Contra viento y marea

8 de diciembre, día sagrado para la blanquiazul. Despertar a las 8am no ayuda a la ansiedad, pero uno no puede seguir durmiendo cuando sabe que ese mismo día Alianza Lima va a disputar la primera final del fútbol peruano con el Juan Aurich. Fueron 10 horas de angustia, desde las 8am hasta las 6pm hora en que Buckley dio por terminado el partido y pude respirar al fin. Alianza Lima tiene la mitad del título en sus manos y depende de sí mismo para campeonar este domingo en su casa.

Desde temprano la fiesta grone se estuvo formando en el Elías Aguirre de Chiclayo con hinchas blanquiazules llegando de todos lados (incluyendo a nuestro redactor Bencho que ya nos contará lo que experimentó como hincha presente en este gran triunfo). Los cánticos de la barra blanquiazul se hacían notar en el estadio y el marco de público era el requerido para una final, salen los equipos y empieza el partido. Inteligentemente, Alianza escoge jugar el primer tiempo con el viento en contra lo que le permitió frenar fácilmente las incursiones ofensivas del Aurich quienes perdían el control del balón en los pelotazos lanzados al campo íntimo. Además, no es exagerado decir que la defensa de Alianza fue una muralla en el primer tiempo, al parecer prescindir de Prado y alinear en la línea de fondo a tres jugadores que tienen cualidades de zagueros centrales ciertamente le dio peso a la defensa, eso y el apoyo de Jayo quién, fiel a su chapa de “Pulpo”, realizó un trajín inmenso en el mediocampo corriendo y apareciendo donde era necesario. Sin duda, nuestro capitán fue la figura del partido.

En eso llega el primer gol: una jugada colectiva que nace del mediocampo con Gonzales, luego Bazán, Ovelar con un pase superlativo para el desde-la-semana-pasada-desahuevado Arroé quién la recibe y, antes que le caiga la marca de los dos que tiene al costado, define al palo derecho de Penny. Golazo. Y más golazo todavía porque fue en una final para la cual muchos tomábamos un empate como un buen resultado y con ese gol nos poníamos arriba en el marcador. 1-0. El resto del primer tiempo Aurich no llegó a complicar, de cuando en cuando realizaba disparos de media distancia para ver si el viento les hacía el milagro de empatar pero que encontraban bien posicionado a Salomón. Incluso, pudieron haberse ido con una mayor diferencia en el marcador luego de una pelota aérea bien peleada por Montaño y servida para Ovelar quien remata al cuerpo de Penny. Así terminaba el primer tiempo.

Apenas tuvimos tiempo para parpadear cuando empezaba el segundo tiempo y Montaño ya se había llevado a tres del Aurich y seguía avanzando. Me acordé casi instantáneamente de la jugada previa al gol anotado al Bolívar en La Paz por la Libertadores 2010 y vi que no le pegaba al arco como aquella vez sino que hacía un amague de disparo, luego una pausa y un sutil toque para Bazán que lo venía acompañando por la diagonal. Y Bazán, a quien tantas veces le hemos criticado que no pateaba al arco, pateó. ¡Golazo y euforia total de la gente aliancista en el Elías Aguirre! 2-0 y el título aún más cerca.

Pero aún quedaban 45 minutos de partido más el viento a favor (sabiendo que el Aurich juega mejor con el viento en su contra) y el ingreso de un jugador hábil como Ciciliano. No podíamos confiarnos del 2 a 0 momentáneo sino que debíamos aprovechar la desesperación del rival. Lamentablemente, se cometió una falta al borde del área que cobró Ciciliano y nadie de Alianza logró despejar el balón, éste llegó a los pies del “Cachete” Zúñiga quien solo tuvo que empujarla. 2-1 y 40 minutos por delante.

Luego del descuento vimos a un Aurich desesperado por lograr el empate y a un Alianza que tardó hasta el ingreso de Corrales para ordenarse. El “Avión” Corrales le dio mayor marca al sector izquierdo que se veía bastante golpeado pues Trujillo no se daba abasto para tapar las incursiones tanto de Guizasola como de Chiroque. Con Aurich volcado al ataque, Alianza lo tenía para liquidarlo de contragolpe y sí tuvimos un par de llegadas al arco que pudieron haber culminado en gol pero lo que tuvo el Aurich fueron empates claros y que no convirtieron en tres ocasiones, una de Ascoy, otra de Zúñiga y una última en el minuto 93 con un cabezazo que terminó con la pelota estrellándose en el horizontal siendo luego despejada y aguantada en campo norteño hasta el pitazo final que señalaba nuestra victoria. ¡Ganamos!, a respirar tranquilos.

Terminaron los primeros noventa minutos con el mejor resultado que podía obtenerse: una victoria justa y que no nos enceguezca para el segundo partido; ahora toca la vuelta en nuestra casa con nuestra gente. Que el equipo no pierda la concentración ya demostrada en el primer encuentro y vamos con la misma al segundo encuentro para poder gritar, después de tantos posts, después de ir todo este año al estadio y después de tantos sucesos y comentarios, que logramos el objetivo principal de ser campeones. Está en sus pies, muchachos, vamos con la Fe del Pveblo. ¡Contra viento y marea, contra todo y contra todos, el Pveblo va a salir campeón! ¡Arriba Alianza Lima!


Foto: Facebook Club Alianza Lima

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