'Levantamuertos', y a domicilio

Real Garcilaso 1 - Alianza Lima  0

No hay atrevimiento, intención, presión, actitud, nada. No empezamos tan mal el año, fuimos creciendo de a pocos y tuvimos algunos picos muy altos de rendimiento, aunque nunca cerramos una idea y mucho menos pudimos sostenerla, luego, ¿qué pasó con Alianza?, muchas explicaciones vienen a mi mente. Muchas teorías aparecen en buses, bares, cenas familiares y redes sociales. Que la camita, que Mosquera es un soberbio, un mediocre, que jugadores limitados, pechofríos, que dirigentes de mierda, o quizá todas estas cosas juntas. Me inclino por lo que dicta el quizá. Este Alianza es de todo (lo malo) un poco, y el resultado final es esto: un equipo cobarde. Un equipo cobarde que debía ganarle a Real Garcilaso, un equipo no cobarde pero que venía mal: cuatro fechas sin ganar, deudas, amenaza de suspensión, etc. Pero como Garcilaso no es un equipo cobarde, sino simplemente limitado, y sabía que necesitaba ganar, fue al frente sin importar riesgos; tomó el partido como lo importante que era y lo buscó, lo encontró, y se quedó con una victoria indiscutida. Como con Melgar y Comerciantes Unidos en el Apertura, como con UTC y Juan Aurich en Matute, el equipo blanquiazul se ha convertido en una suerte de eficaz resucitador de ilusiones.

Escribe Alejandro de Cotabambas

Luis Ramírez, para mí, es el único que se salva de la inoperancia generalizada del equipo íntimo.
Y así, Alianza sigue viendo cómo los punteros se alejan y cómo ese cuarto lugar que antes era insano consuelo para los mediocres que nos dirigen, empieza a verse apoderado por otros equipos mejores, más serios, no cobardes. Alianza, el cobarde equipo de Roberto Mosquera, perdió ante Real Garcilaso, y así sucedieron las cosas:

Alneaciones:

Primer tiempo

En los primeros minutos hubo dominio territorial de dos equipos timoratos. Aunque era evidente que Garcilaso guardaba recaudos de un Alianza que venía de vencer a Melgar y sabiendo que a pesar de todo la blanquiazul venía mejor pintado. Pronto ese respeto se fue perdiendo y Garcilaso, contra propias limitaciones, inició ataques cada vez que pudo. No hubo ocasiones tan claras, salvo un par de remates (por cierto, interesante Lecaros) en los que Butrón estuvo atento. Alianza, por su parte, casi no tuvo ocasiones. La nulidad de su ataque fue bien aprovechada por el cuadro local, que en los últimos quince del primer período afianzó su dominio en el medio campo. Aún así, no hubo goles.

Segundo tiempo

Garcilaso continuó con su presión de los últimos quince del primer tiempo y la mantuvo durante todo el segundo tiempo, dando espacios para que Alianza aproveche en la contra. No obstante, Alianza siguió sin atreverse. Intentaba tener la pelota en el medio pero la perdía al tercer o cuarto pase. Garcilaso, cada vez más cerca, perdía a su segundo jugador por lesión (el primero fue Beltrán), Villamarín, dando entrada al colombiano Cosme. No pasó mucho tiempo para que anotara (60') ante la, de verdad desesperante, pasividad de la defensa grone. ¿Alianza reaccionó?, sí, luego del gol, los jugadores ofensivos blanquiazules se animaron a acompañar a Luis Ramírez, desde mi punto de vista, el único que había intentado atacar durante casi todo el partido. Alianza generó varias ocasiones seguidas y estuvo cerca de empatar. Luego volvió a un letargo que Garcilaso aprovechó bien para generar un penal gracias a una infantil falta de Araujo sobre Lecaros. Para nuestra "buena suerte", los cusqueños fallaron. Sobre el final del partido Pajoy, Atoche y nuevamente Pajoy tuvieron en sus pies el gol que habría significado el empate, pero no, Alianza estaba destinado a perder, pero no destinado por algún dios o ente superior, sino por su propia cobardía. 

Si Atoche no está marcando, ¿quién lo hará?
Apreciaciones finales 

Alianza carece de jugadores que hagan reaccionar al equipo en momentos de estupefacción. Esa es mi conclusión. Antes teníamos a Míguez y a Guevgeozián (da algo de pena tener que hablar de extranjeros cuando me refiero a jugadores con actitud), discutidos o queridos, nadie puede cuestionar sus agallas a la hora de enfrentar dificultades; ahora, ¿a quién tenemos?, tal vez Butrón, y paramos de contar. Eso cuenta, ya lo vemos. Se siente cuando un equipo tiene miedo a atacar. Alianza tiene miedo. Tiene espacio, tiene terreno para avanzar, pero se prefiere el toque al costado. Y para barajarla un rico pelotazo, a ver qué hacen los de arriba, ¡así no se puede jugar!, ¿cuál es la idea?, para dar dos ejemplos extremos: Costas la tenía clara, volantes laterales que se desprendan o hagan diagonales constantemente, y un nueve aguantador que las luche y meta todas; Sanguinetti jugaba horroroso pero la tenía clara también: presión, marca en zona, pelotazo, Guevgeozián o Costa y gol. Pero, ¿qué demonios quiere hacer Mosquera?, ¿será que él recomienda esto a sus jugadores?, "toquen a los costados", "no ataquen", "pásenla hasta perderla", porque solo de ser así los rumores del king size serían puro floro. Ojo con eso.

¿Y, por cierto, los dirigentes dónde están?, ¿dónde está Zevallos?, ¿Bustos?, ¿Gayoso?, ¿alguien que salga a dar una explicación?, porque si estuviéramos punteros de seguro se cansarían de salir en la tele hablando de lo chévere que está todo en La Victoria, ¿no? Que tengan la decencia de dar la cara antes de consumarse lo que a todas luces parece ser un nuevo fracaso, nuestro décimo fracaso consecutivo.

Próxima cita

En la última fecha del Torneo Clausura, Alianza Lima recibirá a Comerciantes Unidos en el Estadio Alejandro Villanueva, el domingo 14 de agosto a las 3:30 pm. Ahí estaremos, porque el amor y la lealtad a los colores nunca estará en tela de juicio.

¡ARRIBA ALIANZA CARAJO!

Imágenes: Epensa, Soccerway

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