Ze va... el crédito.

Sporting Cristal 3 - Alianza Lima 0

Tuve a mi cargo partidos de todo tipo. Sonadas victorias, duras caídas, importantes encuentros y también aquellos de poca trascendencia. Hice hígado todas las veces que perdimos y después, sacando fuerzas de flaqueza, tuve que plasmarlo por escrito, quizá sin ganas, desmotivado o molesto. Este no es el caso. Porque claro, renegué mucho con esta derrota, quién no, pero el Alianza que vimos en el Nacional no sólo dio rabia, sino principalmente dio pena. No sólo generó la bilis que cualquier caída supone, sino también frustración, tensión en los hombros, conciencia de una triste realidad. Es lamentable, pero como los once futbolistas vestidos de azul y blanco que divagaron cerca de noventa minutos en el campo de juego, los hinchas no teníamos otra opción que resignarnos a la derrota ante la superioridad del rival y la absoluta impotencia, la cero reacción de los nuestros. Soberano baile nos metió Cristal, una institución seria que, a diferencia nuestra, disfruta de la mejor contratación del torneo.


El mejor nueve del campeonato se dio abasto para anotarnos tres veces.
Así alinearon:
Las formaciones, por Soccerway.
PRIMER TIEMPO: Cristal salió a arrollarnos. Los primeros cinco minutos de juego lo mostraron presionando nuestra salida, encimándonos por los costados y generando peligro real en nuestro área. De pura carambola, en una contra poco probable, pudimos vacunarlos, pero desde entonces se vio que la noche no sería nuestra.

Cuando Alianza se despercudió, intentó hacer daño a su estilo, pero el rival estuvo siempre bien parado, entonces los pelotazos buscando a Pósito, los centros frontales a los que se redujo nuestra propuesta, en todo momento encontraron una defensa tranquila, a pesar de su arquero poco fino. Fuentes tuvo un par de cabezazos en área rival, alguno de ellos al poste, Cachito un rebote que terminó en un disparo tapado y Hohberg algún ataque por izquierda, nada más.

Esta vez Duclós fue el protagonista de nuestros yerros. Como Riojas cerró la banda derecha bastante mejor de lo que estamos habituados, nuestra debilidad pasó a ser la banda izquierda y Cristal, consciente de ello, volcó sus esfuerzos por ese lado. Sencilla tarea de Herrera anotar el primero desde fuera del área, precisamente después de uno de los muchos regalos en salida. Bastaba con la presión alta para que los del Rimac nos superaran con justicia.

Después Ramírez intentó nivelar las cosas, Ascues se movió por el centro y por derecha buscando desequilibrar, Hohberg trató de darle explosión a la izquierda, pero Pósito, el último pase previo al gol, siempre recibía de espaldas, no ganaba sus duelos y todo se diluía en mera intención. Así nos fuimos al descanso, con el contrariado Tomás Costa reclamando y con el díscolo Bengoechea pensando, fruto de ello, que mejor era guardarlo para el clásico. Craso error.

Sólo por arriba generamos algún peligro. Al final, sin resultados.
SEGUNDO TIEMPO: Alianza salió decidido. Ramírez empezó a atreverse, a pedir más el balón, a moverse más por todo el frente de ataque, y así puso a Leyes, quien ingresó en punta, en posición de gol hasta en dos ocasiones. Él mismo tuvo otro rebote que se fue al costado del arco. Pero todo esto nos duró muy poco.

Lemos, remplazante de Costa, se perdió en la nebulosa de su inexperiencia (inoperancia), así perdimos por completo el dominio del medio campo y dejamos que Gabriel Costa y Lobatón nos hicieran daño fácilmente. Alianza estaba partido, parecía un equipo de pichanga, esos equipos que armas con la gente de la chamba, que juegan bien cinco minutos y después dejan de correr porque las piernas ya no dan y la panza pesa, esos que no ponen ninguna resistencia en el medio, en ninguna parte. Fue un paseo para Cristal atacarnos, y así llegó el segundo, ante la parsimonia de nuestra defensa, ante nuestra triste pasividad.

Y nunca más hubo reacción. Nunca más nos levantamos. No teníamos posibilidad técnica alguna de hacer daño, pero además, no teníamos alma para tan si quiera intentarlo. El medio campo era el Edén de Cristal, que con toda justicia vacunó una vez más, ahora de penal, en pies de Herrera por supuesto, excelente apuesta de la Backus con la que no podríamos ni soñar teniendo a Zevallos de Gerente Deportivo.

Erinson Ramírez de extremo derecho fue nuestro última carta, y eso lo dice todo. Terminamos goleados, bailados, apabullados por el mejor equipo del torneo, y vacunados tres veces por el mejor nueve del campeonato peruano.

Pura buena intención fueron Ramírez y Ascues. Productividad cero.
APRECIACIONES FINALES: Como dijo el técnico en conferencia, fue triste ver así a Alianza. El campeón del fútbol peruano fue un fantasma, otra vez. Pero no sólo lo fue por los intérpretes, que efectivamente parecen haberse dormido en sus laureles, sino también por un técnico que ya no tiene de dónde sacar petróleo, a consecuencia de pésimas decisiones administrativas.

Alianza no contrató bien, eso es absolutamente sabido, pero no es todo. Pues el campeón, además, se desarmó, y hoy solamente es una sombra de lo que fue el año pasado. Eramos eficaces, hoy somos todo menos eso.

Gustavo Zevallos lo decidió así, con anuencia de Pablo Bengoechea, y nosotros tenemos que resignarnos a mirar cómo otros disfrutan. Como ya fuimos campeones, no importa, podemos soportar un tiempo sin serlo. Como ya logramos el objetivo, ya fue todo, paguemos nuestras deudas y que todo lo demás se joda, el hincha debe estar tranquilo, debe "apoyar y no criticar", y desde luego, "no subirse al coche" cuando ganemos, si acaso algo ganamos.

Eso se llama mediocridad. Y Alianza Lima, el equipo más longevo y querido de este país, no puede convivir con ella. No puede.

PRÓXIMA CITA: Se viene el clásico, el miércoles en Matute. O nos lavamos la cara ante los de crema, cosa que por cierto, ha pasado a ser una obligación moral de este equipo, o terminamos de hundirnos, y en casa. Ningún crédito es eterno.

Fotos: Perú21.

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