LOS ÍNTIMOS, PARTE I: El nacimiento de una tradición (1926-1930)

ERAN MUCHO MÁS QUE SIMPLES COMPAÑEROS DE EQUIPO. JARANEROS, GRANDES FUTBOLISTAS, SOLIDARIOS, COMPADRES, CRIOLLOS. ESTOS AMIGOS INSEPARABLES LE TRANSMITIERON SU ESPÍRITU DE GRUPO Y FIESTA AL ALIANZA LIMA.

Los jugadores íntimos durante una práctica en 1929. Todo era alegría, entusiasmo, picardía.

“Éramos muy unidos, como una sola familia". 
                                             JUAN 'EL MAGO' VALDIVIESO (Arquero)



Su atención, por favor. Esta es la primera parte de uno de los capítulos más hermosos de la historia de Alianza Lima, y del fútbol peruano...


Corrían los años veinte y Lima era un puñado de barrios abriéndose paso a los nuevos tiempos. La ciudad, que por entonces tenía casi un cuarto de millón de habitantes, crecía a un ritmo galopante. Los italianos del Circolo Sportivo habían levantado un hermoso estadio -inaugurado el 15 de junio de 1922- que albergaba a entusiastas multitudes. En los barrios populares, el balompié, que apenas algunos años atrás era exclusivo de los ingleses que habían anclado en el puerto del Callao y de algunos miembros de las clases acomodadas, ya dominaba callejones y calles, echando raíces en el corazón del pueblo. 


UNA BANDA DE FÚTBOL:

La Victoria era por entonces un barrio de obreros y albañiles, y se convertía en reducto de familias negras, desperdigadas por los callejones y solares que empezaron a aparecer tras la fuerte crisis económica que se vivió en los años veinte, un distrito formado por calles pobres que salpicaba un riachuelo de aguas cristalinas.


Desde el calor de esas calles, el nombre de una banda de muchachos que jugaba fútbol con gracia y picardía se fue extendiendo más allá de las fronteras del barrio. Fueron bautizados como 'Los íntimos' porque andaban juntos de arriba para abajo, persiguiendo una pelota de trapo o recostados sobre la pared de alguna esquina. Alrededor de una mesa de la bodega del italiano Giuffra, en el cruce de las calles Manco Cápac y 28 de Julio, conversaban sobre el partido del día siguiente sin mirar el reloj, entre botellas de cerveza y rodeados por varios muchachos que querían compartir sus sueños. Porque sólo ellos hacían delirar a las multitudes con sus quiebres y sus fintas, con la magia inconfundible de sus goles, y sabían divertirse y encender una luz de esperanza en medio de los avatares de la pobreza.



Los íntimos, en una de sus tantas jaranas. Villanueva y
Valdivieso, cerveza en mano.
Eran de carne y hueso, pero en la cancha parecían de otro mundo. No entrenaban todos los días, apenas martes, miércoles y jueves. La mayoría eran obreros, albañiles y choferes de transporte público que habían encontrado en un campo de fútbol el espacio propio para divertirse después de las duras jornadas de trabajo. Y si al mediodía de un domingo cualquiera jugaban por Alianza Lima en el Estadio Nacional con camisetas blanquiazules, tres horas más tarde se llamaban 'Los íntimos', con chompas azul entero en las canchas del Potao, Buenos Aires, Lince o Bajo el Puente. El periodista Pedro del Pino pinta de cuerpo entero su estilo de vida criollo y jaranero... "Cuando el estadio estaba mojado, jugaban en la misma plaza de La Victoria en la que habían jugado de niños. Luego de cada triunfo festejaban toda la semana. Era el único entrenamiento permanente que hacían sin descanso. Pasaban de una casa a otra, como obedeciendo el reglamento interno. Era el reglamento de la ronda íntima, siempre con un plato de comida, con las 'cerveyolas' consabidas, los 'cortos' amargos, la guitarra, el cajón humoso y la marinera".

Ser íntimo era ser un amigo entrañable, muy querido, alguien a quien se le otorgaba una confianza sin límites. Intimar significaba introducirse en el afecto o ánimo de alguien, estrecharse con él. Los íntimos se protegían mutuamente y, según el testimonio de Juan Valdivieso, eran muchachos que conocían muy bien el significado de la palabra solidaridad. "Éramos Alejandro Villanueva, Adelfo Magallanes, José María Lavalle, Demetrio Neyra, el Loco Quintana, Juan Puente, el Cholo Morales, los hermanos García y yo. Después de jugar nos íbamos a festejar y finalmente a dormir hasta el día siguiente en el local del club. A la mañana siguiente íbamos a los entrenamientos y al trabajo. Por la tarde básquet o billar y otra vez todo el día juntos".



Los Íntimos tenían sus propios códigos y su lenguaje particular. Adú, llamaba don José María Lavalle a cada uno de sus compañeros, y fue él mismo quien inventó el popular silbido que los identificaba y les servía como peculiar puente de comunicación en la calle y en el campo de juego. La convivencia estaba signada por un espíritu de grupo inquebrantable que hacía de ellos mucho más que simples compañeros de equipo. "Cuando alguno se enfermaba y no tenía plata, juntábamos entre todos y le conseguíamos un médico. Éramos muy unidos, como una sola familia. Si te comprabas un bizcocho tenías que invitar un pedacito a cada uno, porque si no, te lo arranchábamos para que aprendieras", contaba el Mago Valdivieso. Jugaban por amor a la camiseta, eran vecinos y compadres, vivían a su manera y de paso ganaban unas monedas para llevar a casa. 


Convirtieron su estilo de vida en fútbol, en deleite para las multitudes que se enamoraron de su estilo, de su magia, y que  todos los fines de semana asistían al Nacional para ver su juego pícaro y quimboso...


EL REINICIO DE LOS CAMPEONATOS:

Retomando la cronología, en 1922 había sido creada la Federación Peruana de Fútbol, reemplazando a la Liga Peruana de Fútbol que funcionaba desde 1912. Su activación se dio recién en 1926, año en el que retornaron los torneos oficiales, con Sport Progreso como nuevo campeón.



Y EMPEZABA A GESTARSE 'LA APLANADORA':


El play de honor en Costa Rica.
El Teniente Ruiz era un poderoso equipo de Segunda División, en el que un moreno muy alto, llamado Alejandro Villanueva, hacía de las suyas en los partidos preliminares del Estadio Nacional. En 1927, los aliancistas lo vieron jugar y lo pidieron de refuerzo junto a su compañero Demetrio Neyra. Aquel que respondía al apodo de 'Manguera', se convertiría por su talento y carácter en el líder natural de Los Íntimos, y en el que fue quizás el ídolo más grande en vestir la camiseta blanquiazul.

Aquel año se obtuvo el título. Poco después se daría la noticia de que los clubes La Libertad y Sport Herediano (que conjuntamente negociaron la visita de distintos equipos extranjeros), ambos de Costa Rica, estaban interesados en jugar contra Alianza Lima, el vigente campeón nacional. El equipo íntimo aceptó y salió a su primer aventura en el extranjero, que incluía también partidos en Cuba y México. De quince encuentros disputados, se ganaron diez, empataron dos y perdieron tres. El 3 de mayo de 1928 regresaron al Perú cargando siete hermosos trofeos. (+)


EL CLÁSICO, PUNTO DE INICIO:



Bronca del primer clásico.
El 23 de setiembre de 1928, por una fecha más del campeonato, Alianza enfrentó a la Federación Universitaria de Deportes (club que después se convertiría en Universitario de Deportes, la U): Un equipo conformado principalmente por estudiantes de la Universidad San Marcos. El partido fue muy peleado, lo ganaron los cremas por 1-0. En el minuto 80' el árbitro Julio Borelli tuvo que suspender el partido por la expulsión de cinco jugadores aliancistas tras una gran gresca armada en el campo. El hecho más anecdótico ocurrió después, cuando el pleito se trasladó a las tribunas: los jugadores blanquiazules se trenzaron a golpes con los simpatizantes del equipo universitario -en su mayoría jóvenes de la alta sociedad limeña-, que respondían a los cabezasos de los morenos de La Victoria con golpes de bastones. Aquel primer partido fue bautizado como el 'Clásico de los Bastonazos'. Se había formado la rivalidad más encarnizada del fútbol peruano.

Los jugadores y simpatizantes aliancistas juraron tomarse la revancha, justamente definiendo el título: Alianza y la Federación habían empatado en la tabla de la liguilla por el título, y se disputó un partido de definición entre ambos que quedó empatado 1-1. Se jugó un encuentro más, que fue ganado 2-0 por los blanquiazules con goles del 'Gato' Bulnes y Guillermo Rivero. Fue la primera final disputada entre los clásicos rivales, con victoria aliancista, que se convertiría en nuestro segundo bicampeonato. (+)

LA SUSPENSIÓN DEL 29:


Para el torneo de 1929, Alianza avanzaba firme hacia un nuevo título: había ganado los siete partidos jugados hasta el momento. ¿Qué pasó? La F.P.F. sancionó al equipo por no querer prestar a sus jugadores a la selección nacional, que tenía que jugar en Argentina algunos encuentros amistosos. Alianza fue desafiliado del torneo, perdiendo la opción de ganar su primer tricampeonato. Fue a partir de esta separación de Alianza de la liga, que se crearía el equipo de Los Íntimos, tema que ampliaremos en otro post. (+)


Ese era, sin dudas, el mejor equipo peruano de la época. Campeón en 1927 y 1928, la suspensión que le aplicó la F.P.F. le impidió a Alianza Lima ganar el título del '29 y en la siguiente temporada cayó solamente en la final ante Atlético Chalaco. En 1928, tras su primera gira, el nombre de Los Íntimos llegó más allá de las fronteras de los barrios de La Victoria y Lince, ganando fama internacional no sólo por su contundencia, sino por la estética y la picardía del juego de Villanueva y compañía


Fue a mediados de los años veinte que Alianza Lima, el equipo de aquellos entrañables amigos bohemios de La Victoria, empezó a entrar al corazón de la gente, a plasmar en su fútbol la criollada, la alegría de un pueblo que sabe sonreír en medio de todas sus dificultades.

A inicios de los años treinta, este equipo lo ganaría todo, dejando una profunda huella en el fútbol de nuestro Perú.

Más fotos aquí.
"(+)": Se escribirán artículos aparte, profundizando este acontecimiento.
Fuentes: Libro de Oro del Club Alianza Lima, dechalaca.com
Fotos: Libro de Oro del Club Alianza Lima, dechalaca.com

2 comentarios:

  1. Nuestra historia es muy rica..definitivamente soy blanqiazvl mucho mas al conocer estoy detalles q ignoraba,,,ARRIBA ALIANZA CORAZON ..Talara es grone...

    ResponderEliminar
  2. HERMOSA HISTORIA, CADA VEZ QUE AVANZABA LA DISGRUTABA MAS Y MAS COMO CUANDO DISFRUTO ALENTANDO DESDE EL COMANDO AL EQUIPO DE MI VIDA.

    ResponderEliminar

Sin importar el color de tu camiseta, eres libre de opinar en este espacio, siempre y cuando demuestres educación y respeto. Saludos.

El equipo de El Blog Íntimo.