La revancha del pueblo: ALIANZA CAMPEÓN 2021

"El fútbol da revanchas", reza un viejísimo refrán sobre el deporte rey tan arraigado como un dogma, tan asumido como un ente propio, como si una deidad o una fuerza metafísica se encargara de compensar, eventualmente, a todo aquel que haya sufrido un gran dolor dentro de alguna cancha. Se trata de una enorme mentira, al menos para el descreído que tipea estas líneas; sin embargo, este domingo 28 de noviembre de 2021, porque la vida sí es así a veces, Alianza Lima escribió una de las historias de redención más hermosas y poéticas de toda la historia del fútbol peruano.

Escribe: David Amez (Twitter: @davidamez93)

¡25 VECES CAMPEÓN!


Sporting Cristal 0 - Alianza Lima 0

Creo que, a estas alturas, sería redundante sobreanalizar táctica y estratégicamente lo hecho por el equipo de Carlos Bustos. Alianza solo puso el candado atrás con mucho mayor énfasis que en el partido de ida, consciente de la ventaja global por 1-0 con la que partía. 

Bajo esa premisa, el primer tiempo abarcó los 45 minutos más angustiantes de la llave y contó con algunas ocasiones muy claras para el rival que felizmente no entraron. En la segunda mitad, sabiendo que habíamos logrado aguantar ese primer remezón y que probablemente Cristal no contaría con el resto físico, ni con la lucidez mental, ni con recambios tan a la altura para quebrar la muralla blanquiazul, solo quedaba resistir y así se hizo. 

Punto. Fin del análisis. No hubo demasiada ciencia detrás de lo visto y tal vez el desenlace fue, incluso, el escenario más previsible si lo calculábamos con frialdad. No obstante, el problema para todos los aliancistas en la tribuna, en el Perú entero, en el mundo entero, es que la pasión por estos colores es demasiado grande como para poder mantener esa relativa calma y solo esperar a que ocurran las cosas.

Pablo Míguez entre algodones tras haber dejado, literalmente, la sangre en la cancha por el equipo.

Nos ha tocado celebrar numerosas veces, pero también hemos sufrido mucho. Cargamos las cicatrices suficientes como para saber que la vida no es justa, que el fútbol, tan hermoso como es, puede ser enormemente ingrato con un pueblo entero, con una hinchada entrañable, con una masa de gente que constituye la mayor expresión de clamor popular vista en este país detrás de un balón, pero al que tantas veces le ha sido esquiva la alegría que merecería siempre.

La hinchada de Alianza rugió incesante durante todo el partido, hasta poder desahogar el grito de campeón.

En todo eso pensaba mientras veía el partido desde la tribuna sur, mientras mis rodillas temblaban, mis dientes crujían y la garganta se me desgarraba con los cánticos; no solo para alentar al equipo, sino también para apaciguar siquiera un poco las ansias. Nunca en mi vida estuve más nervioso en un partido de Alianza que en esta segunda final de 2021.

Si el fútbol realmente compensara con justicia las desventuras, no habría cabido duda de que teníamos que campeonar, de que lo merecíamos, de que estaba escrito, de que era el destino. La narrativa decía que Alianza tenía que campeonar exactamente un año después de lo que, en su momento, fue un traumático y amargo descenso; deportivamente justo, pero reglamentariamente ilegítimo.

Era la historia perfecta, el final más lógico que un narrador habría puesto para este equipo, pero en el fútbol nadie mueve los hilos así desde el cielo y, literalmente, cualquier cosa puede pasar.

Hernán Barcos: autor del único gol de la llave. Luego, un defensor más de la ventaja para el título. 

Alguien me preguntó si este título ha significado más para mí que el de 2017 y mi respuesta fue que sí, sin duda. Aquella racha de años sin campeonar tenía que terminar eventualmente, en una u otra temporada, más allá de las grandes frustraciones de por medio. Sin embargo, lo que representa el campeonato de ayer solo podía darse en ese momento y lugar: 28 de noviembre a las 3 de la tarde, Estadio Nacional, final de la Liga 1, temporada 2021, con el arbitraje de Kevin Ortega. 

La diferencia entre ser campeones y no serlo era demasiado grande para nuestros corazones, para nuestra moral y para lo que este capítulo significaba en la vida de este club. Teníamos una cita impostergable con la historia, con nuestra reivindicación, y cumplimos con ella cuando tuvimos que hacerlo.

Sus goles clave no serían lo único memorable, porque Jefferson merecía nuevamente la gloria con Alianza.

Venían a mí los recuerdos del primer gol de Farfán a Municipal y la crónica que escribí de ese partido, tras volver a ver a mi ídolo de la niñez regresando de manera tan épica, como mandada a hacer por un guionista para el cine. Dije también, en aquel texto, que solo quería olvidarme de todo y disfrutar de ese momento tan bonito y simbólico, sin pensar en las expectativas de lo que podríamos lograr a fin de año, que para casi nadie eran muy altas. Sorpresas te da la vida, dicen también, pero qué gratísima y sublime fue esta que nos esperaba.

Terminó el partido y la gesta se consumó: Alianza se consagró campeón nacional nuevamente y me tocó celebrar este título como ningún otro, con una alegría indescriptible en el corazón al ver a mi gente cantando, saltando, abrazándose; al ver a Jefferson Farfán y al 'Zorrito' Aguirre celebrando como cuando campeonaron juntos de blanquiazul en 2001, 2003 y 2004, completando el círculo perfecto de un canterano de la casa.

En la humilde opinión de este columnista, Wilmer Aguirre es ya un ídolo indiscutible de Alianza Lima.

Entrañables también las celebraciones de Ángelo Campos premiado por su perseverancia y madurez; la de Hernán Barcos, el mejor jugador del año, cargando con humildad a Jefferson sobre sus hombros. Estuvieron también los arcos personales de Josepmir Ballón y Oslimg Mora, miembros del plantel de 2020 que se cobraron su revancha, y tantas otras postales con las que podría seguir completando el álbum fotográfico de aquella tarde que quedará tatuada en nuestra vida como aliancistas.

El capitán. Con perfil bajo, logró el objetivo.

Y cómo no mencionar esto otro: dentro de la pequeña familia que representa El Blog Íntimo, la gesta del Alianza de Bustos será atesorada también como la corona perfecta para los 10 años que este proyecto cumplió recientemente como difusor del aliancismo, y que tiene aún muchos más por delante para seguir transmitiéndoles esta pasión inagotable.

Junto a ellos quiero vivir siempre mi aliancismo.

En fin. No quiero extender aún más este texto con todas las alusiones individuales del equipo y de su gente, pero puedo resumir el panorama tras el pitazo final con el hecho de que pudimos ver todos los rostros de felicidad que tanto anhelábamos ver en esta ocasión tan particularmente justa y necesaria.

Gracias, jugadores, comando técnico, hinchada, todos los que aportaron con su arduo trabajo, con su entrega, o con el granito de arena que hayan sumado para alcanzar esta enorme satisfacción. 

Que venga después lo que tenga que venir, con las penas y alegrías que Alianza Lima vaya a traer por delante, como las trae la vida misma. Lo vivido y celebrado en este domingo no nos lo borrará nadie, jamás.

¡ARRIBA ALIANZA CAMPEÓN!


Fotos: Club Alianza Lima, ESPN, El Bocón, El Comercio, Depor, Líbero.


La revancha del pueblo: ALIANZA CAMPEÓN 2021 La revancha del pueblo: ALIANZA CAMPEÓN 2021 Reviewed by Blog Íntimo on noviembre 29, 2021 Rating: 5

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