LOS ÍNTIMOS, PARTE II: El Equipo de Oro (1931-1944)

ES CONSIDERADO EL MEJOR CUADRO EN LA HISTORIA DE ALIANZA LIMA. CON EL MAESTRO ALEJANDRO VILLANUEVA COMO FIGURA CENTRAL, LOS ÍNTIMOS DE LOS AÑOS TREINTA SUMARON TÍTULOS, BAILES, GOLAZOS Y JORNADAS MEMORABLES.

Bellísima foto: Los íntimos saliendo a la cancha, con un estadio abarrotado de gente ansiosa por ver la magia del Alianza Lima de los años treinta, de aquel equipo comandado por Villanueva. Aunque esta imagen es de los años veinte, básicamente ese plantel sería el mismo que deslumbró en aquella memorable década para Alianza.

“La afición consciente y sana señala a nuestro equipo como el más poderoso del Perú". 
                                             JUAN 'EL MAGO' VALDIVIESO

El legendario Juan Valdivieso en el arco, Soria y Rostaing en la defensa, Quintana y los hermanos García en el mediocampo, y una de las más poderosas delanteras peruanas de todos los tiempos, una máquina: Alberto Montellanos y Demetrio Neyra como enganches, Lavalle y Koochoi Sarmiento en las puntas derecha e izquierda, respectivamente; y de centro delantero, el maestro de maestros: El As, Alejandro Villanueva. Esta aplanadora lo ganaría todo a inicios de los años treinta...


Alianza Lima había conquistado los títulos de 1927 y 1928. La desafiliación del '29 le impidió conseguir un título prácticamente asegurado, y en 1930 sólo se perdió la final frente al Atlético Chalaco. En los posteriores años, Alianza lograría capitalizar en títulos tanta magia derrochada en las canchas.


1931: COMENZÓ EL REINADO...

El juego aliancista había llegado a su máximo esplendor. Era un equipo en el que los jugadores se conocían a la perfección, explotando siempre en su fútbol el buen toque y la armonía, sumando el valor individual de cada uno de sus miembros, destacando, por supuesto, el gran 'Manguera' Villanueva.
Alianza dictó cátedra de buen fútbol y ganó el campeonato en calidad de invicto derrotando al Chalaco por 5-1, al Sporting Tabaco por 4-0, Frigorífico del Callao 6-1, Hidroaviación 2-0, Tarapacá 5-0, a la Federación Universitaria le ganó por W.O porque esta decidió no presentarse al partido (+), 3-1 al Unión Buenos Aires, Ciclista Association ¡10-1! Los íntimos lograron el puntaje perfecto: 24 puntos de 24 posibles, marcaron 53 goles y sólo recibieron 4, siendo Alejandro Villanueva el máximo goleador con 16 anotaciones. Espectacular, no hay más que decir.


1932: PELÍCULA REPETIDA


El Mago Valdivieso en una de sus tantas atajadas.
Alianza volvió a ganar todos los partidos del torneo, los siete que disputó, con un saldo de 26 goles a favor y sólo 2 en contra. En la última fecha, se jugó un partido decisivo contra la Federación Universitaria: El ganador del partido se alzaba con el campeonato, y los aliancistas salieron airosos con un triunfo 1-0 gracias a un gol de José María Lavalle. Se dio el gusto, pues, de ganarle por segunda vez al clásico rival (ya en ese año se le denominaba 'clásico' a ese encuentro) en un partido que definía el campeonato.


1933: RÉCORD Y TRICAMPEONATO


Para la penúltima fecha, Alianza completó una racha de 26 triunfos consecutivos -cifra récord en el fútbol peruano-, que había empezado en 1931. La última fecha enfrentó nuevamente a los íntimos contra los estudiantes (que ya se llamaban Universitario de Deportes). La U marchaba segundo, y sólo una victoria le daría el título, pero el partido terminó empatado 2-2, siendo los goles aliancistas anotados por José Morales y José María Lavalle. Y el campeonato se fue para La Victoria. Alianza se convertía en el primer tricampeón en la historia del fútbol peruano.

1934: EL TETRACAMPEONATO


En la segunda fecha de la edición de ese año ocurrió lo inesperado: Alianza Lima cayó goleado 4-1 contra el Sport Boys, cortando así un invicto en partidos oficiales que duró tres años, cuatro meses y 28 días. Sin embargo, el equipo pasó rápido ese tropiezo y volvió a la lucha por el título: Por tercera vez consecutiva, tocaba jugar la última fecha contra Universitario, y Alianza necesitaba lograr una gran hazaña para campeonar: En esos tiempos, se jugaba un torneo de reservas (como hoy en día), del que un porcentaje del puntaje se sumaba a la tabla de primeros equipos. Alianza debía ganarle a la U tanto en el partido de reservas como en el de primeros equipos. Y así fue: ganó por 2-0 en reservas y 2-1 en primeros equipos. Un triunfo épico que le dio a los victorianos el único tetracampeonato en la historia del fútbol peruano. La algarabía desbordada entre los íntimos y su pueblo era incontenible. Aquella memorable jornada se cerró con una gran cena en el conocido chifa "Kounf Ton", del barrio Chino, pagada por el nuevo presidente aliancista, Juan Carbone, que seguramente se alargó hasta el día siguiente.


Así informó El Comercio sobre el nuevo título blanquiazul.
Como es sabido, hay polémica en torno al campeonato de 1934, pero es un título que legítimamente le corresponde a Alianza Lima, y eso lo ampliaremos en otro post. (+)


1935: El FIN DE 'LOS ÍNTIMOS'


Los íntimos en Arequipa.
La costumbre de seguir jugando partidos en los barrios de Lima bajo el nombre de 'Los Íntimos' se extendió hasta los primeros años de la década del treinta. Sin embargo, una vez que los aliancistas empezaron a recibir sueldo mensual , la situación cambió. Por eso, el presidente blanquiazul de ese año, Carlos Arias, envió a los medios un comunicado por intermedio del cual el club deslindaba responsabilidades de las presentaciones que los jugadores del primer equipo blanquiazul realizaban de manera extraoficial, diciendo que si a pesar de la advertencia los jugadores insistían en usar el nombre de Alianza Lima, se tomarían las medidas convenientes en defensa de los derechos del club. Así, se terminó el equipo de 'Los Íntimos', para lástima de las multitudes que asistían a verlos jugar, pero Alianza Lima daba un paso adelante como institución.


Uno no puede ni imaginarse cómo deben haber sido esos cuatro años para los íntimos. Todas las alegrías, las jaranas y las fiestas sin final. Hoy no queda casi ninguno de los privilegiados que pudieron ser testigos del fútbol aliancista de esos años, de las jugadas y los goles de Villanueva, las atajadas de Valdivieso, la marinera de Lavalle y la magia de aquel maravilloso equipo. Pero con el tetracampeonato no quedaría todo. Los de La Victoria aún tenían un último capítulo glorioso que escribir...




Foto de la gira en Chile
EL RODILLO NEGRO: LA GIRA DE ALIANZA EN CHILE

Reforzado por algunos jugadores de otros equipos del medio -entre ellos, el gran 'Lolo' Fernandez-, Alianza fue invitado a Chile a una gira en la que disputarían 7 partidos contra clubes mapochos. Esta aventura por el sur se volvió otro episodio memorable para el fútbol peruano: Alianza Lima regresó invicto tras ganar  seis de los siete encuentros. La campaña grone fue apabullante, ganándose el apelativo de 'Rodillo Negro', creado por la prensa chilena. La figura central de la gira fue de lejos Juan Valdivieso, quien se consolidó como el segundo ídolo más grande de aquella generación después de 
Alejandro Villanueva, al tapar 4 penales y deslumbrar a los chilenos con sus felinas atajadas. Fueron los vecinos del sur los que le pusieron 'El Mago'. (+) 


TODO LO QUE SUBE...

Luego de tantos años de triunfos y después de alcanzar el pico más alto de rendimiento, el juego aliancista entró a una franca decadencia. La edad y, sobre todo, la bohemia que estuvo siempre presente tras cada conquista, cad
a título, cada baile, empezó a mermar a aquel hermoso fútbol creado en La Victoria. 

En 1935 Alianza volvió de la gira de chile notablemente desgastado, y sólo pudo llegar al subcampeonato de ese año. En 1936 no hubo torneo por la participación peruana en los Juegos Olímpicos de Berlín, donde la blanquirroja consiguió buenos resultados. En 1937 nuevamente los blanquiazules sólo ocuparon el segundo lugar. Era evidente que Alianza estaba cuesta abajo: Alejandro Villanueva, la más grande figura, comenzaba a sentir malestares respiratorios que le impedían jugar los noventa minutos (cinco años después moriría de tuberculosis...), Alberto Montellanos ya no jugaba, Jorge Koochoi ya se había retirado tras el tetracampeonato, y, en general, la máquina aliancista ya se encontraba extrañando los buenos tiempos. 

Según algunos cronistas, la principal razón del gran debacle aliancista que se avecinaba fue la insistencia de los íntimos en permanecer en el equipo. No querían abrir paso a las nuevas generaciones. Los humildes amigos entrañables de La Victoria se habían aferrado fuertemente a la hermosa tradición que crearon y de la que se enamoraron. Era demasiado difícil despedirse de los torneos, la pasión y picardía con la que se desempeñaban en la cancha, los aplausos, los oles, los cálidos recibimientos de la gente que recibía al equipo de Los Íntimos en los pueblos aledaños a Lima, la música criolla, las jaranas, la alegría... Y lo más importante, pienso yo: El compartir juntos todo eso, porque los íntimos eran hermanos, eran unidos. Se lee en algunos libros sobre Alianza que ellos se cuidaban mutuamente sus puestos en la cancha, al equipo no podía entrar alguien que no fuera 'íntimo'. Ellos eran felices, y es comprensible lo que les debe haber costado asimilar que ya no podían andar juntos todo el día de aquí para allá viviendo todo lo que vivieron y volver a la dura realidad social y económica de cada uno...


1938: ALIANZA EN SEGUNDA

En el año de 1938 ocurrió lo peor: En una suerte de depresión por la decadencia del fútbol blanquiazul, los íntimos llevaron la bohemia por mal camino. Cumplieron una desastrosa campaña en el torneo y , al ocupar el penúltimo lugar, descendieron a la Segunda División luego de caer 2-0 frente al Mariscal Sucre. Tras ese partido, en el local del club ubicado en la avenida Manco Cápac, en La Victoria, todos, desde Villanueva hasta Valdivieso, se hicieron el juramento de devolver a la camiseta que tanto les dio a la Primera División, a donde pertenecía.


1939: RESURRECCIÓN EN EL POTAO


El equipo que devolvió a Alianza a Primera.
El equipo de Villanueva quemó el último cartucho de buen fútbol que le quedaba al afrontar esta campaña en Segunda. Luego del debut sin goles ante el Unión Carbone en El Potao, vinieron siete triunfos seguidos: 5-1 sobre el Sportivo Uruguay, 2-0 sobre el Juventud Gloria, 4-1 sobre el Santiago Barranco (en la despedida de José María Lavalle), 2-1 sobre el Juventud Perú, 1-0 sobre el Atlético Miraflores, 1-0 sobre el Lusitana y luego 4-1 sobre el Miguel Grau. Con el título en las manos, los grones se despidieron con una derrota ante el Centro Iqueño.



Cuentan las crónicas de la época que mientras la canchita del Potao reventaba de espectadores durante los partidos de Alianza, las tribunas del Estadio Nacional lucían vacías en las jornadas de Primera. Tal como ocurrió diez años atrás, en 1929, todas las miradas estaban fijas sobre Alianza, aunque no estuviera jugando por el título de primera. El pueblo blanquiazul volvía a demostrar por qué es el más grande.
Tal como lo estipulaban las bases del torneo, había que jugar una definición ante el San Carlos, campeón de la Liga del Callao, por el pase a la División de Honor. El partido en el Nacional fue durísimo, y los aliancistas lo ganaron por un apretado 2-1. 

Los íntimos, viejos compañeros de mil batallas, habían cumplido su promesa de devolver al equipo a la Primera División. Así fue como terminó uno de los capítulos más hermosos del fútbol peruano. En los posteriores años al ascenso de 1939, los íntimos que quedaban se irían retirando uno por uno, dejando un enorme vacío en el club que tardaría muchos años en ser ocupado.


Si bien los niños de Cotabambas fundaron el club en 1901, fueron los íntimos los que crearon el aliancismo, tan apasionante, tan amado, que quedó tan marcado en el alma popular. Una forma de sentir el fútbol y la vida, y aunque más de 100 años después, los millones de peruanos aliancistas quizá tienen cada uno su forma distinta de vivirlo, me voy a permitir el utilizar este espacio para describir lo que me han dejado mis años como hincha y el seguir esta maravillosa historia:
El aliancismo es enfrentar la vida con picardía, de esa forma criolla que sólo el peruano del pueblo conoce. Es plasmar ese pensamiento en la cancha durante los noventa minutos, en cada jugada, en cada toque, con magia, con goles de pintura, con la gran afición aplaudiendo, para luego irte a festejar, regocijarte y querer más de eso. Ser un adicto a la alegría, a ver las sonrisas de la gente en la tribuna, y darte cuenta de cómo desde un simple partido de fútbol o una pequeña jugada de fantasía, hasta un campeonato, son capaces de hacerte olvidar cualquier adversidad que se presente en tu vida, y en las de los hinchas que se deleitan con tus jugadas. Por eso esto no es sólo cosa de resultados, no sólo importa ganar, sino cómo se gana. Es no sólo reconfortarse por alcanzar la meta fijada, sino disfrutar el trayecto hacia ella; no se gana para demostrar algo, ni para saberse superior, se gana para celebrar, para ser feliz. 
Claro que esto puede verse utópico, porque el fútbol es practicado por mortales, y la inspiración no siempre acompaña, pero es ahí cuando se debe poner el corazón para ganar, para no dejar de sonreír aunque las limitaciones dificulten el camino.
Todo eso está resumido en la historia y el espíritu de los íntimos, con sus jugadas, sus bailes, sus títulos, la auténtica alma criolla que mostraron especialmente en 1929; desde ahí, hasta la desventura vivida en segunda para sacar al equipo adelante, cuando la magia ya los había dejado atrás. Pero no sólo nos dejaron ese pensar como herencia, también nos enseñaron muchos valores, como la humildad, la amistad sincera y solidaria, la integridad, el hacer del equipo una familia, ver a tus hinchas como tus iguales y compartir las alegrías y los sueños con ellos.
Estoy seguro de que me quedé muy corto, pues cada aliancista seguramente tiene más que decir, y este blog está abierto para que quien quiera exprese con todas sus fuerzas el sentimiento por esta camiseta...


En adelante, cada equipo aliancista que tuvo éxito fue precisamente el que, consciente o inconscientemente, adoptó el perfil de los íntimos, pero no hubo ninguno con su contundencia y fantasía. Ellos fueron y serán una generación inigualable e irrepetible, la mejor que ha habido en la historia de nuestro fútbol.


Esta es una historia que todo hincha blanquiazul está obligado a conocer y amar. Porque nadie la valorará si no lo hacemos primero nosotros. Grone, esta es tu historia, fue así como nació este sentimiento nacional llamado Alianza Lima.


¡ARRIBA ALIANZA!



"(+)": Se escribirán artículos aparte, profundizando este acontecimiento.
Fuentes: Libro de Oro del Club Alianza Lima, dechalaca.com, Crónica Viva (crónicas de Roberto Salinas)
Fotos: Libro de Oro del Club Alianza Lima, dechalaca.com

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