Y (como muchas veces) pudo ser peor

Ayacucho FC - Alianza Lima 1

Parece mentira hablar hoy de un equipo totalmente diferente con respecto al que vi la semana pasada ante Sporting Cristal. Una broma cruel del fútbol, o de la vida, pero aquí estamos, hablando de un Alianza incapaz de sostener regularidad. Que a pesar de los puntos conseguidos, no ofrece ninguna garantía de buen partido, o de plasmar una idea clara siempre más allá de los resultados. Cansa hablar de esta suerte de Irregularidad FC, pero, insisto, aquí estamos, tratando de encontrar respuestas a cientos de preguntas nacidas de las entrañas de los hinchas. ¿Que por qué no arranca Mimbela?, ¿que por qué sacan a Mimbela?, ¿que por qué insisten con Trujillo?, ¿que por qué no arrancó Guizasola?, preguntas que se convierten en otras fecha a fecha, pues este Alianza, cuando parece que ya convence, nos sale con una nueva e ingrata sorpresa. Hoy Alianza empató con Ayacucho FC en el Ciudad de Cumaná, y así los vi.


Pueden escuchar mis primeras impresiones en la sección EBI En Caliente:


Primer tiempo

Alianza arrancó con Forsyth en el arco, Araujo e Ibáñez en la defensa, Trujillo y Uribe como laterales, Vílchez y Atoche en el medio, Ramírez suelto, Montaño de enganche, Pajoy de extremo y Pando como delantero neto.

Desde el minuto cero se notó un partido territorialmente favorable al rival, que sorprendió a un Alianza adormitado al que solo le quedó contrarrestar con faltas. No obstante, las pocas veces que pudo tener la pelota se dejó presionar por un Ayacucho FC que pretendió asfixiar a los blanquiazules, teniendo como aliado a la altura. A pesar de ello, Alianza se las ingenió para ser contundente y, en un solo ataque, a través de Johnnier Montaño abrió el marcador a los 10 minutos, tras un zurdazo esquinado que Villasanti no pudo parar. Parecía que el gol iba a acomodar bien a los grones con una fórmula que casi siempre le resultó a Mosquera: el contragolpe. Sin embargo, los locales no renunciaron a la presión en el medio y no tardaron mucho en anotar el empate a través de su goleador, también colombiano, César Valoyes. La pelota parada fue el arma que permitió el merecido empate ayacuchano ante una defensa victoriana sin reacción. A partir de ese momento, el partido sería un monólogo. Alianza aguantó como pudo y se fue al descanso con el empate tansitorio.

Lo positivo: Montaño anotó su primer gol oficial en el año.
Segundo tiempo

El entretiempo da siempre una oportunidad de cambiar ideas, estrategias o piezas del juego para así buscar alcanzar un resultado óptimo. Pues bien, eso no ocurrió, o al menos no dio resultado alguno. Alianza salió al campo con la misma idea extraña de defender sin saber qué hacer luego con la pelota. No hubo cambios nominales tampoco, lo que sí aplicó el rival, que continuó atacando en pos de su victoria. Forsyth apagó varios incendios aunque uno de ellos se prendió con su complicidad. Dos goles bien anulados del ex club Inti Gas dieron susto a la tribuna blanquiazul. Minuto 13 y Mosquera (al fin) vio la hora de hacer cambios, permitiendo el ingreso de Mimbela y Landauri por Atoche y Montaño, respectivamente. La idea de Landauri era, quizás, ayudar a Trujillo en la marca. Mientras que lo que pretendía Mimbela era explotar un poco más en los contragolpes para que así parezcan realmente contragolpes y no intentos fofos de llegar al área contraria, que era lo que en ese momento sucedía las pocas veces que Alianza tenía el balón. Lamentablemente Mimbela no convenció al DT, pues apenas 23 minutos más tarde salió del campo (sí, así como lo lees) para permitir el ingreso de Aparicio. ¿La idea de Mosquera entonces habrá sido "mejor irme de aquí con un empate que con una derrota"?, lo cierto es que con eso Alianza, en teoría, renunciaría al ataque por completo, lo que entendió muy bien Ayacucho FC, encimando aún más a los grones. Con el rival jugándose todas sus fichas, Alianza tuvo un par de ocasiones claras al final del partido que hasta pudieron darnos un victoria. Entre Landauri y Pajoy esas ocasiones se esfumaron, y el partido terminó en empate. Un empate inmerecido, porque Alianza, por cómo planteó y jugó este encuentro, debió irse de Ayacucho con las manos vacías. 

Apreciaciones finales

Alianza es como un camaleón confundido, cambia constantemente de piel pero no siempre para beneficiarse. Mosquera altera nombres cada fecha y el equipo no encuentra aún un norte. Que no nos engañen los puntos que nos tienen arriba, conseguidos casi todos con justicia, sin duda, que no reflejan lo que Alianza ha hecho como equipo en el presente torneo. Estando ya a mitad de año y habiendo pasado más de la mitad del campeonato regular, todavía no entendemos qué pretende Mosquera, y cuando creemos que lo entendemos y parece funcionar, el propio entrenador nos sorprende con nuevos y horrorosos experimentos. No puede ser que una fecha hablemos de un candidato al título y a la siguiente de que este año estamos lejos de conseguir el objetivo, pero la situación nos obliga a ello. Es como si estuviésemos hablando de equipos distintos, con nombres distintos y realidades distintas. Lo que sí es concreto es que los campeonatos se ganan, en primera instancia, con regularidad, y si Alianza no la consigue no podremos aspirar absolutamente a nada. Plantel tenemos, creo yo, ¿qué falta?, que Mosquera sea terco, pero no en su labor experimental, sino terco en una sola idea, y que se quede con ella hasta el final.

Ataque y defensa: el partido fue prácticamente un monólogo ayacuchano. Alianza nunca despertó.
Próxima cita

Alianza recibirá a Juan Aurich el domingo 17 de julio a las 4:00 pm. Hora de ganar, pero sobre todo, hora de convencer. Ahí estaremos, ¡ARRIBA ALIANZA CARAJO!

Fotos Epensa

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