Limpiando el templo en el mes de la fe

¿Cuándo traicionamos a la tradición?

Una reflexión de nuestro redactor Quintín:

Marcos 11:15-18

Vinieron, pues, a Jerusalén, y entrando Jesús en el Templo comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el Templo. Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas; y no consentía que nadie atravesara el Templo llevando utensilio alguno. Y les enseñaba, diciendo:

-¿No está escrito: “Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones”? Pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

¿En qué momento perdimos el rumbo?

Si Jesús hoy estuviera en Matute, yo sería el primero en ayudarlo a limpiar el templo.
Octubre es un mes de tradición y de fe, volvamos a las raíces
Octubre es un mes especial para todos los que amamos a Alianza Lima, somos el único club del mundo que cambia el color de su camiseta por un motivo religioso, de fe, de tradición o como quieran llamarlo, estamos orgullosos del legado de nuestros antecesores y fieles a ello, este mes que se honra al Cristo de Pachacamilla o Señor de los Milagros utilizamos la blanquimorada en todos los partidos donde juegue el equipo del pueblo.

Hoy, como club vivimos una crisis que parece no tener fondo, y es en estos momentos cuando queremos, a manera de reflexión, poder recordar la importancia de ser consecuentes con la fe que muchos predicamos; en otras palabras, lo valioso que es en estos tiempos vivir íntegramente el día a día, más aún si profesamos amor a estos benditos colores.

¿En qué momento prostituimos lo sagrado? ¿Cuándo fue que perdimos interés por todo lo hermoso de nuestra tradición y nuestra fe? ¿Cuándo fue que los valores y la dignidad dejaron de importar? Independiente de cada postura religiosa, agnóstica o atea, Alianza Lima, por su cercanía al pueblo y sus creencias, siempre estuvo ligada al Cristo Moreno y con ello al tema de la fe, esto, junto con las incontables situaciones difíciles que pasó el club, hizo que la convicción se hiciera más fuerte y, lejos de ser derrotados por la calamidad, la fe y la esperanza del pueblo supo sacarnos adelante en las peores crisis, pero hoy, a inicios del llamado "mes morado", es necesario hacer una reflexión de la importancia de no olvidar que esto es más que una simple camiseta blanquimorada.

Esta reflexión va para aquel jugador aliancista que cada fecha se encomienda a la imagen del Señor de los Milagros, sí, a ese que le reza y le prende velas antes de cada partido, pero que durante la semana no cuida su vida privada y lejos de descansar y ser disciplinado, busca la oportunidad para salir y vivir el desenfreno, cual amante de la noche, entregándose a los placeres de la noche, lejos de vivir una vida profesional, sin importarle que tiene el privilegio de representar a millones de nosotros que daríamos todo por vestir esos sagrados colores, para ti, hipócrita, va dedicada esta reflexión, que de seguro estarás en el homenaje al Cristo moreno, pero que detrás de tu fariseísmo está ese jugador mediocre que no ama su profesión ni siente estos colores como lo sentimos los verdaderos hinchas, ojalá al leer esto tengas un poco de vergüenza y dejes todo en la cancha las pocas fechas que quedan y, luego de ello, tengas la conciencia tranquila de que podrás mirar a esa sagrada imagen previo a los partidos, y saber que no tienes saldo deudor contigo ni con el pueblo aliancista.

No podemos dejar de lado a los “trabajadores del club”, aquellos que son responsables de las contrataciones y del día a día de nuestra institución, a uds. les decimos que Alianza no solo es lucrar con camisetas, turrones y productos alusivos al mes de octubre, o saquear las canteras y despilfarrar los contratos con los auspiciadores, tampoco es organizar una misa o un homenaje donde se golpeen el pecho mientras desangran al club del pueblo con sus malas decisiones y falta de profesionalismo, Sr. Bustos y su séquito, no lucren con la tradición y el sentir del pueblo aliancista, si en algo teme a lo divino es tiempo de que ordene la casa, haga algo que trascienda a la eternidad, saque a los mercaderes del templo, hay un pueblo que grita por cambios en la institución y, créame, se lo agradecerán si cumple tal voluntad.
Alianza Lima y su gente junto al Señor de los Milagros
Esta reflexión también va para aquel que prometió nunca abandonar, aquel que paga su entrada cada fecha y está incondicionalmente partido a partido, más allá del resultado, hermano, a ti te digo; Resiste un poco más mi pana, ya vendrán tiempos mejores, ninguna cosa se puede comparar a disfrutar ese anhelado campeonato sabiendo que lo diste todo, que no te guardaste nada, que fuiste fiel y que aunque tu nombre no salga escrito en el palmarés del equipo, tu corazón y tu alma estuvieron cada tarde, cada noche, cada fecha alentando, esa será tu mayor satisfacción, saber que lo dejaste todo y fuiste leal, luego de ese pitazo final que nos llevará a la gloria vendrán a tu mente cada año padecido, cada situación donde volviste a casa renegando, pero con las lágrimas de la victoria y el campeonato borrarán todos esos momentos de dolor en un instante, para caer de rodillas y solo agradecer al cielo, ten ánimo compadre, lo mejor está por venir. Volvamos a vivir la verdadera tradición, aquella que saca lo mejor de nosotros, aquella que nos hace mejores personas, aquella que nos lleva a cumplir las promesas que hicimos y que a pesar del tiempo, estaremos gustosos de cumplir, recuerden que lo más valioso que tenemos es nuestro corazón, ¡ese corazón grone hoy debe latir más fuerte que nunca! Orgulloso de nuestra tradición y de los colores.
¡ARRIBA ALIANZA LIMA!
Imagenes: Epensa

1 comentario:

  1. Nunca abandonaré, asi me pongan mil trabas iré a matute y te alentaré igual que antes, porque este amor no es para cobardes. te amo alianza.

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Sin importar el color de tu camiseta, eres libre de opinar en este espacio, siempre y cuando demuestres educación y respeto. Saludos.

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