Cabeza fría, corazón caliente

Universitario 1 - Alianza Lima 2

"Jugamos a nada", "no merecimos ganar", "solo apretamos todos los botones", frases que quedarían bien en un hincha crema ardido ─como tiene que ser─ por una derrota en casa y ante el rival que sigue, a veces, más que a su propio equipo, mas no en un aliancista autopatentado como racional, analítico y objetivo. 

Cuando se juegan clásicos, o partidos decisivos, lo importante siempre será sacarlos adelante. Los análisis previos o posteriores ─incluyendo muchas de las palabras que encontrarán líneas abajo─, por muy elocuentes o bien intencionados que sean, quedarán en el tintero del olvido, dando lugar a las imágenes del festejo, a los recuerdos embriagados, y a la felicidad de habernos salido con la nuestra ante quien quiere siempre salirse con la suya. Alianza Lima, con todos sus peros, se las ingenió para bajar de las nubes a Universitario, en su cancha y ante su gente. Esta es la historia.

Imagen: Club Alianza Lima

Así alinearon los 'compadres':

 Vía Soccerway.com
Primer tiempo

Un torbellino crema salió a llevarse a Alianza desde el primer segundo. La apuesta de Troglio era la conocida: presión y salida rápida con pases filtrados a las espaldas de los defensas rivales. No habían pasado ni dos minutos cuando Víctor Hugo Carrillo pitó el penal que hacía presagiar una desgracia, tras una clarísima falta de Riojas sobre Tejada en área íntima. El panameño se paró fente a Butrón. A pesar de su experiencia, avisó su remate, al menos lo suficiente como para que el aún más experimentado golero victoriano lo olfatee. Finalmente, Butrón ganó ese primer duelo. Pero la fortaleza mental del delantero centroamericano es algo a considerar. Apenas un minuto después de ver atajado su lanzamiento penal, y tras una falla garrafal en salida por parte de Rinaldo Cruzado, recibió un nuevo pase filtrado, esta vez a espaldas de Godoy. Riojas intentó el cierre corriendo desde su zona y trató de cubrir el balón para que Tejada no llegara a él, pero la astucia del goelador histórico de Juan Aurich pudo más esta vez. Un casi imperceptible empujón hizo que el central chalaco pase de largo. Jaló el balón con la zurda desairando a Leao y quedó solo frente a un arco desprotegido. Gol crema, y a pesar de los pocos minutos transcurridos ─apenas cuatro─, la sensación era de plena justicia. Alianza apenas había tocado el balón y todas sus líneas parecían temblar cuando la 'U' atacaba. En los siguientes minutos las oportunidades fueron cremas también, aunque cada vez con menos peligro, a medida de que Alianza, lentamente, como lo dictamina su medio campo "de buen pie" ─llámese también "de bajísima velocidad"─, se iba acomodando en el campo de juego. Poco era lo que generaba el cuadro de Bengoechea ante un rival que apretaba, y bien, cada zona de la cancha, pero al menos, tras los veinte primeros minutos, se logró la tarea primordial dado el trámite: frenarlos. Pues el vértigo crema era, de lejos, nuestro peor enemigo, y lo que ponía en las gargantas de sus hinchas el grito de gol por anticipado. 

Vuelo sin destino de Fernández, y golazo de Ramírez, el astuto (Foto: Club Alianza Lima).
Afortunadamente para nosotros, sí, llegó un gol, un gol bendito. De esos que sirven más de lo que indica el frío score. De esos que son valorados por lo que provocan y no tanto por los merecimientos que lo generaron ─viene a mi mente el gol "de la nada" de Wilmer Aguirre en un Cristal - Alianza allá por 2009, que concluyó en la remontada con gol de Gonzáles Vigil─. Y como el fútbol sabe, y mucho, de ironías, el importante tanto llegó de los pies de uno de los jugadores más criticados del plantel actual. Tras una falta sobre Quevedo en el sector derecho estudiantil, Luis Ramírez se aprestó a cobrar el tiro libre. 'Cachito' conoce a Raúl Fernández. O tal vez solo intuyó que el portero de Ate trataría de adelantarse para evitar un cabezazo. O tal vez fue pura responsabilidad del ex portero del Niza francés. Lo cierto es que lo colgó. Y lo colgó horriblemente. Todo esto en el minuto 23. A partir de ahí, Alianza emparejaría las acciones. Ajustó la marca en el medio campo, donde la 'U' tuvo momentos de desconcierto. No volvimos a pasar los apuros defensivos de los primeros 20', pero tampoco insinuamos peligro en área rival. Pitazo de Carrillo, y al descanso.

Segundo tiempo (o también titulado "Charla Magistral de Leao Butrón")

La 'U' aprovechó el descanso para despertarse a sí misma e intentar retomar el camino de los primeros minutos del tiempo anterior. Así, volvió a proponer vértigo ante un Alianza, esta vez, mejor preparado para resistirlo. Quintero, Siucho y Tejada prendieron todos sus motores, mientras, en el medio, Figuera trataba de darle salida clara al equipo por ambas bandas. De la Haza y Duclós tomaron especial protagonismo. El primero por ser superado constantemente a pesar del apoyo de Vílchez ─de flojo partido─, y el segundo por lograr, salvo en un par de ocasiones, frenar al 'negrito'. Pero la figura descollante se encontraría en el arco íntimo. Pues cada vez que Universitario superó los escollos defensivos 'grones', sea por el centro o por los costados, Leao Butrón aparecía imponente para evitar que el Monumental explote en celebraciones. A los 15 minutos, Bengoecha confió en Luis Aguiar para reemplazar a un Vílchez irreconocible ─cierto es que venía de una lesión; detalle a tomar en cuenta─ y que había dejado casi siempre solo a Fuentes, que hizo silenciosa tarea. Alianza no tenía contras pues Quevedo y Pajoy estaban absorbidos por Romero, Galliquio ─que había entrado por Schuler─ y Benincasa. Por ello, el siguiente en ser cambiado sería el propio Kevin (24'), que poco pudo hacer en el partido, aunque, cuando la tuvo, lo intentó. Hohberg, por su parte, no entró para intentar hacer un juego parecido ─ofensivo, como el de Quevedo─, sino a estorbar, a tapar salidas, generar faltas, y lo hizo bien, pues así permitió a Alianza acercarse de a pocos al arco 'merengue' ─y el resultado de esto se vería poco después─. Y aunque Godoy y Riojas tenían cada vez más dificultades con el 'pana', que aguantaba cada balón luchado, tener detrás a Leao le da confianza a cualquiera. Alianza se animó cuando el desgaste se apoderó, por breves momentos, de los atacantes locales. Superó el medio campo defensivo con pases precisos, hasta lograr el desborde que, tras un remate pifiado de Hohberg y una muestra de sensatez de Ramírez, terminaría en la hermosa pincelada de Rinaldo Cruzado.

Rinaldo Cruzado anotó su segundo gol consecutivo en el Apertura. Ambos, golazos (Foto: Club Alianza Lima).
¿Sobre el gol? Pues creo que no necesita mayor descripción que el solo hecho de verlo y apreciarlo en lo estético. Cruzado sigue siendo de lo más bajo del equipo a nivel de dinamismo y marca, pero está recuperando la zurda que lo vendió al fútbol europeo diez años atrás, lo cual es válido y le da un plus que lo vuelve, ahora sí, una indiscutible alternativa para Bengoechea. El hachazo que significó esta remontada desesperó a los cremas, que se fueron con todo al ataque. Aquí es cuando nos ponemos de pie para aplaudir a Leao y sus atajadas fantásticas, tan fantásticas que, al menos por esa noche, hicieron que las comparaciones con Gianluigi Buffón, de claras intenciones burlescas, dejaran de parecer bromas de pobre calibre para convertirse en un parangón deportivamente demostrable. Y aquí lo que no es para nada una broma es que Butrón es, hoy por hoy, el mejor portero peruano. Un aló a Gareca no caería nada mal. A sus cuarenta años, y no me pongo colorado en decirlo, es más que Gallese y Cáceda en todo sentido. 

El equipo blanquiazul, con Leao como figura, pero también con un medio campo trabajador ─Cotrina había entrado por Ramírez─ y una defensa entregada y concentrada, solo superada por limitaciones propias versus las innegables virtudes de la que debe ser la mejor delantera del torneo nacional, resistió y sostuvo el resultado hasta el final, quedándose con la victoria en medio de una lamentable bronca ocasionada por un acto cobarde de Luis Tejada sobre Gonzalo Godoy, y que luego secundaron jugadores tanto universitarios como blanquiazules. Felizmente, en pocos minutos todo estaba consumado. El equipo del pueblo, así, logra su segunda victoria en el Apertura 2017, tras sus dos primeras fechas. Sin dudas, un inicio, al menos en números, prometedor, considerando que se trata de un torneo corto, de esos en los que las rachas son aún más valoradas.

La figura fue...


¿Hacía falta decirlo? ¿Hace falta explicarlo? ¡Gracias infinitas, Leao!

Apreciaciones finales

En esta parte de la crónica veo conveniente remitirme a un texto que publiqué la misma noche del sábado en mi página de redactor. Algunos seguidores me comentaron que debía descansar, reflexionar y volver a analizar las cosas ─tan lindos ellos, diplomáticos para decirme que escribo pavadas─. Pues bien, lo hice, y me reafirmo en las siguientes palabras:

«Casi todos están comentando "jugamos mal", "jugamos a nada", hasta leí por ahí ─y esto sí me sorprende un poco, pues se trata de hinchas de Alianza─ "no merecimos ganar".

Pues ahora les planteo lo siguiente: Alianza Lima, con la terquedad de Bengoechea, con sus tortugas en el medio campo, con su defensa pata chueca, con sus laterales primitivos y con su inoperante centro delantero, logró hoy:

1) Meter a su (lento) ritmo a un equipo por lo menos dos veces más dinámico.

2) Remontar un marcador en contra desde el minuto 4.

3) Sostener el resultado hasta el final.

Sí, Butrón fue la figura y le debemos tal vez el 60% de esta gran victoria. Pero no estoy de acuerdo con desmerecer la chamba de quienes aguantaron todo lo demás. Tejada, Quintero, Siucho, ¿no vieron que se sacaron la mierda de principio a fin por sus colores? ¿O creen que perdieron por huevear? La U jugó un partido más que respetable, y pagó cara su poca contundencia. Pero eso no se hubiera dado sin una idea ─quizá poco entendible─ de juego y una gran dosis de actitud.

Este clásico no debe convencernos de que ahora Alianza es candidato al título, para nada, pero sí debería darnos la satisfacción de ver que hubo huevos e inteligencia en momentos claves.

Otra cosa que dejo botando: dos de los jugadores más cuestionados ─por mí también, y lo saben─ del plantel fueron determinantes en un partido recontra caliente. Al menos hay que meditarlo un poco».
Añado a ello lo siguiente, solo para reforzar la idea: El equipo sigue teniendo las mismas virtudes y defectos de antes. Seguimos estando tan descartados como siendo candidatos. Nada de eso ha cambiado. El nuestro sigue siendo un plantel mal formado, desproporcionado, lento e impreciso en zonas claves, inoperante en zona de ataque, triste en laterales y con una defensa central que termina siendo al final, junto con la portería, lo mejor que podemos ofrecerle al torneo. Si aún con eso hemos logrado un resultado importante en Ate, donde hay evidentemente una mayor preocupación por la calidad de su equipo actual, mínimo hay que reconocer lo que pusieron los jugadores en la cancha. Tantas veces en la historia de los clásicos la 'U' nos ganó jugando a lo mismo y lo llamaron "garra crema", entonces, ¿de qué nos indignamos? ¿Cuál es el pecado en sacar más petróleo que otros con una máquina más barata y en menos intentos? El pecado está, sí, en tener esa máquina pudiendo haber conseguido una mejor y por el mismo precio. Pero nada más. No mezclemos las cosas. Con lo que tengamos hay que luchar, y hay que ganar. Lo del clásico fue loable en varios sentidos que ya enumeré, y eso simplemente lo tenemos que admitir. Nosotros, los aliancistas, antes que nadie. Y, si es necesario, ser los únicos en hacerlo.

Próxima cita

Alianza Lima enfrentará por primera vez en el año al siempre difícil FBC Melgar. Por cuestiones administrativas ─la selección jugará un amistoso en la UNSA─ el choque se dará en el estadio Garcilaso de la Vega, Cusco, el domingo 11 de junio a la 1:15 pm. Atentos estaremos.

¡ARRIBA ALIANZA!

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