¿Por qué tan fuerte la sanción a los jugadores de Alianza Lima?

Míguez (quien golpeó a dos jugadores e insultó al árbitro), ocho fechas. Cueva, Miers y Costa (el primero por tocar al árbitro tratando de impedir que saque la tarjeta, el segundo por golpear a un jugador rival y lanzar el balón de mala forma, y el tecero por pelearse con un jugador rival que también debió ser expulsado), seis fechas. Araujo (por incitar al público a insultar al árbitro) y Deza (que no fue expulsado en el partido sino suspendido luego por hacerse el payaso "expulsando" al árbitro), dos fechas. Sanguinetti (que se descontroló pero ya renunció), tres meses.
 
Más allá de opiniones o puntos de vista (cada uno tendrá el suyo), ¿es justa la sanción impuesta a los jugadores expulsados en el último partido ante Garcilaso en el plano escrito?, ¿tiene asidero legal?, ¿qué dicen las normas?, eché un vistazo al reglamento único de la ADFP, en los apartados referentes a amonestaciones, expulsiones y suspensiones, y esto fue lo que encontré. Luego vamos con las conclusiones:

¿Se le fue la mano?, el informe de Blanco habría sido lapidario.
Por Alejandro de Cotabambas (Twitter: @a_cotabambas)

¿Quién fue?, ¿Blanco o la Comisión de Justicia?

Para comenzar, aclaremos el tema de las responsabilidades. Esto funciona así: El árbitro principal del partido (en este caso, Ramón Blanco), luego de concluído el cotejo, elabora un informe sobre las incidencias del mismo; este informe llega a la FPF y es derivado a la Comisión de Justicia. La Comisión lee, verifica y da un dictamen final. Algunas sanciones son automáticas, lo que ya conocemos: el expulsado directo tiene dos fechas de suspensión, el expulsado indirecto (que acumula dos amarillas en un partido) tiene una fecha de suspensión, los que acumulan cinco amarillas tienen una fecha de suspensión, etc. Pero otras, como en este caso, dependen de la opinión vertida por el árbitro que elabora el informe. En pocas palabras, Blanco no dice cuántas fechas debe ser suspendido cada jugador, solo opina cuán grave fueron sus faltas. La que decide al final es la Comisión, y fue la Comisión la que puso esas fechas de suspensión que a casi todos nos parecen por demás exageradas.

Ahora vayamos a lo que dice el reglamento...


Existe una Comisión de Apelación, lo cual es dentro de todo una buena noticia. Entonces, ¿Alianza puede apelar?, sí. En el punto "c)" del artículo 122 dice claramente que las resoluciones de la Comisión de Justicia pueden ser apeladas para suspensiones no inferiores a tres partidos. Esto quiere decir que, con un buen recurso de apelación, podríamos recuperar pronto a la mayoría de suspendidos. Araujo y Deza se perderán de todas maneras el clásico

Esto es más o menos lo que ya sabíamos. Si bien existen suspensiones automatizadas por las tarjetas amarillas y rojas, el tiempo de suspensión resuelto puede ser ampliado por la Comisión de Justicia dependiendo del informe recibido y del criterio propio (o sea, de lo que opinen los de la Comisión). ¿Alguien dijo subjetividad?, bueno, tampoco nos hagamos los desentendidos, no podemos apartar la subjetividad del fútbol cuando se trata de arbitraje. Es todo un factor de impredictibilidad...


El punto 4 del artículo 41 habla de ponderación, y esto se explica un poco con lo que viene luego en el 42. En caso de reincidencia se sugiere aplicar un 50% más de la sanción autmática impuesta. Esto va para el caso de Cueva. El jugador había sido expulsado directamente en el partido ante San Martín, razón por la que su suspensión automática fue de dos fechas. Volvió ante Garcilaso y fue, nuevamente, expulsado de forma directa. Le corresponderían otras dos fechas de suspensión más el 50% de la sanción regular, es decir una fecha más. En total Cueva, según la norma, debería ser suspendido tres fechas. Sin embargo esto se habría agravado por lo de "tocar" (entiéndase por "agredir", y aquí lo que considero una exageración) al árbitro al impedir que saque una tarjeta. El informe debió haber sido particularmente duro con ese hecho, ya que Cueva al final fue castigado con el doble de la sanción que debería corresponderle por ley.

Ajá. Ahora se explica con números qué pasa cuando el ofendido es un oficial de partido (o sea, cualquiera de los jueces participantes en el campo), sin embargo esta norma sugiere aplicar un aumento de "no más" de un cuarto de sanción (entendemos que aplicado a la automática); hagamos matemáticas; si la norma sugería un cuarto de la sanción correspondiente (que era tres fechas por lo explicado en el párrafo anterior) y considerando que al final Cueva fue sancionado con seis fechas, viene la pregunta, ¿tres fechas es un cuarto de tres fechas?, hmmm... Volvemos a lo de antes, aquí más allá de normas y números sugeridos lo que manda es el criterio de la Comisión de Justicia.

De momento esto es todo lo que encontré, queda el vacío de no ver otras especificaciones que nos ayuden a entender el resto de sanciones. vacío cubierto, desde luego, por la potestad de la Comisión de Justicia para hacer prevalecer su criterio en la resolución final, amparado en el informe (que también depende de un criterio) del árbitro central del partido respectivo.

Conclusiones

Hay demasiada subjetividad en los castigos. Si bien se sugieren números para algunos casos específicos, estas tampoco se cumplen (o al menos no ahora). La prevalencia del (subjetivo) criterio de la Comisión de Justicia deja más bien una sensación de injusticia y severidad insustentada. Más aún si miramos lo que ocurre cada fecha en nuestro campeonato: reclamar airadamente, insultar a los árbitros, tocarlos, entre otras cosas, es nuestro pan de cada día en todas nuestras divisiones, ¿y entonces cuáles son los castigos?, ¿son así de severos o algo que se le asemeje?, de ninguna manera. No digo que esto esté bien y que deba continuarse en esa senda que solo contribuye con nuestra propia mediocridad; por muy malos arbitrajes que existan los protagonistas en el campo deben mantener una línea de respeto que debería ser infranqueable; lo que pienso es que este tipo de sanciones no deberían dejarse a criterio de seres humanos reuniéndose a discutir sobre el asunto, sino tener un registro claro de los actos que serán duramente castigados en caso de cometerse en un campo de juego, de modo que clubes, jugadores, entrenadores e hinchas sepan perfectamente qué consecuencias traerá cometer esas faltas, y no nos estemos preguntando luego del partido "¿y ahora cuántas fechas nos pondrán?", por no decir "¿de que humor estarán hoy los señores de la Comisión?".

Por lo demás, creo que lo hecho por estos jugadores (a excepción de Costa, cuya sanción final no me explico en absoluto: entró fuerte, hubo conato de bronca, lo expulsaron y se fue, o sea, estuvo dentro de lo que podría considerarse "normal") sí ameritan sanciones duras, más que lo habitual. No se puede ensuciar un partido de esa forma y luego esperar a que las cosas pasen por agua tibia. Por otro lado, el propio club debería poner ojos y oídos en el plantel, y debería además tener sus propias medidas correctivas justamente para evitar que estas cosas pasen. 

Como reflexión final podría decir que lo que sucedió ante Garcilaso fue el resultado del caos que se vivía en ese momento en Alianza. Un ambiente inestable en lo económico y dirigencial, y en lo deportivo una bomba de tiempo, con un equipo sin ideas e inconvincente, claramente superado por el rival de turno, un DT obstinado y una tribuna más que inconforme. Hay que pensar en eso también, en nosotros. Y de esa forma tener autoridad (peso dirigencial, le dicen también) para protestar ante injusticias.

Imágenes: Epensa, captura de bases en www.adfp.org.pe

2 comentarios:

  1. Solo para complementar, existe en tu analisis un error en la interpretación del artículo 122º, pues según la palabra transcrita ahí "SALVO", las sanciones impuestas a Deza y Araujo son inapelables porque no superan los dos partidos de suspensión, el resto de suspensiones (Cueva, Costa, Míguez y Miers) sin son apelables porque superan los dos partidos de suspensión.

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  2. Si bien es cierto que lo establecido en los Reglamentos que rigen nuestro futbol, al menos existen; hay vacíos y muy enormes; también es cierto que se debe de erradicar los actos de violencia de nuestro mediocre futbol y no llegar a excesos como los cometidos por los Jugadores de Alianza; y que de una vez, dejemos de decir que es exagerado y injusto; eso no nos lleva a nada; lo importante, es dejar una constancia que ante estos actos se van a sancionar así de severo a todos los jugadores y equipos incluidos; porque el comportamiento en los campos de juego, es una muestra tanto de los jugadores como de los clubes, de como andan en la interna; por eso la sanción debe de incluir al equipo, pero bueno eso es otro tema. Con respecto a los Jugadores sancionados, deben de entender que el futbol es un deporte y no una actividad donde mostrar que son machos o son los que deciden; porque de ser así, mejor dedíquense a la lucha libre y que ahí le den lo que quieren golpes y plata. El futbol es un deporte y se busca diversión, sino miren como espejo el partido del ultimo domingo entre el Atlético de Madrid y el Barcelona, de como se comportan los Jugadores y las Hinchadas, eso es una muestra de comportamiento de las personas que aman el futbol como deporte y no tener como espejo, las estupideces ocurridas en el partido en Argentina, que es una aberración de lo que se tiene como concepto futbol. Gracias

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