Este amor no es para cobardes

Alianza Lima 0 (1) – Juan Aurich 0 (3)

Este post será corto. Qué puedo decir, tan sólo mencionar que cuanto más grande es la ilusión más fuerte llega a ser la desilusión si no se logran los objetivos trazados. Esta noche, en el Estadio Nacional, Alianza Lima empató sin goles con el Juan Aurich adjudicándose este último el título nacional luego de vencer en la tanda de penales.

Fue una jornada demasiado atípica, la cereza del pastel de este campeonato 2011 lleno de irregularidades. Recién dos horas antes de la hora programada para el partido se da a conocer el veredicto final que daba luz verde a que se juegue la final en el Nacional. Inmediatamente después todo el pueblo grone llegó a abarrotar el Nacional formando largas colas de gente y que tuvieron que esperar horas debido a que la organización no permitía el ingreso sino hasta casi las 4. Todo un mamarracho de planificación que no le importó al hincha aliancista que cantó, gritó, lloró los 120 minutos de partido. Volvimos a ser locales a pesar del apoyo repentino de “hinchas” de otros equipos hacia el Juan Aurich.

Durante el partido se repitió la fórmula del primer play-off del 2009: intentamos, tuvimos varias ocasiones de gol pero la falta de puntería del equipo sumado al gran desempeño del arquero rival permitieron que el marcador termine en cero al término de los 120’. Luego vinieron los penales y ¿le creemos a Arrué cuando dijo que estaban practicando penales? Se falló el primer penal y eso condicionó a los demás que los patearon terriblemente (sumado a que carecemos de pateadores buenos). Los errores en definición durante el partido nos llevaron a los penales y éstos, si bien son una suerte, hay que saber patearlos y no fue así. Fin del partido y la copa se va a Chiclayo. ¿Qué nos pasó? ¿Qué de diferente hay con la final del 2006, la última en que nos coronamos? Sinceramente, el análisis técnico es algo que puede discutirse y todos tendremos una opinión distinta que podemos expresar en las redes sociales así como en el grupo de este blog. Ahorita no estoy para sesudos análisis futbolísticos, prefiero centrarme el sentimiento del hincha antes, durante y después del partido.

Me quedé cantando las últimas canciones hasta después del partido, con toda la rabia y la tristeza. Salí del estadio convencido que amaba a Alianza Lima más que nunca, que nunca lo abandonaría. Durante la semana me habían ocurrido situaciones que me hacían pensar en qué significa verdaderamente el amor, y hoy confirmé que el amor a Alianza es algo que se sobrepone a los buenos y malos resultados. Como bien menciona Elkin Sotelo en su blog “¿Qué otro equipo llena en dos horas un estadio de fútbol luego de dada la autorización?” y encima luego de jugar mal una de las finales, eso y muchas otras cosas hacen que me enorgullezca de ser parte de esta hinchada. Y por eso mismo quiero ver a mi Club en mejor situación. Ya basta de argollas, ya basta de contratar paquetes que producen que se vayan a mitad de año y nos quedemos con un plantel corto cuyo despliegue físico no da para tres partidos en una semana. Ya basta de arreglos y faenones en las contrataciones y utilizar dinero del club para fines personales. Nada nos hubiera hecho más felices que ser campeones pero si de algo nos puede servir la derrota es para que Pocho Alarcón no se enorgullezca que él sacó campeón a Alianza.

Para terminar, yo me pregunto ¿Acá termina todo? De ninguna manera, acá comienza todo. Acá muchos renovamos nuestro compromiso, ahora más fuerte que nunca, y acá debe empezar el proceso de desahuevamiento del plantel que se mantenga para el 2012. Alianza, tu hinchada te estará alentando, así nos hagas reir, renegar o sufrir. Qué fácil sería abandonarte luego de perder esta final, pero no, no será así. Porque este amor no es para cobardes.

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