía de los dos clubes deportivos más grandes del país siempre aparecerá lo que llamamos “el folclor del fútbol”.
Y es que ese ha sido, digamos, el primer impulso de los hinchas cremas ante cualquier publicación que exponga o sustente el tetracampeonato blanquiazul: decir que es falso. Que estamos mintiendo. Que es cuento, fábula, ficción. En pocas palabras, que no puede ser.
Todo esto con su respectiva dosis de ad hominem, por supuesto.
No los culpo. El primer choque contra la revelación suele ser la negación. Pasa todo el tiempo: desde ese ingrato momento en que te das cuenta de que el informe que elaboraste para tus jefes —el que considerabas, orgullosamente, un trabajo impoluto— contiene una errata que se escabulló entre decenas de revisiones, hasta cuando descubres la traición de una persona a la que considerabas incuestionablemente leal. En todos esos casos, lo primero que se te vendrá a la cabeza, mientras soportas el retortijón, es que debe tratarse de un error de apreciación ajeno a tus capacidades o, en situaciones más críticas, de una trampa de alguien que quiere engañarte, manipularte o jugarte una mala broma.
Insisto: hasta ahí es entendible. Y, dando un paso más, me atrevería a decir que incluso empatizo con esa primera impresión. Sin embargo, luego estas reacciones ganan complejidad.
La segunda capa que aflora luego de acusar mentira o, con menos suerte, intentar bromear con ello es la falacia ad verecundiam. Estos hinchas, pese a su absoluto desconocimiento del caso, ya se sienten lo suficientemente informados como para rebatir cualquier investigación aliancista sobre el tema con un simple pregón que aparenta solemnidad y destila efectismo: “La FPF, la Conmebol y la FIFA dicen que el campeón de 1934 fue la ‘U’”, aseguran. Dicho así, alguno podría pensar que el asunto está zanjado y que no hay manera de que T3TR4CAMPEONES pueda derribar las consideraciones de semejantes instituciones deportivas.
Pues, amigo, ¿qué puedo decirte?
Cabe precisar, para quien no lo sepa, que la falacia ad verecundiam también es llamada “falacia de autoridad”. Traducido a este caso: “es así porque las autoridades lo dicen (y punto)”.
Tal apreciación, por supuesto, supone una infalibilidad que, me temo, ninguna institución del mundo —sea pública o privada— puede presumir (y por lo mismo es considerada una falacia). Mucho menos una institución aquejada por históricos malos manejos y carcomida por la informalidad como la Federación Peruana de Fútbol. Y aunque podría extender esto último a la Conmebol y a la FIFA con absoluta certeza, basta decir —y tomen esto como un pequeño spoiler— que, en realidad, ni la Conmebol ni la FIFA han dicho absolutamente nada sobre el campeonato peruano de 1934. Al menos no desde un ámbito formal o jurídico.
Pero aquí cabe otra cuestión: ¿qué podrían decir? Pues eso, nada. Precisamente por ello, la reciente respuesta de la Confederación a la consulta del periodista deportivo Joel Peralta sobre el asunto es sumamente ejemplificadora: lo que ocurra en los campeonatos peruanos es de exclusiva responsabilidad de la FPF, y de nadie más.
Entonces, ¿T3TR4CAMPEONES desmiente los dichos de la FPF? Sí, entendiendo —y esto vale la pena captarlo con prontitud— que esos “dichos” no pasan de ser eso: dichos. Y es que las resoluciones oficiales de la Liga Provincial de Lima y de la propia FPF sobre el campeonato de 1934 dejan claro que el título principal le pertenece, y nunca dejó de pertenecer, al club Alianza Lima. El libro revela, prueba y condensa todo. Y aquí es donde hago la invitación a que lo adquieras y lo leas si quieres enterarte de eso y mucho más.
Puedo asegurar que lo ya demostrado en todos los debates que este servidor y varios otros hinchas aliancistas han protagonizado en redes durante estos años —alzándose con la victoria en cada uno de ellos sin tener que hacer más que mostrar evidencia y obedecer a la razón— no es nada comparado con todo lo que podrás encontrar en T3TR4CAMPEONES.
Porque sí: además de todo lo ya sabido, existen nuevas evidencias que no solo prueban la legitimidad del tetracampeonato blanquiazul, sino también —y no menos importante— explican cómo se fue construyendo la mentira que hasta hoy la FPF se niega a admitir y corregir como es debido. Ya ves que de infalibles no tienen nada.
Y no solo eso. Además, rehúyen dar una respuesta formal al justo pedido aliancista, pues ello los obligaría a asumir una postura que podría “perjudicar” a Universitario o, en el escenario contrario, darle a Alianza Lima un arma jurídica para elevar su pedido a una instancia resolutiva superior, donde, con toda probabilidad, ganaría el caso.
Acaso un nuevo TAS-TAS en la colita de la Federación, como en marzo de 2021.
La última línea de reacciones cremas es minoritaria, pero no por ello menos descarada: se trata de los hinchas que intentan torcer la evidencia mediante razonamientos inusuales que, en realidad, no son más que supuestos cuya finalidad es hacer encajar la historia real en un desenlace antojadizo. Si los hinchas de la ola anterior se creían capaces de refutar toda una investigación histórico-científica, imagínense a estos, que ya manejan los documentos que la sustentan aunque, claro, sin acatarlos.
Recordemos algo fundamental: la historiografía utiliza las conjeturas como posibilidades sujetas a contraste, pero acude a las fuentes para reconstruir los hechos. Los hinchas de Universitario que aseguran haber investigado sobre el campeonato de 1934 hacen exactamente lo contrario: toman la conjetura como punto de llegada y, a partir de ella, construyen un relato que inevitablemente termina omitiendo o, en el peor de los casos, tergiversando las fuentes.
Ya hemos visto, por ejemplo —y con mayor profundidad en el libro—, cómo el señor Jaime Pulgar, periodista deportivo con estudios en historia, se vio en la necesidad de desdecirse. En un principio aceptaba que el título es blanquiazul, tal como lo sugieren todas las evidencias encontradas y con las que, de seguro, él mismo se topó en sus investigaciones iniciales. Pero luego, sin motivos lógicos aparentes, publicó aquella famosa nota titulada “Campeón en los periódicos”, donde intentó sembrar una confusión entre los conceptos de “diarios” y “documentos oficiales”. Un salvavidas muy bien recibido por quienes lo necesitaban.
No obstante, aquella hipótesis —si acaso puede llamársele así— terminó de derrumbarse con la publicación de las actas manuscritas de la Liga de Lima, actualmente conservadas en el archivo de la FPF. Y, en efecto, se comprobó que los boletines publicados en los diarios eran perfectamente congruentes con las actas del campeonato, como no podía ser de otra manera. Los boletines, en pocas palabras, eran documentación oficial y resolutiva, hecha pública a través de los periódicos. Y eso es todo.
Derivada de esa misma intención de desmerecer las fuentes primarias, y ya sin poder recurrir a aquellos primeros impulsos sin ser automáticamente ridiculizados, vemos ahora a no pocos hinchas cremas en redes sociales intentando reinterpretar los boletines de la Liga. Esto abrió la puerta a diversas teorías sin correlato con la realidad, la mayoría de ellas orientadas a sostener que la definición del campeonato de Primeros Equipos equivalía a la del campeonato principal.
Pregúntales por qué y te contarán una historia; cuestiónala y te contarán otra. Pídeles que lo demuestren con evidencia y te dirán que no es necesario porque “es obvio, pues”. En efecto, para ellos las fuentes deben encajar en su relato, aunque eso signifique ignorarlas, forzarlas o incluso destrozarlas.
Ahí radica la razón por la que pierden y perderán cualquier debate con un hincha —aliancista o no— medianamente informado. Porque se esconden de la lógica y rechazan la evidencia, metiéndose en un espiral de narrativas absurdas, amparados en publicaciones no resolutivas aparecidas décadas después de los hechos. Acaso una suerte de terraplanismo deportivo.
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| Facebook de Daniel Parodi. |
Pero también corresponde mencionar las reacciones que podríamos considerar positivas. Como era de esperarse, quienes mejor recibieron T3TR4CAMPEONES fueron los propios hinchas de Alianza Lima. Y esto no solo se refleja en redes sociales, sino también en las ventas. Sin ánimo de revelar datos confidenciales, a estas alturas del lanzamiento puedo afirmar que el libro ha tenido una muy buena repercusión comercial durante su etapa de preventa.
Ya con la obra en librerías, se espera un flujo acorde con su género, estilo y público objetivo, aunque, en líneas generales, los pronósticos son bastante optimistas. No obstante, más allá de su desempeño comercial, los lectores han resaltado la calidad integral del libro, tanto en presentación, diseño y materiales como en estructura, contenido y valor académico.
A su vez, hinchas con relativa audiencia en redes, así como periodistas y académicos que ya han podido leer T3TR4CAMPEONES, han expresado públicamente sus opiniones sobre la obra.
El comunicador y director de Los Renegrones, Eduardo Sobrino, comentó que T3TR4CAMPEONES “nos cuenta la verdad sobre nuestro tetracampeonato de una forma ordenada y didáctica”. El periodista y escritor Juan José Sandoval describió el libro como “una obra que todo aliancista debe tener y leer”.
El también periodista, escritor y relator deportivo Peter Arévalo (Mister Peet), quien además tuvo un espacio en la contratapa del libro, indicó que la obra “no solo busca terminar con el debate, sino que rinde homenaje a quienes escribieron una de las páginas más gloriosas de nuestro amado club”.
El sociólogo y catedrático Aldo Panfichi, quien además tuvo la cortesía de prologar el libro, comentó que, “con un enfoque multidisciplinario que integra historia, derecho y periodismo, la obra ofrece una mirada integral, crítica y documentada”.
El periodista, economista y presentador televisivo Augusto Álvarez Rodrich reseñó: “Está realmente estupendo el libro presentado por Academia Antártica sobre el tetracampeonato del club Alianza Lima”.
El también sociólogo y analista político Fernando Tuesta Soldevilla comentó que T3TR4CAMPEONES es “una exhaustiva investigación del único tetracampeonato”.
Finalmente, el historiador y conferencista Daniel Parodi se sumó a los elogios: “Da gusto toparse con investigaciones históricas tan serias, que contribuyen a resolver cuestiones del presente en beneficio de la sociedad. Esperamos prontas nuevas colaboraciones de esta importante editorial”.
A todos ellos, nuestro más profundo agradecimiento.
Reviewed by Bencho Ravelo
on
mayo 19, 2026
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