Alianza Lima, el duro rival

Alianza Lima 0 - Boca Juniors 0

Ambiente de Copa Libertadores en el Estadio Nacional de Lima. Un monstruo archi-conocido llegaba de visita con promesas de tango, zamba y hasta chacarera. Alianza Lima lo recibía con respeto. Sabe lo que vale ese escudo. Esos colores. Pero también sabe del valor propio. Del once contra once. Está a muerte con una idea que a muchos disgusta, pero a muerte. Como si de eso pendiera todo. Ya lo demostró muchas veces. El no gustar pero ganar. El no gustar pero campeonar. Y ahora, el no gustar pero COMPETIR. Porque si algo le exigíamos a la blanquiazul en el grupo más complicado del torneo era, en principio, ser rival. Que nadie llegue aquí a pintarnos la cara. Que nadie venga, como se dice, de shopping. Y en base a ello, buscar el resultado. Ese ventarrón que nos permita alzar el vuelo de a pocos. Y anoche, en el Nacional, Alianza fue rival. Pudo perder, pero también ganar. Porque fue duro rival ante tremendo rival. ¿Servirá el punto? Se sabrá después. Lo que se sabe hoy es que Alianza también puede ser combativo del país hacia afuera. Fue empate cero a cero en el inicio de la Copa, y así lo vi (y viví).


Una de las postales del partido: Araujo anulando a Tévez.
Así alinearon y formaron:

Soccerway.com
Primer tiempo (el de la defensa)

Adelanto desde ya que este ha sido un partido muy rico en lo táctico. El inicio fue más o menos el que todos estábamos esperando: un Boca dueño de la pelota y un Alianza que esperaba tranquilo ejerciendo presión recién a partir del medio campo. Con las defensas en bloque, Boca solo tenía dos alternativas: el despunte para ganar espaldas o el desborde en base a habilidad y velocidad. Ambas alternativas, por lo general, implicaban terminar las jugadas en centros al área. Sabiéndose sólido en juego aéreo, la idea de Bengoechea era el contragolpe básico desde el despeje defensivo (para graficar esto, recordemos los goles de Aguirre a Estudiantes: los tres nacen de un despeje dirigido al punta) para que Hohberg (que se comió la cancha) y Ramírez se la busquen arriba. Claro está que cuando la pelota salía a ras del piso, Cruzado y Costa se volvían abanderados del toque (Lemos se sumaba solo para disipar la presión alta con toques hacia atrás. Esto enfadaba a la tribuna, pero era notorio que era lo que su DT le había pedido. Su rol en el juego). Este fue más o menos el libreto que siguió el partido durante casi todo el primer tiempo. Y digo "casi" porque, en un tramo como de seis minutos, Alianza tomó las riendas del juego y sometió a Boca. Aún así, sin mucha profundidad. Profundidad que sí encontraron los argentinos en al menos tres ocasiones: dos de ellas barajadas por Butrón, que salió lesionado a los 24', y la última sobre el final del primer tiempo, cuando Tévez estrelló un remate cruzado en el poste derecho de Prieto. Así es. Boca era más, pero en el libreto que tanto Barros Schelotto como Bengoechea habían escrito por separado. Mención específica para la pareja de centrales, Araujo y Godoy, que apagaron todo intento de Pavón y Tévez. Con Cardona la cosa fue más complicada, considerando que Garro no defiende bien y que esa fue la banda por la que más intentó el colombiano. Duclós, por su parte, solo tuvo un error clasificable como craso (el que casi termina en el gol de Tévez).

En un partido altamente táctico, Bengoechea demostró estar a la altura.
Segundo tiempo (el del medio campo)

Costa, Cruzado y Ramírez se volvieron figuras en el segundo período, donde Alianza, aún sin salirse del libreto, empezó a equilibrar el medio. Hubo un dominio de Boca, sí, pero no tan claro como el de los primeros 45'. El ingreso de Ascues refrescó la dinámica del juego. De pronto el partido se volvió de ida y vuelta. ¡Sí, Alianza en un ida y vuelta con Boca, no lo soñaste! Eran dos equipos agresivos que querían comerse el uno al otro. Querían ganar, y eso enardecía a las tribunas. Por peso y jerarquía, Boca estuvo más cerca. Pero el corazón de Alianza también hizo pasar sustos al xeneize. Remates de Ascues, Ramírez y Hohberg pasaron cerca. Pero no fue hasta el zurdazo de Cruzado, casi al final del partido, que el grito de gol salió sin permiso. La pelota dio un rebote hacia la red, pero por la parte de atrás. Malditos sean ese tipo de rebotes que engañan a la vista. No fue gol, y Bengoechea se agarraba la cabeza. Poco antes, Cardona puso a temblar el travesaño de Prieto tras dejar en ridículo a Garro. El rebote lo tomó Pavón, pero felizmente el extremo no estuvo claro anoche y la mandó al parque de las aguas. Final del partido y la sensación de "fue bueno pero no tan bueno" se apoderó de todos. El alivio de que el monstruo pasó sin llevarse a nadie, pero también la desazón de que pudimos quedarnos con algo más de él.

La figura fue...


El sacrificado. No llegó a complicar del todo a la defensa porteña, pero su aporte táctico generando faltas, jalando marcas, desgastando a los rivales, y hasta defendiendo, se agradece totalmente. Alejandro Hohberg, en un partido de mucho sacrificio, fue el que más la sudó. Simplemente omnipresente.

Apreciaciones finales

El planteamiento de Bengoechea fue preciso para controlar a Boca, pero faltó la parte final del show: atacar. Si bien Alianza se las ingenió para generar peligro a partir del contragolpe, (al igual que en el clásico) dejó la sensación de no tener un libreto escrito para la siempre importante elaboración ofensiva. El cambio de Butrón fue circunstancial y, de hecho, condicionó un posible replanteo. El ingreso de Ascues le hizo muy bien al equipo. Quizá lo único cuestionable fue hacer entrar a Pósito faltando muy pocos minutos para el final, cuando Quevedo era el que asomaba como idóneo para un partido de tanto vértigo. Me figuro que un Kevin en los últimos 15 minutos habría generado al menos dos ocasiones a aprovechar. Pero esto ya entra en el infinito terreno de la especulación. En su afán de dominar al monstruo xeneize y no perder el partido, impecable lo del Profesor. No obstante, la deuda de tener un ataque tácticamente fluido sigue creciendo. 

Abriéndose camino: Rinaldo Cruzado fue otro de los más destacados anoche.
Sobre lo emocional que fue volver a la Copa, y ante uno de sus reyes, voy a colgarme de un comentario que me hizo Andrés Zevallos en Twitter: "creo que, pasado este primer examen, la conclusión es que debemos creérnosla". Y sí, estoy de acuerdo en que, en forma y fondo, el partido de anoche debería servir para que Alianza gane confianza no solo a nivel Libertadores, sino también a nivel local. Esto dista mucho de una fe ciega: es confianza precisa sobre el trabajo realizado.

Próxima cita

En Copa Libertadores, Alianza Lima volverá ante Palmeiras en Brasil, todavía el 03 de abril. Hoy, el futuro inmediato lo tiene Sport Rosario de Huaraz, equipo que nos espera este domingo a las 18:15 en el Rosas Pampa. La blanquiazul deberá ratificar su victoria en el clásico y su correcto desempeño ante Boca. Esperemos que así sea.

¡ARRIBA ALIANZA!

(Fotos: Boca Juniors, Epensa)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sin importar el color de tu camiseta, eres libre de opinar en este espacio, siempre y cuando demuestres educación y respeto. Saludos.

El equipo de El Blog Íntimo.