¡Esta hinchada merece más!

León de Huánuco 3 - 1 Alianza Lima

Tomando como parámetro toda nuestra historia, el de Huánuco fue un Alianza Lima irreconocible. Pero tomando como parámetro nuestra historia reciente, no fue más que el mismo Alianza Lima que, lamentablemente, ya nos ha acostumbrado a jugar mal y lo que es peor, a perder lo que juega. Duele decirlo, pero este Alianza Lima versión Clausura 2015 traiciona la historia grande de la institución que tanto amamos. ¡Qué horrible partido me tocó resumir!


Con este equipo jugamos el Clausura. Es lo que hay, ok, pero, ¿realmente lo ponen todo?

PRIMER TIEMPO.- 
El peor que le he visto Alianza en el campeonato local en muchos años. Los once que envió nuestro inexperto técnico al campo del Heraclio Tapia no dieron pie con bola. Los cuatro de la línea posterior fueron siempre una puerta abierta para el rival. Más allá, sólo Míguez intentó dirigir al equipo, solo Forsyth llamó la atención a sus compañeros, pero finalmente nadie pudo evitar la debacle.

Lescano hizo agua nuestro flanco izquierdo, Trujillo solo tuvo que mantener su penoso nivel para permitirlo, perdió todas las divididas y dejó siempre libre su espalda. Santamaría y Olivi complicaron a nuestros centrales, principalmente a Miers, quien no sabe cuándo lanzarse, cuándo saltar y menos cuándo anticipar, parece que el paraguayo -qué irónico- se estuviera esforzando por aparecer en algún manual de cómo no defender. Guizasola intenta, pero el rival siempre lo supera, y aunque creo que la del penal no fue falta, cualquiera que conoce el reglamento le puede reprochar con toda justicia el haberle dejado las manos al rival. Araujo, sin ser más que regular, fue el mejor de una línea que no tiene nada de plausible, es verdad que en tierra de ciegos el tuerto es el rey.

Muy temprano perdíamos 1-0, tras una pelota parada. Ajá, pelota parada, ¡qué novedad! Un Alianza estático, parsimonioso y pesado se dejó estar, soltó las marcas y permitió otro gol de este tipo. Y después nunca nos despercudimos, nunca nos recuperamos, y así el 2-0 tenía que llegar. Insisto, para mi la de Guizasola no fue falta, pero sí fue un regalo del 'Cucurucho' al árbitro más posero de nuestro fútbol. ¿Esos detalles no se trabajan en el camerino? Ok, mejor no me respondo. Entonces llegó también el 3-0 tras una buena jugada rival por derecha y con él llegó la desazón de la hinchada, la que aún hoy no entiende cómo estos once jugadores de fútbol visten la camiseta del equipo más representativo del país.

Miers superado por Lescano.

SEGUNDO TIEMPO.-
Roverano no supo corregir el funcionamiento. Salieron Mimbela y Preciado y los remplazaron Manco y Costa, entonces así sin más, y sin explicación alguna, nos quedamos sin delanteros y superpoblamos la cancha de volantes. Luego Peña cedió su lugar a Canales, pero esto no terminó de ordenar nada.  Con este replanteo solo tuvimos dos ocasiones, una que Costa no pudo resolver tras centro de Manco y la otra, la jugada que terminó en el pase de Míguez a los pies de Costa para que este apenas la empujara al fondo de la red. Era el 3-1 que solo maquillaba un resultado que bien pudo ser más abultado en contra.

De ahí en más, fue todo lo mismo. Un Alianza sin ideas, sin conexiones, sin sistema, empujando infructuosamente a un rival que se sintió tan cómodo que incluso pudo aumentar la cuenta, haciendo figura a nuestro arquero y capitán. Los minutos pasaron rápido, Alianza no tenía con qué, yo personalmente expiré de alivio con el pitazo final.

Costa, con todo y su mal momento, es uno de los puntales de Alianza. ojalá que con su gol se haya sacado definitivamente la sal.

APRECIACIONES FINALES.-
No esperamos que pronto vuelva la época del Rodillo Negro y que Alianza recupere la mística que ha perdido hace años. Eso es fruto de trabajo, de gestión, de institucionalidad, y Alianza adolece de todo eso y no lo tendrá en un futuro cercano. Pero sí esperamos, es más, exigimos, que los once que salen al campo por lo menos lo dejen todo por la camiseta que defienden. Si eres futbolista profesional, lo dejas todo por el equipo por el que juegas, y si juegas en Alianza, lo dejas todo con mucha mayor razón. Ya lo dijimos muchas veces en esta tribuna, el jugar en Alianza es un privilegio pero los que juegan no se dan cuenta de ello, parecen no saberlo, peor aún, parece que aún sabiéndolo no les importa.

No aspiramos a tener un nuevo 'Mago' Valdivieso u otro 'Manguera' Villanueva que le entreguen la vida al equipo, quizás la época o las circunstancias no dan para ello (lo dejo en duda por lo pronto), pero al menos aspiramos a que los que estén se den íntegros profesionalmente hablando. No contamos con volver a presenciar jugadores identificados hasta el tuétano como Kochoy Sarmiento o José María Lavalle, pero al menos necesitamos sentir que los que nos representan lo hacen con orgullo y con conocimiento de lo mucho que para nosotros son los colores.

Una de las muchas canciones que se le han escrito el Alianza Lima pregona que '¡salen los once que llevan en la camiseta la gloria de ser aliancistas!'. ¿La habrán oído nuestros actuales jugadores? Yo creo que no. ¿Esta hinchada merece esto? ¡Estoy seguro que no, esta hinchada merece más!

PRÓXIMA CITA.-
Recibimos a Sport Huancayo en Matute (pendiente de programación oficial). No me queda duda, es la última oportunidad de salvar el Clausura (ojo, salvarlo...), perder un punto más en casa es inadmisible. Yo estaré ahí, alentando, exigiendo, puteando si es necesario, yo siempre quiero ver a Alianza campeón.



Fotos: DeChalaca.com

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