Los Bastonazos: El primer clásico de la historia

Jorge Koochoi peleando el balón con Mario de las Casas.
"Cualquier equipo podía ganarnos, y eso no era tan malo, pero no Universitario".
                                                              Miguel Rostaing

El 23 de setiembre de 1928 se jugó el primer encuentro entre Alianza Lima y la "Federación Universitaria de Foot-ball", un partido que fue el punto de partida de la rivalidad más encarnizada del balompié de nuestro país. En este extenso artículo hablaremos sobre los antecedentes, las visiones distintas de cada equipo sobre el fútbol, contaremos lo acontecido en aquel primer encuentro y sacaremos conclusiones, refutando algunos rótulos y mitos que en tienda crema se han creado con respecto a este episodio de la historia de ambos.


¿QUÉ LUGAR OCUPABA CADA UNO DENTRO DEL FÚTBOL PERUANO, EN ESE MOMENTO?


Alianza Lima iba ganando, de a pocos, solidez como institución. Siendo este un club creado por niños de un humilde barrio, de los cuales algunos quedarían como dirigentes tras abrir paso a la nueva generación, aún había bastante informalidad. Sin embargo, el equipo ya caminaba como una máquina, con una cohesión cada vez más lograda. Los blanquiazules habían tenido una fructuosa gira por Centroamérica, y eran definitivamente el mejor equipo peruano del momento.

La Federación Universitaria era un equipo formado por una entidad llamada "Federación de los Estudiantes del Perú", una institución nacional que congrega (hasta ahora existe) a los estudiantes de diversas universidades del país. No fue creada por San Marcos, como está escrito en casi todas las fuentes sobre historia de Universitario. El equipo crema estaba conformado sí en su mayoría por limeños sanmarquinos y también por estudiantes arequipeños. Llegó a la primera división directamente gracias a sus influencias, sin pasar por los estamentos para poder llegar a esa categoría, como sí lo hicieron equipos como Alianza o Sport Boys en su momento. Los universitarios eran atletas muy disciplinados, y habían demostrado en partidos previos a la liga, y en el transcurso de la misma, que su combinado daba muestras de querer ganar protagonismo dentro del torneo.


DOS IDENTIDADES, DOS VISIONES OPUESTAS:

Los de la Federación eran, en su mayoría, provenientes de familias acomodadas, de clase media alta. Era lo que se estilaba. En ese entonces la educación universitaria estaba restringida a las familias de escasos recursos. (San Marcos pues, no tenía el rótulo de "la Universidad del pueblo" con el que se le conoce actualmente). Estos estudiantes practicaban el fútbol con un fin estrictamente deportivo y disciplinario. La práctica de deporte era, para las clases altas, un ámbito más para desarrollarse como persona y "mejorar la casta" a partir de la competitividad del juego. Algunos hinchas de la 'U' de perfil académico han tejido diversas historias y falsas identidades -de paso, falsas identidades para nosotros también- para maquillar esta realidad y darle color al origen del club, pero las cosas en realidad fueron así. Ya después ganarían un arraigo popular muy valido y reconocido actualmente. (+)

Alianza Lima, desde su fundación en 1901, se caracterizó por ser un equipo nacido en el pueblo, conformado por personas de escasos recursos o de clase media, siempre con un carácter integrador que permitía juntar en un mismo once a jugadores de diversas razas o estratos. A mediados de los años veinte, Alianza le dio una peculiar identidad a su juego, trasladando la criollada y la picardía de sus jugadores a la cancha, inventando un estilo. El fútbol era visto por los aliancistas desde el aspecto lúdico del juego. Se divertían con él, era un pretexto más para prácticas sociales festivas, reuniones donde era común la fiesta, la música y el licor. En segundo lugar, representaba un ingreso más para los humildes jugadores íntimos, ya que el dinero de las entradas se repartía entre el plantel. En Alianza recién se empezaría a pagar sueldos mensuales a partir de 1935.


Los universitarios veían a los aliancistas como personas "indignas", no por un tema exclusivamente racial, como siempre se ha creído, sino también por otros factores sociales: Los jugadores blanquiazules en su mayoría tenían los oficios de choferes y albañiles. Por ser estas labores sin un horario fijo y carentes de estabilidad, los que trabajaban en estos rubros eran vistos por los estudiantes como "vagos, inútiles, indisciplinados y borrachos", ya que el no tener un patrón que los controle, ni un horario que cumplir, era una circunstancia que se prestaba al largo tiempo libre invertido en las jaranas, la recreación de la gente del pueblo.


LA PREVIA


El antiguo Estadio Nacional
El año anterior había llegado a Alianza, con 19 años, el legendario Alejandro Villanueva, y a inicios de 1928 se trajeron 2 jales de lujo: Demetrio Neyra y Alberto Montellanos. Los victorianos marchaban firmes hacia un nuevo título, y sólo necesitaban un empate frente a la Federación para asegurar el campeonato. Los cremas eran la sorpresa en la liga, ya que venían obteniendo varios buenos resultados, entre ellos la sorpresiva victoria 1-0 sobre el Atlético Chalaco.
El -viejo- Estadio Nacional ya había ampliado su capacidad hasta un aforo de 15 mil personas, y las entradas estaban agotadas incluso con sus inflados precios. La expectativa era grande para ver a los morenos de Alianza frente a los estudiantes de la Federación.


23 DE SETIEMBRE, Y ASÍ OCURRIÓ...

Llegó el día del partido, con el estadio repleto desde antes del juego preliminar entre A. Chalaco y Progreso. Las alineaciones fueron estas:
Federación Universitaria: Alba; De las Casas (capitán) y Rubio; Denegri, Galindo y Astengo; Pacheco, Sabroso, Góngora, Ruiz y Souza.
Alianza Lima: Segalá (capitán); Rostaing y Soria; Los dos García y Quintana; Rostaing II, Montellanos, Villanueva,  Neyra y Sarmiento. José María Lavalle quedaba descartado por una lesión.
El árbitro uruguayo Julio Borelli dio inicio a las acciones. Desde el primer minuto Alianza salió con todo, pero se encontró frente a una fuerte muralla crema que repelía sus ataques. Años después Mario De las Casas diría: "Al Alianza no podíamos ganarle por destreza porque ellos eran más hábiles, más jugadores, Alianza estaba a muchos kilómetros de nuestro equipo. Entonces yo, me propuse ganarles con fuerza, marca y rapidez. Los de Alianza estaban acostumbrados a agarrar la pelota y driblear a los rivales. Yo hice que si uno de ellos tenía la pelota, de inmediato lo marcaran tres de los nuestros. Entonces ellos se desesperaron (...)". La Universidad armó una estrategia para frustrar a los aliancistas, y lo consiguieron. Los primeros instantes estuvieron llenos de nerviosismo. Los universitarios no dejaban armar a Alianza aplicando su fuerte marca.  La verdad era que los aliancistas pecaron de confiados. No estaba dentro de sus cálculos que los "blanquitos" les ganaran. Tan seguros se sentían de conseguir el título, que Montellanos, Villanueva y Neyra ya se habían comprometido a reforzar en una gira al Atlético Chalaco, a la que partirían al día siguiente del encuentro con los cremas. Apenas al minuto 7 del primer tiempo, la Universidad se adelantó en el marcador con gol de Pablo Pacheco, dejando pasmados a los aliancistas y a la gente en las tribunas. Después se anularía otro gol de la Federación por posición adelantada. En el segundo tiempo el partido se calentó aún más. Los blanquiazules se sentían perjudicados por el árbitro, que cobraba todos los fouls a favor de los cremas; frustrados, empezaron a aplicar la pierna fuerte. 

Entonces llegó la jugada que desataría todo el escándalo: De las Casas fue derribado, y se armó una tremenda bronca con M. Rostaing tras la cual ambos fueron expulsados. Luego, en el transcurso del juego también echaron a Quintana, Soria y hasta a Villanueva. El árbitro se encontró con que en el campo sólo quedaban seis jugadores aliancistas, por lo cual debió dar por concluido el partido, cuando se bordeaban los 80 minutos de juego.
Ilustración de la gresca en la tribuna.
Según las crónicas de la época, al finalizar el encuentro los jugadores aliancistas se dirigían hacia su camerín. Estaban pasando por una zona de la tribuna en la que se encontraban los familiares y amigos de los universitarios. Estos empezaron a lanzar insultos a los morenos: "negros de porquería", "borrachos…". El primero en reaccionar fue Filomeno García, y después le siguieron sus compañeros. Saltaron la pequeña valla hacia la tribuna y se agarraron a trompadas con los simpatizantes cremas, que sólo atinaban a responder con golpes de sus bastones (el bastón era en ese entonces un elemento obligado del buen vestir). La gresca fue tan grande que la policía tuvo que intervenir, separando a los aliancistas de los estudiantes. 

Años después, este primer partido entre Alianza Lima y la Federación, sería bautizado como el 'Clásico de los bastonazos', en alusión a los incidentes ocurridos después del encuentro.

CONTRADICCIONES DE LA PRENSA



Foto del diario El Comercio
Al día siguiente, diversos diarios informaron sobre el violento y escandaloso espectáculo, pero cada uno tenía versiones distintas de lo acontecido. Las contradicciones se daban principalmente por la asignación de culpas. Algunos decían que los aliancistas fueron los que provocaron desde un principio el incidente con su juego brusco, otros decían que los que iniciaron todo fueron los universitarios, algunos excusaban el comportamiento violento de los aliancistas diciendo que era a causa de los yerros del árbitro del partido. Pero en lo que todos coincidían, menos El Comercio, era que los que provocaron el incidente en la tribuna fueron los simpatizantes cremas al insultar a los jugadores aliancistas cuando estos se retiraban. Pero era claro que ellos estaban parcializados con los de la Universidad. Tenemos aquí  la crónica que publicó el diario después del partido, citada por un entusiasta y algo desorbitado hincha de la U que busca explicar el "origen" de la "garra crema" en su portal web. Es sabido también que después del partido los universitarios fueron a saludar a los redactores del diario para agradecerles 'por estimularlos en sus prácticas deportivas'. Se dieron tres hurras por El Comercio y por la 'Universidad'.


¿CONCLUSIONES SOBRE EL PRIMER CLÁSICO?

Personalmente, la única verdadera conclusión es que este fue el punto de partida de la rivalidad más encarnizada del fútbol peruano, el choque de dos identidades opuestas. ¿Acaso se pueden sacar otras? Bueno, en la vereda de enfrente, al relatar este primer clásico llegan a la "brillante" y "lógica" conclusión de que, en el año del debut, Universitario le hizo el 'pare' al equipo más poderoso del Perú, con "27 años de experiencia en el fútbol" (osea, cuando les conviene sí somos un equipo de respeto, con trayectoria, y no unos fracasados), que los cremas, que 'nacieron grandes y superiores' llegaron a hacernos temblar y a acabar con nuestro "reinado" en el fútbol peruano. 


Bueno, según mi punto de vista, un equipo no nace grande, sino que va haciéndose en el camino. Y así fue Alianza, y todos los demás del mundo. En los años siguientes, los íntimos obtendrían un tetracampeonato (tres de esos títulos con la U como subcampeón) y escribirían un último capítulo glorioso con la gira a Chile, mientras que los cremas sólo consiguieron campeonar en 1929 tras la desafiliación de Alianza, y no lo volverían a hacer hasta diez años después; de los primeros veinte clásicos, la U apenas pudo ganar cuatro; recién alcanzaron más títulos que Alianza en el año de 1990, tras la tragedia que truncó el crecimiento normal de la institución y aumentó los años de sequía de campeonatos; resaltando también que la final del '87 se la ganaron a un Alianza parchado, con la herida de la tragedia muy abierta, recién en el año 2009 alcanzarían más finales ganadas que los blanquiazules, y nunca conseguirían ponerse a la cabeza en cantidad de clásicos ganados y en goleadas aplicadas al rival. 
No cabe duda de que la U se volvería un grande, pero al igual que todos los demás, con años de esfuerzo y logros, construyendo su propia identidad. Por lo tanto, es absurdo pretender sacar conclusiones sobre superioridad por solo un partido.


El 'Clásico de los bastonazos' marcó un antes y un después en la historia del fútbol peruano. Inicialmente fue una pugna de 'trabajadores vs. estudiantes', 'negros vs. blancos', 'indecentes vs. decentes'. Pero, a la larga, con los cambios que trajo el tiempo a la sociedad limeña, dividió al Perú futbolero en dos grandes polos: el de los cremas y el de los blanquiazules, enfrentados para siempre en una interminable cantidad de batallas por imponer sobre el otro la superioridad de su estilo, de su modo de entender y vivir el fútbol.



Larga vida al clásico, y a los 'compadres'.



"(+)": Se ampliará este tema en otro post.
Fuentes: Crónica Viva (crónicas de Roberto Salinas), Blog del historiador Jaime Pulgar-Vidal, GENERACIÓN COCHEBOMBA (Blog de Martín Roldán), Libro de Oro del Club Alianza Lima.

Fotos: Libro de Oro del Club Alianza Lima

1 comentario:

  1. da gusto leer comentarios asi con respeto y mucha educacion sea como hallan sido las cosas en un principio no cabe duda que universitario y alianza son los equipos mas grandes del peru los equipos tienen sus años buenos y años malos pero el hincha sabe que asi es el futbol y eso es lo lindo ser constantes con sus equipos y nunca abandonarlos hay algunos que dicen ser hinchas pero lo unico que parecen disfrutar es hablar mal d uno o del otro para muchas veces no aceptar los malos momentos el futbol peruano estara en un mal momento a nivel de seleccion pero no cabe duda que los peruanos vivimos por nuestro futbol es algo que nos alegra la vida nos hace olvidar los problemas de la vida diaria soy hincha de la u pero me da gusto que el eterno rival sea un otro equipo grande como alianza.....xq siempre seremos compadres ....

    ResponderEliminar

Sin importar el color de tu camiseta, eres libre de opinar en este espacio, siempre y cuando demuestres educación y respeto. Saludos.

El equipo de El Blog Íntimo.