Mantener el cero: nivel Leao

Copa Sudamericana 2017: Independiente 0 – Alianza Lima 0

En circunstancias normales, un empate de visita, en una copa internacional, y ante cualquier rival, sería motivo de tranquilidad, y más si se trata de un grande como Independiente (muy al margen de su actual momento, ya que sabemos que estos partidos siempre son un calvario para los equipos peruanos). Pero, luego de lo visto ayer, este empate me deja preocupado. No la vimos nunca, era un espectáculo dantesco. Lo normal es que, para sacar un resultado favorable en esta clase de torneos, el equipo tiene que estar por encima de los 6 puntos, y ayer estuvimos cerca de los 4, y digo 4 gracias a Butrón, pues el partido de 10 puntos que hizo, logró hacer que el promedio no sea tan humillante para el equipo. Igualamos de visita, la llave está abierta. Sí, la sacamos recontra barata, y si bien en estos torneos cortos donde la llave se define en dos partidos lo que más importa es el resultado, hay que sostener una idea de juego que permita no sacar resultados de chiripa (como fue ayer) si no con una forma de jugar que dé tranquilidad al hincha. Aquí mi humilde resumen del pésimo partido de Alianza Lima.

Resumen gráfico de gran parte de lo que fue el partido (Foto: Diario El Bocón).
Ficha técnica del partido:

Soccerway.com

Primer tiempo

Alianza salió a jugar con línea de 5. Un esquema muy defensivo, con laterales (¿volantes?) que aportaban poco o nada en ataque y eran superados no solo en el mano a mano, si no en ganar las divididas y dejar descubiertas sus espaldas, complicando así a los backs centrales. Nunca desengancharon, salvo Cossío en un centro intrascendente, y paramos de contar. Si no vas a atacar, dirían los cánones, defiende bien al menos, que es la primera tarea de ellos… pero lo hacían pésimo. Luego, Alianza trataba de salir de forma rápida. Las veces que generamos peligro no se trasladaba mucho la bola, eran pases del medio hacia los lados, y así pudimos llegar. Una de Pacheco, un balón parado de Araujo y el tiro libre de Aguiar. No defendíamos bien, y poco a poco Leao se convertía en figura. Penal atajado, seguridad, tiros que empezó a desviar.

El primer tiempo se iba desvaneciendo, y Alianza, para estar jugando de regular para mal, había demostrado que el rival era muy vulnerable en defensa, que podíamos llegar y generar peligro en el segundo tiempo, aprovechando que Independiente saldría a buscar el gol con la presión de su gente. Esa era la sensación, y que no podíamos perder el balón tan rápido. Lo que sí es meritorio fue jugar con 10 jugadores el primer tiempo, y lo digo por Rinaldo Cruzado, un ex futbolista que ya debería jugar los lunes al fútbol siete junto con Cabanillas y Cantoro.

Partido aceptable de Luis Ramírez (Foto: Diario El Bocón).
Segundo tiempo

Por un momento pensé (como dije líneas arriba) que el rival era vulnerable en defensa (de hecho, lo es), pero no contaba con que saldríamos a renunciar al partido. Porque sí, el rival nos metió en un arco y es mérito de ellos, pero también deja mucho que desear el cómo nos metimos nosotros a un arco, sin un ápice de rebeldía por parte de los de arriba. Bien los centrales, sobre todo Riojas. Y aquí viene algo que me sorprendió. Lo mejor que hacía Pablo Bengoechea era replantear partidos, y creo que en esta ocasión la embarró por completo. Meter a Cotrina de lateral derecho en un partido de esta envergadura es quemarlo, enviarlo a la hoguera. Pensaba que mandaría a Riojas de lateral derecho y volveríamos a la línea de 4, Cachito (me sorprendió, jugó un partido aceptable) más suelto y Vílchez con Cotrina ajustando en el medio. Pero no, quemó a Cotrina y mandó a un Vílchez sin físico. Al final, el remedio resultó peor que la enfermedad. Barco y Rigoni hacían lo que querían con nuestros marcadores, llegaban a su antojo y no había resistencia alguna. Perdón, sí había, y era nuestro gran arquero, Leao. Volvía a sacar pelotas de gol. Muy atento a toda acción de juego. Y, como dije líneas arriba, rescato lo de la defensa central. Sacaron todo por arriba, y eso que el rival habrá tirado 20 tiros de esquina, sin contar las otras pelotas paradas y en movimiento, y eso es muy poco usual en un equipo peruano, al margen de si los centros eran buenos o malos. Y así se nos iba el partido, ajustando para que termine cuanto antes, sin generar ni un solo contragolpe, no llegando nunca al área rival (y tal parece que hoy despiden al que se encarga del cuidado y regado del campo de Independiente. Increíble).

Un empate que sirve, claro que sí, pero que no me deja tranquilo de ninguna manera. Tenemos dos meses para mejorar, o lo hacemos, o acá esos dos que juegan por bandas (Barco y Rigoni) nos vuelven a pintar la cara. Si lo hicieron con un equipo replegado, no quiero imaginar cuando vengan y nosotros estemos yendo constantemente al ataque. Pero bueno, faltan casi dos meses, a prepararnos como se debe, que partidos que tengan ese trámite y acaben con el score que acabó, no se ven ni en La Rosa de Guadalupe.

Y el mejor del partido fue…


Tapó de todo. Los años le han dado ubicación, y eso es muy importante para un arquero, saber dónde estar y en qué momento. Tapó un penal, sacó muchas pelotas claras de gol y dio seguridad a su zaga. Bien por el buen Leao Butrón.

Mención honrosa

¡PALMAS PARA LA HINCHADA ALIANCISTA! No cabe la menor duda que somos el cuadro más popular, estemos en la situación que estemos, contra todos, fuera de nuestro país, siempre vamos a ser los más grandes, y lo de ayer es una muestra irrefutable de ello. Esa hinchada no se merecía perder. Gracias por ese aguante y por representar a los que no han podido viajar por diversos motivos.

Solo Alianza.
Apreciaciones finales

El resultado es engañoso, pero suma en esta clase de torneos cortos. Tenemos que trabajar duro para poder estar a la altura de esta competencia, pues partidos así no ocurren todos los días. Y quiero comentar algo más: Alianza no ha ratoneado, no ha jugado a la “uruguaya” como dicen algunos hinchas. Alianza ha jugado a nada. Para ratonear, o jugar a la uruguaya como dicen, tienes que estar bien plantado en el campo, saber defender, replegarse bien, no perder balones tontos, no quedar descompensado a pesar de tener 5 defensas. Hasta para tener ese estilo se trabaja, pues hay momentos en que nos va a tocar contragolpear, y tenemos que hacerlo bien. Si no podemos sostener una buena defensa y no atacamos, simplemente no tenemos ningún estilo de juego, ni a la uruguaya ni nada de esas tonterías.

Próxima cita

Volveremos a vernos las caras con “El Rey de Copas” en casi dos meses. Ahora, jugamos contra Aurich el partido pendiente de la primera fecha, en nuestra cancha, este domingo 09. La taquilla va para ellos, ya que los chiclayanos dieron ser los locales aquella vez. Así que a prepararnos, vamos a corregir errores y a seguir apoyando al equipo. Pero eso sí, Pablo, maestro, no haga esos experimentos en copas internacionales, que nos puede costar muy caro.

¡ARRIBA ALIANZA!

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