A 20 años de una clásica goleada

Arriba: Hinostroza, Rodríguez, Ruiz, Sozzani, Muchotrigo y “Kanko” Rodríguez.
Abajo: Sáenz, Basombrío, Salazar, Jayo y Marquinho.

No es muy fácil recordar lo que pasó hace algún tiempo, mucho menos recordar lo que pasó hace 20 años... (¡carajo! ya pasaron 20 años) y aún tengo claros los recuerdos de lo que pasó el 20 de mayo de 1995.

Día de clásico

Fue un día de aquellos en la que te levantas y lo primero que se te viene a la cabeza es "hoy juega Alianza" y vas preparando tus cosas: entrada lista, camiseta lista, venda lista (sí, estaba de moda usar venda en el brazo tipo Jayo o Frank Ruiz) y vas contando las horas para partir al estadio.

Mis padres no querían que vaya al estadio, ya que vivíamos épocas de violencia, pero yo estaba decidido a ir y fui. Llegando al templo de Matute quedé encontrarme con unos patas (pero parece que se perdieron jajaja) cuando me di cuenta que un grupo de aliancistas se movían con dirección a la tribuna norte, eran "Los Cabezas Azvles", así que como haciendo hora comencé a seguirlos. Estos compares eran de armas tomar y el objetivo era correr gallinas, y así lo hicieron, cuando menos me di cuenta ya estaba envuelto en la estampida grone corriendo gallinas y obteniendo "premios" al paso.

Ya en el templo

Luego de haber contribuido para que los cremas hagan ejercicio (vaya que corrieron), regresé al punto de encuentro con mis patas, pero nunca llegaron, el celular no era de uso masivo aún, así que ni modo, pa' dentro.

Ya en la tribuna sur, se respiraba un ambiente festivo. Era la época de los populares "remos", de los saltos abrazados cantando el "laralalaaaa laralalaaaa lalalaaaa ese es Alianza campeón" (donde nos sacábamos la mierda en mancha por falta de equilibrio).

El gallinero comenzó a hostigar con cánticos alusivos al accidente del Fokker, pero el Comando Svr no se quedó atrás siendo su principal objetivo Roberto Martínez (recientemente casado con Gisella Valcárcel), se calentaba así lo que iba a ser un clásico histórico en Matute.

Comenzó el clásico

Mucho se había dicho del recientemente incorporado arquero crema: Celso Guerrero; que fue seleccionado paraguayo, que tapaba hasta los secretos y un largo etcétera elevándolo hasta más no poder, pero sólo resultó ser un gordito que se hizo conocido por recibir las seis pepas grones.

Fernando Chappell era el árbitro, aquel caballero de cabello cano indicó el inicio del partido. Los primeros minutos fueron de dominio crema, era una época en la que era difícil ganarle a la U, y eso se nos vino a la cabeza cuando Roberto Martínez abrió el marcador a los 11' y festejó en el arco sur como para taparnos la boca a los insultos recibidos. Mi viejita me cuenta que mi papá (hincha de la U), que veía el partido en casa, comentó "pobre mi hijo que ha ido al estadio a ver perder a su equipo", lo que no sabía mi viejo era lo que le esperaba a su equipo...

Pero la alegría no les duró mucho a los cremas ya que Chappell marcó un tiro libre a favor de Alianza que cobró "kanko" Rodríguez errando el tiro, pero Chappell algo notó que ordenó la repetición del tiro y esta vez fue Marquinho quien disparó directo al arco crema marcando un soberbio golazo; el cronómetro marcaba 16'.


Al parecer Chappell tuvo un sentimiento de culpa por la repetición del tiro libre que significó el empate grone, porque a los 27' cobró un penal inexistente para los cremas que Germán Carty se encargó de convertir en gol. Pero no fue el único penal de la tarde ya que a los 38' "el churre" Hinostroza desborda por el lado izquierdo y recibe un empujón de Alessandro Morán; Hinostroza, fiel a su estilo, cayó de manera aparatosa rodando por el campo, pero el penal era indiscutible. 

Todos pedíamos a Marquinho, pero quien agarró el balón fue Waldir Sáenz, quien nunca había anotado en clásicos (este era su 7mo. clásico) y pensábamos que fallaría, pero fue tan decidido que anotó y algo le gritó al gordito que tapaba para la U, era el empate 2 - 2 parcial.


Iba a culminar el primer tiempo pero, si ya habían goles, penales y un árbitro cuestionado, no podían faltar los expulsados para que el clásico sea total y así ocurrió ya que "el puma" Carranza y Frank Ruiz vieron la roja por agresión mutua; a los minutos Chappell decretó el final del primer tiempo.

En esos momentos las cámaras enfocaban a un hincha que había caído a la fosa del estadio. Mis padres (obviamente) se preocuparon pensando que era yo, recordemos que en ese tiempo los celulares eran sólo para la gente de billete y no había forma de comunicarse conmigo, pero se tranquilizaron al corroborar por las imágenes que se trataba de otra persona.

En el segundo tiempo cambió la historia

La U había perdido un hombre fundamental en su formación y eso había que aprovecharlo, pero apenas iniciado el segundo tiempo Marquinho agrede al "león" Rodríguez y se fue expulsado, se nos venía la noche ya que perdíamos al cerebro aliancista; pero ahí no más, Chappell volvió a expulsar a un jugador, pero esta vez crema. El que se iría a las duchas antes de tiempo fue Alexis Ubillús y de nuevo nos enfrentábamos en igualdad de condiciones.

Ya con más espacio en el campo de juego, llegaría el festín grone y fue a los 55' que Jayo recibe un pase de Waldir Sáenz y le hace tremendo sombrero a "cerdo" Guerrero desatando la locura en la tribuna sur; los que van usualmente al estadio comprenden la emoción que se siente; el abrazo tribunero; recuerden que entré solo al estadio, así que abrazabas al que tenías al lado sin conocerlo, ¡total! todos éramos uno solo en la tribuna.


Pero el mejor gol de la tarde llegaría a los 70' en los pies de "el churre" Hinostroza, quien desbordó por la izquierda desde el mediocampo dejando pintado primero al "león" Rodríguez y luego a Alessandro Morán para culminar fusilando a Celso Guerrero quien tuvo que recoger el balón dentro de su arco por cuarta vez. En el arco sur, de recogebolas estaba el "nero pesadilla", que tenía loco a Guerrero diciéndole sabe Dios que cosas y festejando cada gol con "cachimba".


El quinto llegó a los 81' y fue otro sombrerazo, esta vez de César Rosales, ya sur era más festivo de lo que normalmente es, las gargantas estaban rojas por los cánticos y por tantos gritos de gol. Pero aún había que seguir cantando y gritar un gol más.


La tribuna crema ya lucía varios huecos porque había empezado el abandono, cuando a los 83' Germán Carty descontó marcando el tercero para Universitario dándole una pequeña esperanza de, al menos, igualar el marcador.

Pero el sexto gol desmoronó toda esperanza crema y tenía que ser del goleador histórico quien sellara la goleada, ya que tras recibir un pase de "el churre" Hinostroza dispara al arco, desviándose el balón en "el cheta" Domínguez y gol aliancista.


Chappell decretó el final del partido, no sin antes expulsar a un jugador más, pero ya la historia estaba marcada, fue una goleada histórica.

La fiesta no termina

Lo que ocurrió después fueron festejos y algarabía grone, no solo dentro del estadio sino fuera de él. Al retirarnos de Matute, todas las calles eran una fiesta, el claxón de los carros pitaban el "A-lian-za Cam-peón" la gente desde sus ventanas flameaban banderas blanquiazules, la alegría estaba pintada en los rostros de la gente.

Al llegar a mi casa mi viejito estaba triste porque su equipo había sido humillado por su clásico rival, pero contento de que yo había regresado completo a casa.

Este clásico fue de aquellos partidos que marcan tu vida y yo lo viví en carne propia, han pasado 20 años y cuando hablamos de fútbol con mi viejo nos ponemos a recordar este partido como algo ingrato para él, pero gratísimo para mí.

¡¡Arriba Alianza!!


Fotos: Diario El Bocón, Diario Ovación, Historial Blanquiazul.

1 comentario:

  1. Recuerdo como si fuera ayer lo vivido hace 20 años. Lo viví en el Campus de la UNMSM donde los gritos de gol de Alianza eran más fuerte que los del rival. Doble en grito y en anotaciones.

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